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23.11.17

Los diálogos impostergables de Rodrigo Tisi

No sólo reunió a los exponentes más importantes de la arquitectura, sino que por primera vez generó un cruce con el arte y todos los actores que generan y construyen hoy la ciudad. La XX Bienal de Arquitectura Diálogos Impostergables fue el punto de congruencia entre el pensamiento, el hacer actual y el futuro de la sociedad.
Texto: Sebastián Herrera. Fotografía: Pablo Blanco.

Vista panorámica del Centro Cultural Ex Cárcel de Valparaíso

Desde el 26 octubre hasta el 10 de noviembre se desarrolló la XX Bienal de Arquitectura y Urbanismo que por primera vez en Chile tuvo un equipo a cargo de 8 curadores: Felipe Vera, Rodrigo Tisi, Pola Mora, Jeanette Sordi, José Mayoral, Claudio Magrini, Miguel Cancino y Pablo Navarrete. La bienal, bajo el lema: “diálogos impostergables”, dio vitrina a más de 200 proyectos, que conversaron con 7 temáticas de gran urgencia, tanto para nuestro país, como para la región. Se presentaron del siguiente modo: Diálogos sobre lo común, el cual buscó establecer una reflexión sobre el acceso democrático al espacio urbano; Diálogos sobre la participación, el que exploró las nuevas formas de involucrar a las personas en torno a la arquitectura, ciudad y su contexto dentro de lo que para ellos es urgente; Diálogos sobre la integración, donde se profundizó sobre la falta de diseño arquitectónico inclusivo y de estrategias urbanas que difuminen las diferencias sociales que restringen el acceso a diversos atributos de la ciudad; Diálogos sobre la vulnerabilidad, que estableció un análisis sobre la actual crisis de los campos políticos, económicos y medioambientales que han dejado al ciudadano en un estado de creciente abandono; Diálogos sobre los recursos; que buscó responder a cómo diseñaremos nuevos procesos para reformular la estructura urbana de cara al nuevo panorama de recursos naturales y sintéticos; Diálogos sobre la identidad, que abordó el diseño de las tradiciones del futuro y el reconocimiento de la nueva naturaleza de la identidad; y, finalmente, Diálogos sobre el futuro, que indagó en torno a cómo se avanzará y se tendrá que re-imaginar la arquitectura de cara a todo lo que se nos viene.

 

El curador de este último diálogo del futuro, Rodrigo Tisi, fue el director creativo de la bienal y creador de la sala de Proyectos Especiales, que contó con la participación de Alfredo Jaar, con su trabajo “Estudios sobre la Felicidad”; el trajo del artista norteamericano Michael Wang “Extinct in the Wild”; FR-EE y su proyecto “Border City”; ELEMENTAL con su proyecto “Somos Choapa”; Andrés Jaque que presentó “Intimate Strangers”; Diller Scofidio + Renfro con su controversial obra “Exit”; Hashim Sarkis con sus diálogos superpuestos en Byblos, Líbano que considera las tensiones del desarrollo en una ciudad antigua; Dorita Hannah con “Phone Home”; Silvia Veloso quien aportó con metáforas a propósito de la construcción de muros y barreras. Los peruanos Barclay and Crousse presentaron su trabajo sobre el frente amazónico; LOT-EK instaló su proyecto para el “Ascensor Espíritu Santo” realizado durante el bicentenario; el joven artista nacional Rafael Guendelman, con su proyecto “Todo va a estar bien”, además de  la participación de nuestro Premio Nacional de Arquitectura 2017, Edward Rojas, quien reflejó el recorrido de su labor fuera de la escena central del país dando un claro ejemplo, de cómo se enfrentan las condiciones socio-culturales y de operatividad en el sur de Chile. Con toda su extensa trayectoria Rojas demuestra un espíritu resiliente e innovador desde la precariedad y la austeridad material.

Sala de Diálogos Impostergables con imágenes de Jorge Brantmayer

Tisi habló con Galio para contar detalles de los que fue esta nueva versión de la Bienal de Arquitectura.

 

¿De qué forma el montaje de esta bienal trató de hacerse cargo de los diálogos impostergables?

Poniendo a las personas antes que los proyectos. Lo que quise hacer fueron preguntas más “humanas” desde el ámbito del arte, para eso invité a Alfredo Jaar y a Jorge Brantmayer: uno puso cuestionamientos reflexivos (¿somos felices?) y el otro puso una pregunta más transversal y democrática (paisaje de personas diversas entre los chilenos). Para dar visibilidad a estas ideas utilizamos medios audiovisuales que permitieran hacer llegar estas preguntas de proyecto a un público más amplio.

 

¿Cómo podrías describir el montaje, en cuanto a su uso, utilidad y discurso?

Para enfrentar los tiempos en que vivimos, decidí que el montaje debía ser dinámico, lo más móvil posible. Para eso utilizamos medios audiovisuales pasivos y activos, pantallas que presentaban videos descriptivos de los proyectos propuestos y alusivos a los 7 temas de la bienal, fotografías con intervenciones lumínicas que hacen preguntas al espectador desde el color, audio, olor, una cortina programada que tenía la facultad de moverse en el tiempo dependiendo de las necesidades del espacio principal para acomodar la cantidad de público a los eventos. Se asume que la utilidad debe ser dinámica y adaptable a los pocos momentos “de atención” disponible que tendríamos del espectador. Creo que el resultado fue bien activo en esos términos, con buena participación y recepción en el sentido de la navegación dinámica del espacio. Respecto del discurso, prefiero pequeños guiños temáticos, decir cosas de manera concisa y precisa. Ese fue un desafío del montaje. Luego de eso el espectador puede, si quiere, ir más allá para ahondar en las temáticas más profundas.

