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07.11.14

La Colorina después del Metro

Corría el año 2012. Día viernes de invierno, hora punta en la estación de Metro Tobalaba. Felipe, un abogado de 27 años, leía un libro mientras se bajaba del vagón para hacer cambio de línea rumbo a su casa. De pronto, se dio cuenta que dentro del carro del que había descendido había una joven colorina leyendo el mismo libro que él. Se sorprendió y la llamó. Ella se dio cuenta y ambos sonrieron. Las puertas se cerraron y ella siguió viaje, dejando a Felipe ansioso por el fugaz encuentro.
Fotografía: Juan Queirolo. Entrevista: Catalina Calcagni. Producción: Sofía Pinto. Maquillaje y Pelo: Tobías Sevilla para Mac Cosmetics. Agradecimientos: Metro Santiago.

Decidido a encontrarla, la buscó por redes sociales y sus ganas e insistencia fueron tales que pocos días después su afán era el tema de conversación del país, trendig topic, cubierto por varios medios, portada de Las Últimas Noticias, incluso comentado en matinales. Y él, incipientemente famoso. Pero eso no le importaba, lo que quería era encontrarla. Y lo hizo.
Ella era una psicóloga de 24 años llamada Elisa, con la que muy pronto se daría cuenta de que tenían muchísimas cosas en común.
Hoy están juntos, enamorados y prontos a casarse.
Esta es la increíble historia de amor 2.0, de dos jóvenes comunes y corrientes hechos el uno para el otro y destinados a encontrarse.

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FELIPE

Lo que pasó ese día en el metro fue un momento tan profundamente buena onda que pensé qué ganas de haberla conocido, y me dio mucha lata porque no le dije nada, sólo me quedé ahí parado mirándola, mostrándole el libro. Después de que las puertas se cerraron estuve un par de minutos pensando si perseguirla, o si quizá ella iba a volver, pero ninguna de las dos cosas tenía sentido. Mi pensamiento entonces fue: quiero hablar con ella, cómo puedo hacer que ese momento que se abrió y se cerró, se abra de nuevo.

Entonces me acordé de la idea de los seis grados de separación: si yo tenía mil y tantos amigos en Facebook y cada uno de ellos tenía otros cientos, rápidamente tenía cubierta toda la población joven que vive en Santiago y alguien la debía conocer, era matemáticamente posible.


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Llegué a mi casa, tiré mi mochila, me metí al computador y empecé a postear esto en todos lados, pidiéndole ayuda a todos mis amigos en Facebook y en Twitter a todo el mundo. Yo no sabía mucho cómo funcionaba Twitter, y le pedí ayuda a una amiga que me recomendó que hiciera un hashtag para que se masificara. Entonces puse #buscoapelirroja, y cité a todo el mundo, incluso a Sebastián Piñera. Y fue loco, porque mucha gente me ayudó, entre ellos ponte tú la actriz Blanca Lewin lo retwitteó y eso le dio un montón de alcance. Funcionó súper rápido y se volvió trending topic.Ese mismo día carreteando alguien que yo no conocía ya había visto la historia y me dijo “Encuentro cuática tu volada, te apaño” y yo dije ya, esto está resultando, es posible.Pasaron un par de días y fui recibiendo muchas respuestas positivas, gente que me apoyaba, y una amiga me ofreció un contacto en Las Últimas Noticias para tener todavía más alcance, y yo acepté al tiro. Me llamaron al día siguiente y di una entrevista chica, por teléfono. Sacaron una foto de mi Facebook

Yo estaba feliz porque ya con lo que había pasado para mi era seguro que el mensaje si o sí le iba a llegar. Quizá iba a ser lesbiana, iba a estar casada, pololeando, en Chile solo por un tiempo y se va a ir… Pero de que el mensaje le llegaba, le llegaba.

Mi mamá me despertó al día siguiente y me dijo que están hablando de mi en el matinal. Ahí me di cuenta que la noticia era portada del diario. Todas las mujeres decían qué romántico y todos los hombres que era un psicópata.

