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21.02.19

Ser artista gráfico en Chile por cinco de sus exponentes

Gracias a los nuevos medios de difusión, la democratización de las herramientas digitales y los espacios levantados para la divulgación de trabajos gráficos, el panorama chileno de ilustración y arte gráfico estalló con nuevas propuestas. El trabajo de estos nuevos ilustradores juega con la ironía, los parajes urbanos y la emotividad en una reinterpretación de la contingencia cultural a través del lenguaje gráfico, creando una invitación a cuestionar la sociedad de consumo, el exceso de información y los mecanismos publicitarios contemporáneos.

Hablamos con cinco artistas gráficos sobre sus métodos, inspiraciones y las dificultades de trabajar en el contexto nacional.

Álvaro Ardiles / @alv.ardiles

Álvaro Ardiles es de Santiago y a sus 28 años se ha destacado por las ilustraciones de personajes satíricos que trabaja con acrílicos, lápices de colores y marcadores. Sus creaciones expresan la ironía de lo cotidiano y la publicidad tradicional, siendo también la calle y las juntas con amigos parte de sus principales fuentes de inspiración.

«Trabajo como diseñador gráfico en una oficina, hago encargos de ilustración o de animación y en el poco tiempo libre que tengo trato de dibujar, pintar o trabajar en proyectos junto a otros amigos. Lo importante es que en estos proyectos pueda sentirme libre en cuanto a la imagen y el tiempo, no depender del dinero o de alguien que me mande».

 

 

«Hay mucha gente viviendo del arte en Chile o de la ilustración y de sus muchos caminos. Creo que un factor importante tiene que ver con la comunicación actual que ayudó a proliferación de todo esto, principalmente el mostrar tu trabajo en internet y poder llegar a millones sin depender de los medios masivos o de círculos exclusivos».

«La autogestión es algo que encuentro muy lindo. Un proyecto que me gusta estéticamente o por contenido me enamora mucho más cuando no es financiado por privados o por concursos públicos porque es más auténtico. Estoy súper consciente de lo difícil que es sacar algo sin ayuda en Chile, pero es por lo mismo que hoy vemos ideas tan buenas hechas realidad, porque no quedaba otra más que lanzarse con lo que quieras hacer».

Naijem  / @naijemn

La artista gráfica Naijem tiene 33 años, es de La Cisterna y actualmente se dedica a ilustrar sobre los procesos industriales, el exceso de información de las sociedades y el caos de los espacios urbanos, a través de personajes brillantes que crea con la ayuda de su ordenador en conjunto a lápices, plumones, tempera y acrílicos.

«Tengo una forma muy sistemática de funcionar: me gusta sentirme a solas con todas esas cosas, abstraerme. Cuando bosquejo es como ir acomodando una casa o una ciudad llena de cosas. Tengo muchas ideas o dibujos en mi cabeza de cosas que estuve observando, no podría ser de otra forma».

«Creo que es un poco frustrante a veces no sentirme segura de tener algo estable a largo plazo. He ido aprendiendo a lidiar con eso ya que muchas disciplinas ligadas a la creación tienen tiempos y otras cosas que no se ajustan necesariamente a lo que te pide el mercado. Lo mejor de todo ese proceso ha sido un poco desprenderse de la idea de que las cosas se hacen de cierta forma, que era algo que tenía grabado en mi cabeza».

 

 

«Por un lado, en Chile las imprentas están cerrando, pero a la vez ha aumentado el número de proyectos gráficos autogestionados. Es como si estuviésemos teniendo una visión e intentando reconstruir ciertas cosas con lo que queda y eso me parece hermoso. Creo que por esta razón es importante que se sigan generando espacios, ya que esta es una disciplina que desde sus inicios estuvo ligada con movimientos sociales y culturales, es una forma de lenguaje utilizado por la gente desde millones de años y que ha perdurado en el tiempo».

«Hubo una explosión que se vio en la feria Impresionante pasada, donde se notó que hay mucha más gente que muestra interés en este tipo de espacios y trabajo. Así también se dio un boom en lo editorial, hay mucha gente que esta dispuesta a compartir información e intercambiar ideas. Siento que estamos pasando por un periodo muy gráfico en todo sentido, súper esculpido. Hay múltiples herramientas, formas y gente que tiene las ganas de darle vida al asunto. Estamos en un territorio complejo por cosas históricas, geográficas y sociales que han estado rondando durante muchísimo tiempo y que se han ido acumulando, es una especie de caldo de cultivo».

 

 

Pulpali / @pulpali

Paula Díaz Soto es una estudiante de Diseño Gráfico de Quinta Normal. Buscando representar sensaciones a través de los colores y espacios, su trabajo da cuenta de cómo interactúa con su entorno social.

