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26.06.19

Cecilia Avendaño lanza su libro Enfermedades Preciosas

Enfermedades a la piel, somatizaciones, desconexión y distanciamiento de los procesos naturales son los temas tratados por Cecilia Avendaño en su nuevo libro Enfermedades Preciosas, libro que agrupa las ideas iniciales, el proceso creativo y el trabajo final de su serie fotográfica. Conversamos con la artista sobre el lanzamiento del libro, sus ideas e inspiraciones y el imaginario detrás de sus obras.
Entrevista: Colomba Molina.

Enfermedades Preciosas, el libro que recientemente lanzó la reconocida artista visual chilena Cecilia Avendaño, es una bitácora del proceso creativo que hay detrás su serie fotográfica. El trabajo de Avendaño está cargado de investigación y se caracteriza por su tratamiento minucioso, en el cual la artista toma fotografías a diversas personas y luego las une en un intenso trabajo de postproducción digital, creando a personas totalmente nuevas. En una obra que muchas veces ha sido confundida con pintura, Avendaño nos habla de lo femenino, de las enfermedades a la piel, de las somatizaciones, y de la desconexión con la naturaleza.

El libro –edición bastante limitada, de tan solo 500 ejemplares– busca ser una introducción al trabajo de Avendaño, previo a la exposición de la serie fotográfica que se desarrollará en los meses de octubre y noviembre.

 

 

¿Cómo surgió el libro de Enfermedades Preciosas?

El proyecto en general ha sido muy largo, de más de tres años. Primero surge la idea de generar estas imágenes y luego la idea del libro para poder lograr agrupar todas estos elementos, hacer una especie de bitácora de trabajo que abarcara todo el proceso.

 

¿De donde sale la idea de la serie fotográfica Enfermedades Preciosas? ¿Viene de alguna vivencia personal?

Este proyecto tiene que ver con algo muy íntimo, siempre mi trabajo tiene que ver con situaciones personales. Yo trabajo muy desde la guata, desde la intuición, pero acá se hicieron mucho más conscientes los procesos. Al ser un trabajo que pude hacer por mas de tres años, le pude dar muchas vueltas a todo. Empecé a trabajar con los sueños, con elementos sacados de los sueños traspasados a interpretaciones. Las Enfermedades Preciosas tienen que ver con la somatizaciones, con las cosas que nos pasan pero que no logramos procesar bien y que luego se transforman en algún tipo de enfermedad. También tienen que ver con un alejamiento de los ciclos más naturales, porque es la naturaleza la que tiene ese poder de auto regenerarse. Mi punto está en que desde esa enfermedad uno puede encontrase, mirar. La enfermedad es algo que te detiene, es una oportunidad para observarse, verse, y sentir. En el fondo, se trata de preguntarse «¿Cómo vivir y habitar nuestros cuerpos? ¿Y cómo lograr estar un poco mas conectados con la naturaleza?»

 

Existe mucha dualidad en tu obra. Hay elementos naturales pero apuntas a esa desconexión que existe con la naturaleza. También creas rostros muy lindos pero que al mismo tiempo tienen algo bastante monstruoso. A ello se le suma que algunos personajes tienen una piel que parece ser de porcelana, pero también tienen enfermedades. ¿Es inconsciente esta dualidad o viene de un trabajo previo? 

Es una línea de trabajo, algo que busco generar, el que no sepas si la imagen te atrae porque la encuentras hermosa o porque es súper siniestra, me gusta que tenga esa doble lectura. Siempre se trata de buscar esa contraposición de cosas, entre una piel de porcelana y una piel que está apunto de erosionarse y cambiar. Hablo mucho sobre lo femenino, y para mí eso de pasar de la piel de porcelana a esta otra etapa tiene que ver con los cambios que sufren las mujeres a través de la edad, y también con el paso de niña a mujer, que es un proceso de cambios internos dolorosos –padecemos ciertos dolores en ese cambio, como la menstruación–. Tiene que ver con esa línea, se trata de esas niñas que no son ni niñas ni mujeres.

