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25.03.19

La nueva voz de Princesa Alba

Princesa Alba abandonó la intimidad de su pieza, lugar donde antes creaba sus canciones, para pasar a un estudio. Dejando poco a poco el uso de autotune, con un equipo más grande y ya sin la necesidad de hacer casi todo sola, Trinidad marca cada vez más fuerte su camino como princesa del pop.

Texto: Valentina Millán. Fotografía: Daniela Beltrán. Estilismo : Matías Amengual, Romina Morales. Maquillaje: Alexandra Cancino. Asistente de foto: Úrsula Madariaga. Dirección de arte: Sex Personalities. Agradecimientos: Estudio Ultra, Sebastián del Real Ossa.

Trinidad Riveros, más conocida como Princesa Alba, acaba de cumplir  22 años, es acuario ascendente piscis y está en terminando Publicidad en la Universidad Católica. Eso, si es que no congela este semestre por culpa de su apretada agenda. Solo en la última semana tocó en siete escenarios, en su mayoría fiestas de bienvenida universitarias, pero también en los Premios Todo Mejora y los Giga Awards.

Desde que debutó en 2017 con su canción “My Only One”, Princesa Alba ha avanzado por sobre los prejuicios y las críticas. Ha esquivado los esfuerzos de la gente por encasillarla, ya sea musicalmente o por su clase social. Pero sobre todo, ha tenido que lidiar con el maltrato de los incesantes y violentos comentarios sobre su cuerpo.

Pero con el lanzamiento de su última canción Summer Love, con la colaboración de Gianluca, las cosas parecen estar cambiando. De aparecer en los medios casi exclusivamente como un mero fenómeno viral, hoy por fin se le da más énfasis a su música y su trabajo como artista. Y las criticas, siempre violentas, parecen estar disminuyendo en contraste al apoyo de sus fanáticos.

 

 

 

¿Cómo sientes que ha ido evolucionado tu trabajo?

Dedicarme a esto fue una decisión formal. Cuando saqué My Only One dije: “Me quiero dedicar a la música y voy a hacer música”. No fue algo al azar. Siempre quise hacerlo pero no tenía las herramientas. Y cuando Gianluca comenzó a sacar canciones caché que en la escena trap los productores vendían bases como a 20 o 30 mil pesos. Le compré una al Gianluca y así nació la canción. Era un método que me acomodaba mucho porque era comprar la pista, componer la letra y listo: todo muy instantáneo y muy millennial. No conocía a los productores a los que les compraba las pistas y tampoco sabía nada de producción digital. Ahora estoy en clases de canto, me estoy metiendo más de lleno para aprender realmente y tener las herramientas para hacer mi propia música. Tomé la decisión de salir de mi pieza, lo que me gustaba mucho porque se siente cuando un tema está grabado así. Me gustaba el sonido más Lo-fi, un sonido más casero que fuese accesible a todos. Pero también me gusta mucho llegar a masas, por eso dije: “Ya, es el momento para meterme a un estudio”.

 

Hablas en pasado al referirte a grabar en tu casa, a hacer las cosas de la manera que caracteriza a tu trabajo. Es como si el sonido que has venido haciendo se fuese a perder.

Es que sí se pierde, porque grababa con micrófonos de 20 lucas en mi pieza, y las mezclas eran súper rudimentarias. Fue una etapa, y es bacán explorar todos los procesos de la música. También se ve en los videos. El de My Only One lo dirigí con mis amigas de la universidad, y son las mismas amigas que también hicieron Summer Love, entonces ese crecimiento es palpable en todas las aristas de mi carrera. Yo también hacía el montaje y el arte de todos mis videos antes de Summer Love. Es entretenido ver este crecimiento que está a vista pública y que todos digan: “Wow, la cagó como ha avanzado”. También pasa con toda la escena del trap en general, porque todos partimos así: todos partimos con 10 lucas para hacer un video con los amigos. Estamos creciendo al mismo tiempo, y es entretenido ver eso.

 

En todas las entrevistas cuando te preguntan respecto a My Only One hay como un dejo de prejuicio, como si fuera un momento oscuro en tu carrera, un pasado vergonzoso. ¿Cómo te sientes con eso?

En verdad no sé. Obviamente hay muchas cosas que cambiaría en cuanto a montaje. Hay unas tomas demasiado bonitas que no sé por qué nunca las pusimos, cosas así. Pero jamás pensé que iba a ser tan masivo. La canción me gusta mucho hasta el día de hoy, y si hubiera tenido 20 lucas más para tener otra cámara más bacán el video sería mejor. Me gusta la sinceridad que hay detrás, me gusta que sea súper honesto y que no tenga pretensiones de nada. Me cae bien My Only One, le tengo cariño.

 

 

¿Sientes que tu música en general no es tan apreciada por culpa de los prejuicios de la gente?