“Exit”, de Diller Scofidio + Renfro.

¿De qué forma los 7 diálogos se vieron representados en esta propuesta y, al mismo tiempo, cómo se comunicaron entre sí y con el público?

Con siete colores, como un arco iris. La idea de tener cada tema bajo un color permitió organizar la muestra y los días de programación bajo la temática en cuestión. Estos colores dialogaron con las fotografías de Brantmayer, con un público diverso en todas las direcciones. Estos 7 temas son cada uno un ámbito de proyecto y sirvieron también para organizar el catálogo.

 

En cuanto a la visión curatorial, ¿qué primó para tomar la decisión de traer trabajos como Jaar, Scofidio y Renfro, Guendelman y mezclarlos con el trabajo de Edward Rojas?

La curatoría de la sala de los proyectos especiales se refirió principalmente a fenómenos globales y problemáticos actuales tales como la migración, la integración multicultural y generacional, el cambio climático, la preservación de especies nativas, fenómenos que como sociedad tendremos que enfrentar. Quise hacer preguntas respecto de la propia disciplina del diseño de arquitectura: ¿cómo estamos diseñando nuestras sociedades y nuestras ciudades?, ¿sirve la arquitectura que estamos proyectando para en verdad reunir y encontrar a las diferencias de la sociedad? El trabajo de Edward Rojas es un ejemplo desde la marginalidad, desde lo local, desde las costumbres, desde la materialidad, es un ejemplo de desarrollo consistente de una profesión silenciosa, en un contexto que uno pudiera entender adverso, al sur de Chile. Él hace todo el contrapunto de riqueza y contenido desde las prácticas culturales más locales, hacia propuestas más globales y genéricas. Lo humano y humanidad son los factores transversales y temáticos en la propuesta de todos los invitados de la sala de proyectos especiales.

“Una obra de lugar” Edward Rojas

¿Cómo se logró contextualizar estos trabajos a la realidad local?

En el contexto local estas preguntas no son tan claramente abordadas en una agenda de trabajo, estos temas recién se empiezan a discutir de manera más consciente. En ese sentido, todos estos trabajos más que dar respuestas, hacen preguntas, para ver cómo lo estamos haciendo en un ámbito local. La bienal apuesta a instalar temas que eventualmente tendrán que ser desarrollados por el mundo profesional y académico de nuestro propio medio. El aporte de estos trabajos es eso: rayar una cancha para la acción futura a corto, mediano y largo plazo.

 

Más allá de poner a las personas delante de los proyectos, ¿cuál es el cambio que generaron en esta nueva versión de la bienal, tanto estética como discursivamente, en relación al campo arquitectónico?

Poner a las personas en el centro es medular, creo que ese es el mayor aporte, porque cambia la agenda de la arquitectura desde lo formal a lo ético. La otra dimensión importante es lo que esta bienal plantea de tener a un grupo de personas a cargo, se trata de lidiar con la visión de varios. esto es medular porque apela a la colaboración, a la participación, a la integración de ideas que a veces son conflictivas y opuestas. Esto es una variable muy relevante y que hoy no puede evadir nuestra profesión.

“Estudios sobre la Felicidad”, de Alfredo Jaar

Finalmente, ¿qué trabajos crees que representaron más fielmente está búsqueda ética?

 

Todos. Si me pides destacar uno, te diría que la sensibilidad de Michael Wang es sobrecogedora. Extinct in the Wild. Michael presentó 3 especies que están en peligro de extinción en Chile. Esas especies están hoy presentes con nosotros en una sala de exhibición gracias al trabajo del “curador”, si dejamos esa especie a la deriva, allá afuera, fuera de un estado de cautiverio, esa especie quizás se extinguirá. Se trata de una pregunta respecto de nuestro propio futuro en el planeta, y es lo que más me ha preocupado para poner en discusión en esta bienal. El trabajo de Wang no es más que una metáfora para preguntarnos acerca de nuestra propia vida en el planeta, de cómo el hombre se está encargando de preservar la vida, en qué condiciones y bajo qué circunstancias. El escenario de un colapso eventual por la falta de criterio común y sobre todo de humanidad creo es muy relevante.

Es importante recalcar eso, sobre todo esa idea de futuro que queremos en nuestra disciplina y profesión. Antes que nada quiero proponer un trabajo consciente y crítico. Segundo, se trata de estimular trabajo en equipos que sean diversos y abiertos a la colaboración en ámbitos disciplinares diversos. Tercero, debiese tratarse de un trabajo propositivo e innovador, más que cómodo y complaciente. Cuarto, el trabajo debe aportar al medio y a las personas, y no debe ser solamente resolutivo en términos de un privilegio (elite)… ¡hay mucha gente en el planeta! Y quinto, creo que se trata de impulsar un trabajo consciente y en diálogo con las nuevas tecnologías de fabricación y de información, para por contraste enfatizar la necesidad de una dimensión o rol humano.

 

“Extinct in the Wild”, Michael Wang

 

Sala Negra

“Ascensor Espíritu Santo”, de LOT-EK.

Texto: Sebastián Herrera. Fotografía: Pablo Blanco.