 

 

¿Por qué tus personajes solo son mujeres?

Creo que en algún momento de la vida haré hombres, pero estoy muy tocada por el tema de la femenino. Soy mujer, por lo creo que tengo mas propiedad para hablar de eso y quiero poder desarrollarlo harto. Creo que la mujer tiene mucho para mostrar, muchas cosas que le pasan, muchas profundidades. Lacan decía que no existe la mujer porque no hay una sola mujer; hay miles. Es un tema que tiene un montón de aristas, se puede agarrar desde distintas partes.

 

En el trabajo de postproducción, ¿Cómo es el proceso creativo? ¿Va fluyendo o tienes un plan sobre que es lo que quieres lograr?

Tengo una idea, pero nunca es tan exacta. Siempre en el trabajo de postproducción aparecen muchos fantasmas ya que trabajo con capas y transparencias. La búsqueda es muy de ensayo y error. Parto con una idea pero el rostro cambia y se va para un lado que no esperaba. Eso me gusta mucho, me entretiene. Y siempre trato de sentarme a trabajar, aunque no me fluya nada. Siento que la única manera de encontrar algo es estando en el lugar. Muchas veces echando a perder he encontrado cosas que me han encantado. Se trata de estar ahí, trabajando.

 

 

 

 

En cuanto al proceso de la venta de tus obras, ¿Cómo funciona el tema de la venta de arte en Chile? ¿Cómo ha influido en ello la apertura de nuevos mercados como ferias de arte, ventas por internet, entre otros?

En Chile se han abierto buenos mercados, ha ido mejorando. La gente está apreciando mucho más el arte y lo que es comprar una obra, que en el fondo tiene que ver con un apoyo a que todo esto fluya y funcione, es darle valor a algo que tiene un montón de valor. Hay mucho talento acá en Chile, hay gente buenísima, pero no es tan fácil, y si bien está mejor la situación, hay más mercados y más galerías, todavía no hay tanto espacio para que todos puedan acceder. Es fome que tantos talentos se pierdan. Ojalá la cosa ande mejor para que la gente pueda realmente trabajar en arte, o en filosofía, o en cualquier cosa que expanda la mente. La enfermedad es eso mismo; dejar de lado toda la parte sensible o con contenido que nos da para pensar. Hoy hay muy poco de eso, la gente hoy en día no mira, no observa nada, las imágenes le pasan. Todo es tan rápido que nadie se da el tiempo de mirar algo. Por eso, generar imágenes que la gente se detenga a mirar es un desafío súper grande.

 

Sin duda eso es algo que logras con tu trabajo al crear imágenes que gustan por la extrañeza en ellas. De hecho, los rostros que creas son muy únicos y tienen un aspecto bastante poshumano, como si se tratará de una nueva especie humana. ¿Cómo eliges a quién fotografiar?

Elijo de todo, entre gente que conozco, hijas de amigas y también modelos profesionales que busco específicamente. Lo loco ha sido que esto de lo poshumano lo oigo desde el 2008 con respecto a las caras de mis personajes, pero siento que estos personajes ya están apareciendo. Pasé de pensar que no existían estos rostros a ver que ya habían aparecido. Es como una nueva generación. Siento que las caras van cambiando, si uno mira las caras de la época de mi mamá para atrás, uno nota que van cambiando. Hay grandes diferencias. Es increíble.

 

Tras entrevistarte, siento que tienes una personalidad amable y encantadora, mientras que tu trabajo tiene un elemento bastante potente y perturbador. ¿Cómo te relacionas con tu obra? ¿Cómo se contraponen esos dos aspectos?

A mí me encanta eso, siento que es un alter ego, una parte mía. Me encanta también no ser yo el personaje, me gusta que los personajes sean mis obras.

 

El libro ya está disponible en contacto@isabelcroxattogaleria.cl

 

 

 

Entrevista: Colomba Molina.