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16.08.18

Raquel

Tiene 27 años, los mismos que lleva frente a las cámaras. Protagonista de innumerables polémicas, hoy Kel mira con distancia ese pasado porque encontró en la moda un espacio para reinventarse lejos de las controversias y los ataques.
Hablamos con una de las mujeres más mediáticas de Chile sobre sus historias que le dan vergüenza, feminismo y política.
Fotografía: Javiera Eyzaguirre. Estilismo: Esteban Pomar. Maquillaje y pelo: Raúl Flores. Diseño de set: Vale Caoizzi. Texto: Felipe Morandé. Agradecimientos: Diego Cajas Parra, H&M, Pedro Reyes, Sebastián del Real Ossa, Spare Line, Súbito.

 

Su primera polémica, probablemente, fue a los 12 años, cuando en medio del proceso de divorcio de sus papás se filtró su examen psicológico, el que fue analizado por programas de farándula y matinales (“que, por cierto, no tenía nada de psicótico ni fuera de lo normal”, asegura). O cuando salió a los 15 en la portada de la extinta revista Vea aparentemente desnuda y con el título “Sensualidad a flor de piel”. De eso han pasado 12 años e infinitas portadas y polémicas, pero Kel se ha logrado reinventar y hoy asegura estar zen y feliz con sus proyectos enfocados en el diseño y la moda, los que promociona en su cuenta de Instagram que tiene más de un millón de seguidores.

 

Reconoce que le gusta trabajar con sus amigos y que por eso se repiten tanto algunos nombres en sus historias y fotos de Instagram, como Esteban Pomar, Javiera EyzaguirreRaúl Flores, Patricio Roldan y Tao Paupau. De hecho, las fotos que acompañan esta entrevista son una idea de ellos. “Entre Esteban y la Javi nació esta sesión que transmite una sensación de estar atrapados, de angustia y ansiedad. Es oscura, menos placentera de lo que uno suele transmitir en las fotos, que es felicidad, la mujer sexy, linda.”

 

 

Cuando las vi, lo primero que me vino a la cabeza fue como de vivir de una exposición muy invasiva, como de estar atrapado en una caja de cristal donde todos te ven y tu siempre has estado expuesta. ¿No tiene nada que ver con eso?

Sí, por el lado de la Javi. A mi me carga hablar de mí como “ohh, qué conocida soy desde tan chica” porque lo siento un poco pedante. Pero desde mi equipo si venían unas ganas de hacer algo por ese lado. Ellos querían hacer un set súper amplio, con esta caja que se ve muy chica, transparente, para que me vea atrapada y expuesta.

 

¿Cómo formaste tu team de trabajo?

El mundo de la moda es súper sectario, no quiero que suene mal, pero cuesta entrar. Es una industria chica y súper recelosa de la gente que trabaja ahí y en su minuto recurrí a ellos y confiaron en mí, cuando tal vez no era tan lógico porque venía de la tele, de la farándula, ¿cachay? Pero confiaron y me dieron la oportunidad de mostrarles otro lado mío, de salir, ir a fiestas. Que la Javi Eyzaguirre, que es una persona que admiro mucho, me llamé para hacer fotos para su portafolio, no para revistas ni un comercial, son cosas que valoro ene. Esteban siempre me empujaba a hacer cosas que no hacía, a vestirme con cosas que no ocupaba.

 

 

¿Cómo es ahí? Porque los looks más jugados y raros son los que tienen los peores comentarios en Instagram, ¿o no?

Sí, siempre pasa. Esteban es muy rupturista, siempre está dos pasos más adelante. Para Maldita Moda trabajamos con muchos diseñadores emergentes, personas que están entrando a esto, que tienen ideas muy entretenidas y nuevas. Así me fui encantando ene con este mundo de la moda que es más proponer que seguir. Muchas veces las personas odiaban un look, pero esa discusión encuentro que es bonita. Obvio que hay comentarios que te tocan el ego, como que te digan que te ves obesa… pero al final fue darles una vitrina a los diseñadores y creo que de eso se trata, de proponer.

 

Cada vez que Kel tiene un evento de lanzamiento con una marca y ella invita a sus seguidores, la tienda se llena. Es tanta su influencia, que desde este año está trabajando en el diseño de productos, como un labial que se venderá en todo el mundo, una línea de jeans para una marca de retail y en una línea de zapatos con una marca nacional, pero su popularidad no solo abarca el mundo de la moda, sino que también el de la política.