«Siempre hago unos bocetos bien locos al principio, con papeles y lápices de palo, grafito o plumones. También escribo lo que quiero hacer, con algunos manifiestos y cómo quiero representarlos en una imagen. Luego paso a buscar referentes, ya sea de diseños de interiores o combinaciones de colores. Cuando paso la idea a lo digital soy muy rigurosa al pintar y me percato de que los colores queden exactamente como deseo. Hago muchas pruebas de color: la que más me produce lo que quiero manifestar gana».

 

 

«Creo que lo más difícil para mí es mantenerme y no dejar esto de lado. A veces me dan esas ganas repentinas de tirar todo y empezar de cero, pero después me tranquilizo y continúo. He aprendido mucho a tener paciencia, a poder relacionarme con los demás y también relacionarme para hacer comisiones. La ilustración me ha abierto las puertas para llenar esos espacios vacíos que tenía antes».

«El sueño de todos nosotros es poder vivir de esto. Para mí sería fantástico, pero en Chile aún falta mucho por aprender. Falta valorar el trabajo gráfico, que es igual de complicado que cualquier trabajo y hay un montón de talento allá afuera. Me pone muy contenta que haya cada vez más espacios para que se pueda exponer el arte gráfico, que las marcas empiecen por optar de esto que es tan único, tan bello y tan íntegro. Espero que en un tiempo más haya más cultura, más buenos momentos para la gráfica».

 

Una Malva / @unamalva

La pasión de Marcelo Aliste (Rano) es el arte y la música, pero se gana la vida con la programación. Su trabajo gráfico nace de las influencias de la cultura pop japonesa ochentera y la estética de la música electrónica de los 90’s, logrando una sugestiva propuesta visual.

«Uso el dibujo como medio para expresar cosas que no podría hacer de otra manera; soy malo para hablar y expresar mis sentimientos, así que el dibujo me ayuda en eso. Siempre ando con una libreta dibujando cualquier tontera y voy sacando ideas prestadas de ahí. Además, me gusta copiar mucho las cosas que me gustan, no tengo miedo a copiar ni sentir esa culpa moral. Antes dibujaba mucho con pinturas y poscas, pero ahora por problemas de tiempo, dibujo todo en digital desde un Ipad».

 

 

«Nunca me he dedicado a ilustrar de manera profesional. Actualmente el dibujo para mí es un hobby, no me gusta mucho hacerlo por dinero porque me estresa y me sobreexijo y termino odiando todo. Además tengo que lidiar entre el tiempo de la oficina y mis proyectos musicales. Dibujar/diseñar es pasar un tiempo divertido, y cuando trabajo a un tercero en esto es como comer apurado, no lo disfruto tanto».

«Hay bastantes ferias independientes y eso siempre será bueno, aparte que se ve la influencia de internet y ahora hay mucha variedad. Por otro lado ferias de publicaciones independientes como Impresionante han sido un gran aporte a que mas gente se empiece dedicar a esto de manera, por decirlo de algún modo, más profesional. Hay un nivel de zines muy bueno, de la nueva oleada de gente como las Pupiclub y Editorial Amistad entre otros».

 

 

Antonia Sepúlveda / @suehhellen

Antonia Sepúlveda, de 24 años, es una artista visual cuyo proyecto gráfico es una fresca interpretación psicodélica y colorida de las calles de Puente Alto, lugar donde siempre ha vivido. Su principal inspiración es su entorno inmediato: los lugares que habita física y emocionalmente.

«Desde pequeña he dibujado. En mi casa siempre se consumió este tipo de cultura y en el colegio mi mejor amiga me introdujo al animé, y a partir de eso empecé a dibujar sin parar. Siempre hubo una conexión orgánica con el arte y la gráfica en mi vida. Decidir estudiar Arte fue fácil, sin embargo el madurar mi relación con esto es algo que sigo trabajando día a día. Siento que es un camino que significa luchar con uno mismo todo el tiempo, con todos aquellos sentimientos negativos que puedan afectar tu proceso creativo: la inseguridad, la inestabilidad, la flojera».

 

 

«Existe una idea muy adversa sobre cómo uno va a subsistir con esto, en lo difícil que es trascender y destacarse, en el poco espacio que existe en Chile, en lo mucho que uno tiene que ceder en su mirada y ejercicio estético para encajar en los estándares de las agencias de publicidad o diseño tradicionales, en el cuestionarse si vas a ser lo suficientemente bueno o si acaso todo este sacrificio vale la pena. Creo que ese rollo mental es lo mas difícil, porque se interpone con tu quehacer. Pero al final, cuando logras saltar esa valla, te encuentras en un lugar mas cómodo de confianza y amor por lo que haces, lo que genera que trabajes más y mejor en ello».

«El estado del arte gráfico en Chile es bacán, hay mucha gente muy talentosa y fresca y cada vez aparecen más. Es muy alentador ver tanta variedad. Creo que se puede vivir de esto en Chile. La mayoría lo conjuga trabajando de diseñadores para agencias de publicidad o diseño tradicionales, haciendo clases, talleres, generando mucho merchandising. Aún así, pienso que hacen falta espacios para el trabajo creativo, más diversidad y mejores sueldos».