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21.07.17

Andy Warhol en Chile

Homosexualidad y religiosidad, exitismo y meritocracia, producción en masa y clase trabajadora, vanidad y muerte, consumo y democracia. Conceptos inherentes al trabajo y la vida de Andy Warhol, figura fundamental del Pop Art, movimiento artístico que unió la cultura de masas con el arte a mediados del siglo XX.
Texto: Paula Solimano.

Es uno de los artistas más conocidos y analizados. Criado por una familia pobre, católica e inmigrante del imperio austrohúngaro, fue el único de sus hermanos que nació en Estados Unidos y recibió educación superior, estudiando Diseño Gráfico en Carnegie Tech. Su carrera laboral partió ilustrando publicidad en distintas revistas, pero rápidamente abandonó las revistas para enfocarse en entrar a las galerías más importantes de Los Ángeles y Nueva York. Rápidamente logró el reconocimiento del circuito artístico y, gracias a su rol como fundador de la revista Interview y su programa en MTV, su influencia se extendió más allá del mundo del arte, mientras redefinía el arte restándole importancia a la manufactura única, al incorporar en ella procesos de producción industrial.

A treinta años de su muerte, el Centro Cultural Palacio La Moneda exhibe 228 piezas del artista provenientes del Andy Warhol Museum de Pittsburgh, Pennsylvania. La muestra incluye pintura, serigrafía, dibujo, fotografía, escultura, material fílmico y objetos personales, siendo la selección más completa del artista exhibida en el país.

Nos sentamos a conversar con Jessica Beck, curadora de la exposición y del museo dedicado a Warhol, el único en Estados Unidos destinado a un solo artista.

Has pasado casi toda una vida estudiando a Andy Warhol; tu pregrado y postgrado son investigaciones sobre él. ¿Qué te atrajo en primer lugar?

Siempre he estado interesada en las historias no contadas de Andy Warhol, incluso los lados más humanos de su quehacer. Las personas piensan que es un mito o lo ven como un sujeto muy frío y distante, pero en realidad él revela mucho de su vida a través de su trabajo. Por ejemplo, viendo muchas de sus películas te das cuenta de que hay una enorme cantidad de intimidad en la obra de Warhol, lo cual es bastante sorprendente.

Pero su intimidad pareciera estar totalmente tapada por lo masivo, popular e industrial que incorpora en su trabajo. ¿En qué momentos se deja entrever su historia particular?

En cuanto a su sexualidad, por ejemplo, Warhol hizo una Boy Book Series (Series de Libros de Chicos) donde retrató a hombres jóvenes e hizo otros dibujos íntimos. Era bastante abierto, lo que lo llevó a ser muy juzgado. Su religión, por otro lado, es algo importante; era católico bizantino y fue

practicante durante toda su vida. Hizo un encargo de imágenes de la última cena basadas en la de Leonardo Da Vinci, que fueron sus últimas series de cuadros, y también utilizó a Cristo en casi cien versiones diferentes en el período de 1986-1987.

¿Qué relación existe en su obra entre ser homosexual y Católico?

Hay unos links interesantes entre estas imágenes religiosas y la epidemia del SIDA que estaba sucediendo en Nueva York. Durante 1981-1982, la enfermedad producía pánico en las comunidades homosexuales de la ciudad, porque no se sabía mucho sobre ella, ni menos cómo se propagaba. Estaba más que nada basado en el temor; el novio de Warhol murió de SIDA a los 33 años en 1983, y en 1984 comenzó a hacer los cuadros de la última cena.
También podría decir que hay diferentes relaciones a nivel de imágenes entre estas ideas y la culpa. Hay una serie que hizo con la imagen de Cristo acompañada de sacos de boxeo. Pienso que parte de este último período de su vida consiste del uso interesante que hace de la imaginería de Cristo y los físico culturistas, ideas un tanto conflictivas de sexualidad y religión.

Esto hace sentido, también, por la preocupación que tenía Warhol por su propio cuerpo. ¿Cómo se manifiesta esto último precisamente en su obra?

