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02.01.19

Complejo de Venus

"Complejo de Venus" es el proyecto fotográfico de Valentina Andrade, joven chilena de 24 años. Alternándose entre las cámaras análogas Nikon FM y Canon AE-1, busca mostrar la belleza existente en los diversos cuerpos para salir de los estereotipos y visibilizar otras figuras.
Fotografías: Valentina Andrade. Texto: Colomba Molina.

 

¿Ante qué surge Complejo de Venus?

Crecí en una sociedad que mostraba como bello un solo tipo de cuerpo, y si no lo tenías, automáticamente existía un rechazo interno y ganas absurdas de modificarlo. Tenía tan dañada la percepción de la belleza que comencé a buscar fotografías artísticas de mujeres desnudas con cuerpos más parecidos al mío, y a través de la belleza de estos cuerpos encontrarla en mí. Pero las fotografías que encontré en primera instancia siempre erotizaban a la mujer –que no está mal, pero no era lo que yo estaba buscando– y fue frustrante, así que comencé a hacer las fotos que quería encontrar.

¿Por qué el nombre «Complejo de Venus»?

Nació de una conversación con mi hermana, donde nos cuestionábamos esa extraña sensación de satisfacción que uno experimenta al sentirse deseade/validade por otro. Cuando eres una persona muy insegura, terminas basando toda la seguridad de tu físico en la opinión de terceros. Nombramos esto como complejo de Venus, y me hizo sentido llamar así este proyecto, para utilizarlo como vía de sanación.

 

 

¿Es difícil conseguir a personas que quieran posar desnudas? ¿Cómo eliges a tus retratados?

Al comienzo sí, porque no tenía muchas fotografías que mostrar como referentes de mi trabajo, así que tuve que comenzar con amigues, luego con amigues de amigues hasta que llegó un punto en donde personas desconocidas me empezaron a contactar. Cuando busco a personas específicamente, es para retratar cuerpos distintos a los que ya he retratado. Instagram ha sido una herramienta imprescindible para exponer el proyecto y para comunicarme con las personas retratadas.

¿Sueles preparar y planear las fotos antes de capturarlas, o prefieres que sean más espontáneas?

Para las sesiones individuales o de pareja trato de no preparar nada, me gusta construir junto a la persona retratada las fotografías, buscar con qué se siente cómoda y desde allí ir creando las imágenes en conjunto. Para las sesiones grupales busco referentes que se acerquen a lo que quiero, pero siempre utilizando los referentes sólo como una idea inicial para romper el hielo y luego construir en conjunto las imágenes, en un proceso orgánico en ambas direcciones.

 

 

¿Cómo son generalmente las sesiones de foto? ¿Qué dinámica se suele crear entre la persona fotografiada y tú?

Por lo general pongo música, hablo con la persona que voy a fotografiar para conocernos un poco y generar la confianza necesaria. Algunes al comienzo prefieren estar con ropa interior, así que hago un par de retratos para que se vayan relajando y acostumbrando al sonido del obturador. Luego les pregunto qué parte de su cuerpo les gusta más y desde allí comenzamos a crear en conjunto las poses, siempre buscando la comodidad para quien está frente al lente. Se genera un tipo de complicidad muy linda, donde se termina exponiendo tanto la intimidad del cuerpo como la intimidad emocional e intelectual. Siempre aprendo de les fotografiades, siempre me quedo con una linda sensación.

 

 

¿Por qué fotos análogas?

El film no me permite ver instantáneamente la fotografía, eso me hace pensar en cada foto como única e irrepetible. No me distraigo en ver la fotografía y en corregir la pose, lo que me genera distracción y distanciamiento de la emoción que busco provocar. Me gusta que sea orgánico, lo más real posible.

¿Qué proyectos tienes para el futuro?

Tengo en mente hacer videos eróticos y, por su puesto, seguir haciendo sesiones fotográficas.

 

 

 

 

Fotografías: Valentina Andrade. Texto: Colomba Molina.