Llegué a la pega asustado de las posibles reacciones, pero nadie me dijo nada. Prendí mi computador y cinco minutos después habían como 30 personas en mi oficina preguntándome qué estaba pasando. Ahí vi su mensaje en Twitter y me puse muy nervioso. Les dije a todos: salgan, necesito silencio, creo que la encontré.


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ELISA

Yo iba a pasar un fin de semana donde un amigo que se había ido a vivir a Los Andes y nos invitó con un grupo a inaugurar su casa. Quería irme leyendo un libro y agarré ese (Ampliación del Campo de batalla, de Michel Houellebecq).

Iba en el metro abrigada, leyendo esta historia, que parte con un tipo que no encuentra su auto y decide decir que se lo robaron, un acto muy deshonesto y patético, lo que me tenía un poco decepcionada de la especie humana.

Entonces este niño me dice “¡Oye!” y yo lo miro y estábamos leyendo el mismo libro. Fue un momento muy lindo, incluso las personas que iban en el vagón se dieron cuenta y se rieron. Me fui pensando si devolverme, pero también diciéndome que no tenía sentido.

Ya en los Andes les conté a mis amigos, y ellos ni me pescaron. Decían que era algo normal, uno siempre ve gente que le gusta en los espacios públicos pero eso es todo… La cosa es que pasé el fin de semana lejos de mi casa, y me quedé sin batería del celular. Estuve incomunicada hasta el domingo.

En la noche cuando llegué a mi departamento estaban mis papás de visita en Santiago (viven en el sur) y mi mamá, que desde que yo tenía el pelo rojo me leía noticias sobre colorinas, me dice “Oye Eli, hay un tipo que está buscando a una colorina” y me leyó la publicación. De hecho me la sé de memoria: “#buscoapelirroja leía el mismo libro que yo en el metro, la saludé y las puertas se cerraron, ayúdenme a encontrarla”. Yo no lo podía creer. Le dije que esa era yo.


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Para estar seguras buscamos cuál era el libro, y era el mismo. Mi hermana me dijo que ella había visto la notica en el Facebook de uno de sus amigos el viernes y que incluso ella la había compartido.Entonces nos pusimos a investigar qué onda este loco, y vimos de todo: gente diciendo es bacán, gente diciendo es psicópata. Mi papá lo encontró medio raro, eso de que se lo hubiera escrito a todo el mundo era un poco terrorífico.La cosa es que me di cuenta de que en Facebook teníamos como 12 amigos en común, y era gente confiable. No restaurantes ni peluquerías, sino seres humanos, entre ellos algunos buenos amigos, incluso un primo. Entonces yo dije ya, no es un psicópata, y me puse a pensar en escribirle algo, pero era difícil elegir qué decir… Pensé en alguna frase del libro, pero era mala idea porque en general es una historia bien nihilista, que odia el amor.

Al final me decidí y le mandé un mensaje por interno que decía solamente “Hola, soy yo”.


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FELIPE

Cuando vi el mensaje me fui a la cresta. Obvio que era ella. Al tiro le hablé. Le dije que nos juntáramos. La Eli me dijo que tenía que ser esa semana porque no era de Santiago, estaba de paso. Yo pensé que todo se había ido a la mierda, y era mentira, vivía acá y solo me estaba molestando. O sea, en la primera interacción que tuvimos ya me hizo bullyng. Me demostró que es tres segundos más rápida que yo para todo…

Conversamos y fui viendo que era increíble… le gustaba 31 Minutos y leía Houellebecq. Era perfecta. De ahí chateamos todos los días. No trabajé nada.

Decidimos juntarnos el jueves. Yo estaba cero nervioso, o sea bueno, igual un poco. Sobre todo exaltado, acelerado. Nos encontramos a la salida del metro UC. La Eli me tocó la espalda y nos pusimos a caminar y a conversar mucho rato, después nos sentamos en un café cualquiera, y seguimos hablando por horas.