Hay algo oscuro en la forma en que trata gran parte del cuerpo en su obra, recortándolo en pedazos, por ejemplo. Reflexiona, además, sobre sus propias luchas íntimas con su cuerpo: los disparos con todas sus cicatrices, su fijación temprana por usar pelucas, su rinoplastia. En realidad, siempre hubo una fijación con un ideal que encontramos en la publicidad y el marketing, que es muy humano y por lo que todos estamos luchando, aunque finalmente es algo imposible. Gran parte de eso acaba proyectado en su trabajo en la manera en que trata a los sujetos; blanquea todas las arrugas y elimina todos los defectos, haciendo que las caras de todas las personas luzcan planas, limpias y suaves.

¿Qué relación personal tenía Warhol con el capitalismo? Los textos e historiadores del arte sostienen que su postura era de crítica, sin embargo, pareciera ser más de culto.

Creo que Warhol celebraba la mayoría de las ideas del capitalismo. Una de sus frases más famosas es que cualquiera en Estados Unidos puede tomarse una Coca Cola, sin importar lo rico que seas. Elizabeth Taylor toma la misma Coca Cola que el presidente, y la misma Coca Cola que puedes tomar tú. Este fenómeno democrático le fascinaba y él lo vivió como una persona que comenzó en un estrato muy bajo y luego terminó siendo muy rico. Entonces vivió las dos caras y eso le encantaba fascinaba. También le gustaba el sueño americano.

La crítica, pienso, entra cuando la idea de producción afecta la experiencia humana; cuando alguien como Marilyn es atrapado en esa máquina; su humanismo es despojado, y su imagen es registrada. Los cuadros que hizo de ella se convierten en el símbolo de que ya no es ella quien importa, sino lo que ella representa para una época determinada. Ahí es cuando se vuelve crítico: en el modo en que un humano encaja con la maquinaria comercial. Y hoy, más que nunca, lo estamos viviendo.

¿Esto cómo lo afectó a él? Ya que trabajó conscientemente sobre su persona artística y terminó por considerar su figura igual de importante que su trabajo.

Warhol tuvo esta obsesión que lo llevó a fotografiarse en su estudio, llevar esa fotografía a lugares, invitar a personas a fotografiarlo, exhibirlo en su entorno social, creando una atmósfera y archivando esa idea.

¿Y cómo continuó esto en el mundo artístico? ¿De qué manera piensas que esta idea de artista como “producto”, el resultado de un esfuerzo consciente, se manifiesta hoy?

Bueno, esta obsesión de Warhol fue el comienzo de la idea de que no se puede separar al artista de su obra. Y hoy, más que nunca, hay una persona adjunta a la obra. Si piensas en los artistas contemporáneos, todos tienen página web y utilizan Instagram u otras redes sociales para auto promocionarse, al mismo tiempo que son representados por galerías. Estamos viviendo intensamente en un mundo en que la persona artística es parte de un quehacer.

Si Andy Warhol estuviese vivo hoy, ¿a quién crees que retrataría?

(Ríe). Estoy segura de que estaría haciendo algo con la política, pero no sé cómo estaría reaccionando al entorno político actual de Estados Unidos; sería algo muy interesante de observar, ya que está muy unido a la televisión – incluso más que Reagan o que JFK, quien es considerado como el primer presidente de la TV.

Seguramente tendría una gran cantidad de seguidores en Instagram y en Facebook. Algo haría con política, sin embargo, porque actualmente está todo tan basado en los medios; la presencia de Trump está tan vinculada a las redes sociales y a la televisión. Ante tal nivel de producción, no podría imaginar que no hiciera nada.

La exposición estará abierta hasta el 15 de octubre, ofreciendo la posibilidad de conocer al artista tanto en su dimensión íntima como pública, en un gran recorrido de obras unidas por su uso del color en diferentes temas provenientes del contexto global, su historia biográfica y la mera condición humana, que harían de este genio artístico un sujeto vulnerable y sensible.

Texto: Paula Solimano.