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12.06.18

SNAP, un documental sin filtros

Una aplicación y tres protagonistas dan forma a SNAP; documental que se enfoca en el voyerismo inconsciente que suscita Snapchat, la de publicar nuestra vida en forma audiovisual, eliminando esa difusa separación entre el espacio público y el privado.

Dirigida por Ananké Pereira y Felipe Elgueta, el corto recopila selfies y videos de 15 segundos, proponiendo otra manera de hacer cine, en la que se explora y juega con los límites impuestos por esta aplicación mundialmente conocida. Estrenado en febrero en el festival de cortometraje Clermont-Ferrand, el más importante del mundo en este formato, el documental que busca “despertar en el publico cuestionamientos en torno al género y su construcción virtual" forma parte de AMOR, Festival Internacional de Cine LGTBI+, y se exhibirá este jueves 14 y viernes 15 de junio en Santiago.

Fascinados por el formato y la temática, conversamos con los directores sobre el relato que cada uno puede armar a través de las RR.SS.
Texto: Bastien Reveco.

 

La construcción de la identidad supone un proceso dinámico, en la que participan innumerables factores. Este tema atraviesa Snap, el corto documental de 20 minutos que es protagonizado por tres jóvenes que están viviendo su propia búsqueda.

 

Alfonso es un joven gay de clase media obsesionado en tener un iPhone; Anna Balmánica es una drag queen que en un acto performático atraviesa la ciudad mientras va rompiendo con la monotonía de los lugares; y Alexa vive la transformación y lo moldeable de la imagen de una forma muy explícita y física, ya que es una chica trans que se está preparándose para su cirugía de reasignación de sexo. Los tres protagonizan – y de cierta manera son directores, guionistas y camarógrafos – de Snap, el documental que se armó a partir de los videos cargados de intimidad que publican por sus perfiles de Snapchat.

 

¿Cómo empezó el proyecto?

A partir de dos inquietudes. La primera fue la aplicación misma. Cuando conocimos Snapchat quedamos fascinados con lo que compartía la gente. Al ser mucho más “anónima” que Instagram, no había filtro en lo que la gente estaba dispuesta a subir. Vimos que estaba pasando algo importante a nivel visual y de comunicación y decidimos registrar todo, aún sin saber bien en que terminaría. La segunda inquietud tiene que ver con el internet en general y la virtualidad. Nos parece interesante el trabajo de traducir el mundo virtual al cinematográfico.

 

¿Cuál es el tema de Snap?

Trabaja varios temas, pero el principal es como nos construimos y representamos a nosotros mismos frente al otro. Este avatar que ya no solo es la foto de Facebook donde hiciste varias poses para salir casual, sino que ahora construimos un estilo de vida frente al resto. Elegimos pequeños extractos de nuestro día con el fin de armar un relato y con eso les vamos creando una imagen de nosotros a quienes nos ven sin la necesidad de que nos conozcan o compartan con nosotros. Jugamos constantemente con una ficción.

 

 

Es innovador el formato, pero también tiene límites, ¿no se sintieron atrapados?

Los límites fueron unos de los elementos más interesantes para nosotros. El formato vertical, la corta duración de los videos, la calidad, los filtros, son cosas que pueden pensarse como limitantes, pero es ahí donde surge el trabajo creativo. Poder trabajar dentro de un marco y decir: “no puedo cruzar estos límites, ¿cómo lo resuelvo entonces?”

 

El formato también implica que los protagonistas sean a la vez, directores, guionistas y camarógrafos. ¿En qué consistió el trabajo de producción?

Creo que parte del proceso creativo es buscar nexos de creación y, en este caso, los protagonistas de SNAP construyeron su propio personaje virtual sin ser consientes que serían parte de un cortometraje. Son cuerpos que decidieron como representarse y eso es muy interesante cuando pensamos en películas Queer, ya que los hace parte del proceso y sus representaciones. Nosotros en guion y montaje decidimos que potenciar o disminuir de esas representaciones, en ese sentido es un proyecto híbrido en su forma, proponiendo así nuevas maneras de entender el cine.

 

Los protagonistas son muy distintos, ¿cómo llegaron a ellos y por qué los eligieron?

Nosotros comenzamos siguiendo todas las cuentas que fuimos encontrando. Con el tiempo íbamos descartando las que compartían poco o eran muy repetitivas en términos de contenido. Y después de un año se fue haciendo claro quienes destacaban por sobre los demás, en términos de cuanta intimidad entregaban. Alfonso, Anna y Alexa entregaban una complejidad interesante y nos proponían historias y visualidades que nos llamaban la atención. Además los tres transitaban por temas comunes por lo que nos ayudaba a trabajar el corto como un todo.

 

 

 

Como Snapchat elimina los videos después de 24 horas y ese mismo material forma parte de Snap, ¿los protagonistas grabaron sus historias sabiendo que serían el tema de un cortometraje?

Todo el material lo grabamos sin que ellos supieran. Una vez que nosotros teníamos un camino mas o menos claro sobre cómo sería el cortometraje, nos acercamos a ellos para invitarlos a participar y contarles lo que queríamos hacer. Obviamente estábamos nerviosos, pero ellos estuvieron muy dispuestos e interesados con el proyecto, así que no tuvimos problema con eso.

 

Los videos de Snapchat duran hasta 15 segundos, ¿es suficiente para que los protagonistas se expresen como querían?

A pesar de la duración los usuarios tienen la libertad de subir todos los videos que quieran, pero lo interesante es que esta restricción hace que la gente sea mucho más sintética sobre lo que quiere expresar. Por eso lo interesante es como este formato ha cambiado la forma en que nos comunicamos.

 

Snap se presentará dentro de la programación de AMOR Festival Internacional de Cine LGTB+ como parte de la competencia de cortos #GUERRILLA el jueves 14 a las 18:15 hrs en la Cineteca Nacional y el viernes 15 a las 18:00 hrs. en Matucana 100.

 

Ananké Pereira y Felipe Elgueta, directores de Snap

 

 

Texto: Bastien Reveco.