Me acuerdo de haberla mirado y pensar qué bacán esta mina. Es un poco nerd como yo. Es realmente linda, pero no se cree el cuento, al revés es muy cercana, y me apaña. Puedo ser yo mismo. Así tuvimos muchas conversaciones bacanes, me hacía unas preguntas increíbles, que nunca nadie me había hecho y yo pensaba ¿Cómo supiste que esto era de lo que yo quería hablar desde siempre?

La fui a dejar a su departamento. Íbamos cantando una canción de Sui Géneris. Desde ahí no nos separamos más.


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ELISA

Teníamos demasiado tema. A mi lo que me pasó más que el encuentro en el metro, fue que sentí que teníamos cosas en común que eran muy raras, impresionantes.

De ahí nos pusimos a pololear, todo fue un poco rápido, pero al mismo tiempo normal, orgánico.

Y es loco, porque siempre que le contaba la historia a algún amigo, me decía “Cásate” ó “Es una historia para contarle a los nietos”. Y yo decía ok, no solamente vamos a tener hijos, también tenemos que tener nietos… La presión que sentía igual era harta.

Que fuera una historia conocida por todos me hizo darme cuenta de que realmente soy una persona muy privada, muy vergonzosa. Me da terror sentirme expuesta. Al día siguiente de que fue portada del diario, llegaron de LUN a buscarme a mi casa, y yo no me atreví a abrir la puerta. En verdad no me gusta sentirme así de observada.

Y es algo de lo que he aprendido, porque nuestra historia de alguna manera le pertenece a los demás porque es conocida públicamente, y eso es raro porque yo no le digo a los desconocidos que se casen o no… Y porque además lo importante para mi no es cómo nos conocimos, si no lo que hemos armado después.


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FELIPE

Para mi lo mediático tiene un valor súper ambivalente. Ahora que nos vamos a casar la gente nos pregunta cómo vamos a manifestar esta historia en la ceremonia, si por ejemplo no nos gustaría hacer el matrimonio civil en el metro… Al principio yo estaba reacio a todos esos comentarios, porque siento que somos mucho más que lo que pasó en el metro. Necesitamos para que la relación sea real y que trascienda, saber que somos más que esa historia, por más épica que sea. Queremos dejar espacio para miles de otras historias que sean tan increíbles como esa.

ELISA

Igual el lado bonito es que es una historia que genera mucha buena onda. La gente siempre lo encuentra increíble y al tiro nos quieren. Ahora que nos vamos a casar siento que estamos llenos de buenos deseos. Porque es inusualmente romántico. Pero por otro lado yo siento que nosotros no somos así. Somos personas más escépticas que la historia que nos pasó. Mucha gente nos dice “Ahora creo en el amor” y es divertido, porque yo creía desde antes, aunque mis expectativas no eran tan altas…

También creo que fue una cosa de timing, yo estaba en un momento de mucha apertura frente a la vida y el Feli también. Desde que nos conocimos nos lanzamos, sin miedo.


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FELIPE

Más que hablar de amor a primera vista, yo creo que esta historia es hija de una actitud que yo desarrollé en la vida que es el “por qué no”. Hace muchos años pensé que había dos tipos de personas en el mundo, las que preguntan por qué y las que preguntan por qué no. Yo dije: claramente hay que ser de los que se preguntan por qué no.

Mi experiencia de las relaciones amorosas más normales, de la gente que se conoce en el carrete es que es más cauteloso, hay que ser estratégico, la llamo o no la llamo, le pongo o no like en una foto, cuánto rato me demoro en responderle… Demasiado tiempo para pensar en cómo manipular los engranajes de la relación. Pero la forma en que fluyó todo entre nosotros me ha demostrado que si uno se abre con confianza y generosidad al mundo, el mundo es muy generoso de vuelta.

Fotografía: Juan Queirolo. Entrevista: Catalina Calcagni. Producción: Sofía Pinto. Maquillaje y Pelo: Tobías Sevilla para Mac Cosmetics. Agradecimientos: Metro Santiago.