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14.09.17

Natalia es latina

Lafourcade en una sala de grabación junto a dos músicos octogenarios. Ella frente al micrófono y el dúo en las cuerdas. La cantante y su productor recolectando alrededor de 100 canciones del folclor latino. Partituras, cancioneros y hasta casetes del siglo pasado dando vueltas por el lugar. Sin ninguna ambición más allá que la de disfrutar la música, así nació Musas, el último disco de la mexicana que la trajo a nuestro país en el marco de su gira promocional el pasado 1 de septiembre y que ella resume en una palabra: “humanidad”.
Texto y entrevista : Juan Cruz Giraldo. Fotos: Sony Music Chile.

Natalia sube al escenario del Teatro Coliseo, ex iglesia evangelica en la calle Nataniel Cox, en el centro de Santiago. Comienza con Vámonos negrito, una canción de su anterior disco Hasta la raíz, con el que ganó tres premios Grammy y logró algunas de las mejores críticas de su carrera, mientras un juego de luces azules la alumbra desde la altura. Sonríe y se detiene a pensar en el intenso viaje que ha hecho en los últimos años por Latinoamérica. De hecho, ese tema lo escribió durante una gira en Colombia.

En los últimos años ha recorrido cientos de ciudades latinas y su relación con el continente se ha hecho cada vez más estrecha. Musas es un homenaje a esta tierra. Como un capricho personal y al igual que lo hacía Violeta Parra con el folclor nacional, Natalia durante su carrera ha explorado la música latinoamericana, realizando una amplia curatoría de canciones para salvarlas del olvido. Pero al mismo tiempo, la lista de autores que recogió la conectaron con pasajes íntimos de su propia historia.

Apuntada por un foco blanco, mientras interpreta Qué he sacado con quererte, uno de los doce temas que componen su nuevo disco, recuerda que desde que tiene memoria la imagen de Violeta Parra ha estado muy presente en su vida. Su papá les cantaba a ella y sus hermanos En el día de tu cumpleaños y lo sigue haciendo en cada aniversario. “Me regaña porque no me la he aprendido en el piano”, dice.  Incluso hace diez años, su padre se paró en la puerta de su casa con un clavecín, “se sentó y me pasó una hoja con Gracias a la vida y me dijo “órale, ponte a cantar”. Esa era la única condición para que me lo regalara”. Un instrumento que él mismo construyó en los años 70’s, cuando vivía en Chile y fundó la Asociación de Organistas y Clavecinistas.

Después de más de diez canciones y haciendo un recorrido por sus tres últimos álbumes, Lafourcade sale de escena para volver con Tonada de luna llena, una canción con la que homenajea al venezolano Simón Díaz. Parada con una guitarra, ahora sin su banda, la mexicana deja de cantar y no se la puede creer. “Es la primera vez que todo el público corea este tema”, dice emocionada, “¿puedo tocarlo otra vez y alguien puede grabarlo?”, pregunta. Quiere mandarle el registro a Gustavo, productor y músico que le mostró el legado de Díaz, y con quién se juntará después de esta gira en España.

Vuelve a dar los acordes en su guitarra mientras un grupo de fanáticos pertenecientes a la comunidad venezolana en Chile agita la bandera tricolor.

“Este disco nos hizo conectar a nivel personal”, cuenta después, refiriéndose a Los Macorinos, una dupla de cuerdas formada por Miguel Peña y Juan Carlos Allende, quienes con más de 50 años de trayectoria han trabajado con importantes músicos vinculados al folclor latinoamericano y que en Musas están a cargo de la las guitarras y los coros de todas las canciones del disco. Condicionados por la edad de Los Macorinos, la creación de este álbum se hizo a la antigua: de manera presencial, sin mails ni whatsapp, en vivo y en directo. Esto, según ella misma dice, le dio un toque más íntimo al resultado.

La dupla de cuerdas conformada por Miguel Peña y Juan Carlos Allende apenas tiene celular. En las reuniones con Natalia incluso aparecían con casetes y no tenían idea de lo que significaba Spotify y por su edad, tampoco pueden agendar giras y viajar por el mundo.

Pero Lafourcade, desde que los conoció tres años atrás, que se moría por trabajar con ellos. “No quería hacer un disco para liberarlo, quería tenerlo para mí y aprovechar la energía que todavía tienen Los Macorinos, el resto sólo pasó”, cuenta la cantante, quien tuvo en su mano una lista de casi 100 canciones recolectadas por ella, Peña y Allende.

De vuelta en Teatro Coliseo y después de cantar 17 temas, la ganadora del Grammy agarra el cuatro para cantar el último single: Tú si sabes quererme. Un tema que ya tiene más de 35 millones de visitas en Youtube. Proyectada en una pantalla gigante, se ríe porque una mosca estaba flotando en su vaso. Un grupo de asistentes se sube al escenario con ella para cerrar el concierto. El público se pone de pie para despedirla. Con Lafourcade todavía agitando las manos, suena La vie en rose de Edith Piaf, mientras su familia que todavía vive en Chile se escabulle entre los asistentes para saludarla en su camarín post show.

“Lo que yo intento con mi música es darle calor al alma y al corazón, en momentos tan difíciles”, cuenta, mientras ha visto cómo los paisajes más bonitos del continente están siendo opacados por la violencia y la corrupción. Su escapatoria a ver cómo su propia ciudad se transformó en uno de los lugares más peligrosos de México la hace a través de su trabajo: “por favor, despierten el amor”, pide para Veracruz y el resto de América.

Texto y entrevista : Juan Cruz Giraldo. Fotos: Sony Music Chile.