No sé si apreciada, pero hay mucha gente que se cierra a escuchar cualquier tipo de música urbana. Gente que escucha los primeros tres segundos y dice: “Esto no es música”. No me lo tomo como algo personal y tampoco me importa, no quiero que gente así me escuche. Igual ahora en los shows en vivo estoy dejando cada vez más de lado el autotune. Yo nunca he sido cantante; me gusta el autotune como recurso estético, me encanta como suena. Pero también satura a veces cuando es demasiado. Me pasó en Summer Love que me di cuenta que solo quiero mantenerlo en el coro y tener estrofas sin autotune, y ha sido entretenido jugar con todos los espectros. Descubrí que me gusta mi voz.

 

¿Cómo te has tomado la aprobación que a diferencia de tus otros trabajos sí tiene Summer Love?

Estoy muy feliz porque el trabajo que hicimos en Summer Love fue muy bacán, y somos los mismos que han estado en todos los anteriores. Vamos creciendo juntos y es muy tierno. Es muy bacán ver como tu esfuerzo y todo lo que has hecho se va haciendo mas popular, la gente lo aprecia y al fin entiende mi estética y por qué ocupo autotune. Igual, últimamente he notado algo. No es que me de rabia la gente, pero como bajé de peso ahora siento que la gente me aprueba más.

 

De hecho mi pregunta iba más a ese lado. En Summer Love hay presentes varios elementos que no están en otros videos. Por ejemplo, es más luminoso: te ves más blanca y rubia que en cualquiera de tus videos anteriores.

Sí, y eso igual me hace ruido. Es complicado, porque soy una figura pública y un poco que mi cuerpo está a merced de toda la gente para que se critique. Cuando salió My Only One yo levanté esta bandera de la autoaceptación, de que me gustan mis pechugas, etc. Pero si bajo o subo de peso no tiene por qué importarle a nadie, es tema mío.

 

 

 

Es muy fuerte que tu físico afecte directamente la aprobación de tu trabajo.

Me impresiona mucho que ahora que estoy más flaca y más rubia la gente en Instagram me aprueba mucho más, y me da rabia porque antes era mucho más auténtico. Antes la gente efectivamente me apañaba más por mi música. Y este trabajo es igual de autentico. Tengo el derecho a teñirme el pelo como quiera, bajar o subir de peso y hacer lo que quiera. Pero me da paja saber que lo que estás haciendo está complaciendo a gente que no quieres complacer. Es una disyuntiva que no sé si tiene solución tampoco.

 

En una entrevista para The Clinic dijiste que te gustaba ser “carne de cañón” para las críticas machistas sobre los cuerpos de las mujeres. Sin embargo, el autoestima es susceptible. Por mucho que una sea fuerte y tenga la bandera del feminismo de la mano, igual puedes sentirte mal con las críticas, sobre todo si son tantas.

Es verdad. Tuve bulimia toda mi vida, desde los 12 a los 17 y hacía gimnasia artística, entonces mi vida giraba en torno a la idea de que tenía que estar flaca. Pero siento que viví todo eso para que pasara lo de My Only One, para que fuese un ejemplo de autoaceptación. Me gusta que mi caso sea de alguna forma controversial, que se generen estos debates en redes sociales; que los hombres comenten y que las mujeres les respondan: “Loco, no se viste para ti, y sus pechugas no son para tu consumo”. A eso me refería con lo de ser carne de cañón. Es bueno que existan estos casos emblemáticos y que se genere discusión a partir de eso y que si me cae a mí, bueno, soy un poco más fuerte, la bulimia me hizo ser un poco más fuerte. Obviamente no soy de acero, y cuando me llega la regla me pongo insegura, pero en verdad me importa un pico.

 

Las mujeres independientes, exitosas y potentes normalmente son asociadas a figuras que intimidan a los hombres. ¿Sientes que eso es así? ¿Afecta de alguna forma tus relaciones amorosas?

Sí, pero me da igual. Siempre he estado rodeada de mujeres y nunca he sabido llevarme con hombres. Prefiero una vida sin hombres, porque para mí son un poco como el enemigo. Y es real que se asustan. A otros compañeros que son famosos las minas los invitan a salir, se los jotean todo el tiempo. A mí jamás. A mí ningún hombre se me acerca.

 

La escena del trap, como casi cualquier escena musical y artística, está liderada por hombres. ¿Por eso es más común verte en escenarios más pop que de la escena trap? ¿Quizás tiene que ver porque hay más mujeres y gays en el mundo pop y eso influye en qué tan cómoda te sientes?

Obviamente. Aparte mi música de trap no tiene nada, es inminentemente pop. En los escenarios también se me hace mucho más amigable. Es cuático ir a estas cuestiones trap con puros hombres hetero mirándote. Entiendo que soy cantante y elegí estar parada en un escenario, pero es más bacán cuando estoy en un ambiente donde hay colas y minas. Y eso es lo chistoso. Cuando toco en escenarios trap es muy evidente cuál es mi público. Es muy distinto al de los demás artistas, se nota heavy, y me encanta.

 

 

 

 

 

Texto: Valentina Millán. Fotografía: Daniela Beltrán. Estilismo : Matías Amengual, Romina Morales. Maquillaje: Alexandra Cancino. Asistente de foto: Úrsula Madariaga. Dirección de arte: Sex Personalities. Agradecimientos: Estudio Ultra, Sebastián del Real Ossa.