“La UDI me ofreció postularme a concejal y alcalde. Obvio que es un halago que te propongan algo así, pero yo por ese lado no puedo ir porque pienso muy distinto. Soy súper liberal, estoy a favor del aborto, legalización de la marihuana, matrimonio gay, adopción homoparental y, en materias económicas, me gusta el libre mercado.”

 

¿Te interesa la política?

Mi mamá fue alcaldesa y mi papá candidato a diputado y fueron experiencias muy desgastantes. No creo que las retribuciones sean tan grandes y no estoy hablando de lo económico. Quede medio desencantada de la política. Nunca digas nunca, pero en este minuto no es algo que me gustaría hacer.

 

 

Esta semana fue una marcha por el aborto libre y acuchillaron a 3 mujeres. ¿A veces no te dan ganas de ocupar tus redes para darle mayor visibilidad a temas que te interesan o prefieres mantenerlo enfocado en un lifestyle asociado?

Siento que son cosas diferentes. Mis opiniones políticas son una cosa y no tengo porque embutírselas a todo el mundo que quiere ver mi ropa, por ejemplo. Pero si me preguntan mi opinión, yo la doy.

 

Pero, aprovechando que tienes un millón de followers, ¿no te dan ganas de ponerte más densa y darle visibilidad a temas sociales que te interesan?

Si, pero es algo que requiere mucha responsabilidad. Creo que tampoco puedo llegar y decir “apoyo el matrimonio homosexual” y dejarla ahí. Es una responsabilidad decir ese comentario. Quizás debería ser un área que debería tocar o profundizar mas, pero si lo hiciera, creo que lo desprendería de mi plataforma, quizás en un blog, en un twitter, en otro Instagram… porque siento que son cosas diferentes.

Hace dos años dio su título de Derecho y se sacó un 6. Su practica la hizo en la Fiscalía Sur, cuando a dos cuadras de su casa está la Fiscalía Oriente. “Prefiero subirme al auto y viajar una hora y 10 minutos para estar en esa fiscalía, que es donde me re encanté mucho con mi carrera, que es súper teórica, entonces ahí al fin pude hacer algo más práctico. Estuve seis meses en la brigada de violencia intrafamiliar y delitos sexuales”.

 

 

 

Qué te llena más como trabajo: ¿el mundo de Instagram y de la moda o estar en la Fiscalía Sur ayudando a personas que tienen problemas reales y con un contacto cara a cara?

Pucha, yo creo que… la moda no sé, pero el diseño me ha gustado mucho. Ahora tengo la oportunidad de diseñar en proyectos con marcas, tengo la posibilidad de viajar mucho, he tenido la suerte de conocer lugares que nunca pensé conocer… pero creo que la satisfacción que te da haber ayudado a un tercero, a través de tus conocimientos que te costaron ene adquirir, es una gratificación que no te dan otras cosas.

 

Tu mamá es una máquina creando titulares y hay una frase de ella que me llama mucho la atención: cuando reconoció que durante su vida solo ha trabajado por la plata y no por el corazón, ¿qué te pasa a ti con eso? 

Mi mamá es súper fría para trabajar. Cuando se murió mi abuela, ese mismo día trabajó y después volvió al velorio. Nunca ha dejado que sus sentimientos nublen su razón en el minuto de tomar un proyecto y cobrar lo que ella considera que corresponde. Es una virtud y, por otro lado, un problema porque efectivamente quizás podría haber hecho proyectos que la habrían llenado más. Pero creo que con esta regla loca que ella tiene, la vida ha sido muy generosa porque le ha puesto proyectos en los que yo la he visto muy feliz, que sé que quizás los tomo por un beneficio económico, pero son programas en los que está muy contenta. Entonces creo que ella esta súper feliz con lo que ha hecho.

 

¿Tu buscas lo mismo que tu mamá cuando eliges tus proyectos?

No, soy más de que si el proyecto me interesa y quizás no hay tantas lucas, bueno… démosle. En la tele siempre soy como mi mamá para cobrar porque en general los proyectos que hay tampoco son tan llamativos desde un punto de vista creativo. Si me pagan lo que quiero, ya, lo hago. Pero… pucha, vivo haciendo proyectos que son más interesantes con menos presupuesto y trato de balancear. Trato que las marcas que promocione sean súper acordes a las cosas que yo uso porque entiendo que hay una responsabilidad al recomendar algo. Y gracias a eso tengo la suerte de tomar un millón de proyectos que no son interesantes económicamente, pero son muy gratificantes y muy bonitos.

 

 

Una de sus últimas polémicas fue cuando para el comercial de una campaña de jeans de una multitienda salió dándose un beso con su amiga Vesta Lugg. Estaban preparada para las críticas, pero nunca imaginaron que iban a ser tantas como para bajar la campaña en menos de 24 horas. Lo que más le sorprendió y le dolió fueron los comentarios negativos de algunos sectores de la comunidad LGTB. Respecto a eso, opina: “Tu me estas diciendo, desde el mundo que esta peleando esta causa, que yo puedo vender jeans con una pareja de heterosexuales dándose un beso, ¿pero no puedo vender jeans con dos cabras jugando? De hecho, en esa escena del comercial decía “prueba”. ¿Por qué ellas están haciendo esa discriminación? ¿Por qué me están segregando?”

 

Me acuerdo de esa crítica y acusaban el comercial de sexista.

Pero, ¿por qué si yo soy feminista tengo que tapar mi cuerpo de mujer? ¿Por qué yo tendría que dejar de hacer algo que quiero hacer? ¿Qué pasa si me quiero ver rica en el comercial? ¿Qué pasa si soy feliz viéndome rica y vendiendo jeans? ¿Por qué para poder encajar en una causa, que defiendo y que busca que pueda ser libre y hacer lo que quiera como mujer, tengo que dejar de hacer todo lo que me gusta? En el fondo, yo entiendo que si no quiero mostrar mi cuerpo y me exigen hacerlo está mal, pero eso está lejos de ser mi caso. Yo amaba la campaña, lo pase la raja haciéndola, rogaba para que se vendan todos los jeans a pesar de que no me llega ningún porcentaje. ¿Por qué tengo que reprimir ese lado, que es súper valido? No entiendo porque hay gente que encuentra que es satánico que las mujeres se quieran ver lindas o que quieran ser sexys. Si me gusta mostrar el cuerpo y eso no importa. Me gusta e independiente de eso puedo ser doctora, abogada, lo que quiera. ¿Por qué la doctora tiene que estar de blanco y la abogada de traje de dos piezas? ¿Qué es eso?

 

De tus polémicas, ¿hay alguna qué te de vergüenza?

Shows pobres he tenido millones. Cuando era pendeja era muy frontal con los periodistas, medio pedante, estaba súper en la defensiva. Todas las peleas con Pablo, show pobre. Todas las peleas de Pablo con mi mamá, show pobre. Sobre todas esas cosas pienso: “qué ganas de haberlo manejado en la interna”. En todas las familias hay dramas, pero que lata que toda la gente se haya tenido que mamar esos shows.

 

 

Pero a ti te gustaba generar ese morbo, de que la gente sepa y todo eso, ¿o no?

No. Yo siempre estaba un poco con rabia de no saber manejar la situación. Era súper polvorita y, al mismo tiempo, tenía esa parada de si lo pienso lo digo. Pero con el tiempo uno se vuelve más cautelosa, uno piensa dos veces antes de hablar, cuando chica a mi no me importaba nada. Creo que ahora soy más cuidadosa.

 

¿Y cuándo dejaste de tener esa rabia?

Después del reality Las Argandoñas, que generó muchos anticuerpos en la gente, me bajo una etapa media hater con toda la industria y mi pasado. Me di cuenta que lo pasaba pésimo, veía mis entrevistas y me encontraba tan hostil, tan a la defensiva todo el rato, que no entendía porque estaba siempre enojada. Me tomé un tiempo donde estuve full con la universidad, quería ser una mina normal. Pero después de mi examen de grado, hace dos años, me dije que me merezco hacer cosas que me entretienen y empecé a trabajar en Instagram, a generar contenido, a viajar, que me encanta y lo pude hacer rentable, trabajando con marcas, empecé a conocer a personas que se convirtieron en grandes amigos, que me proponían a hacer cosas, y así, a sentirme cómoda.

 

Además de las campañas en las que está trabajando como directora creativa, Kel tiene agendado 7 viajes de trabajo para este segundo semestre, entre los que se cuentan el Fashion Week de Milán y Paris. Respecto a su futuro más lejano, asegura no proyectarse como influencer. “Me gustaría crear algo de todo esto, de las marcas, Fashion Weeks y de las pequeñas pinceladas en diseño que he podido trabajar. Algo que me permita desligarme un poco de mi nombre y que lo maneje por dentro. Además de titularme y de perfeccionarme en criminología. Me encantaría estudiar esto afuera”, asegura.

 

Fotografía: Javiera Eyzaguirre. Estilismo: Esteban Pomar. Maquillaje y pelo: Raúl Flores. Diseño de set: Vale Caoizzi. Texto: Felipe Morandé. Agradecimientos: Diego Cajas Parra, H&M, Pedro Reyes, Sebastián del Real Ossa, Spare Line, Súbito.