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05.08.19

Guillermo Lorca y el arte del caos

El realismo y el expresionismo se reúnen en el arte de Guillermo Lorca, cargado de naturaleza, adornos, animales, niños, fantasía y oscuridad. El pintor nacional crea pinturas de óleo de gran tamaño, en donde nos presenta un mundo singular, una narrativa propia, una especie de poesía salvaje y violenta. Lorca nos introduce a través de su pintura a una escena que parece familiar y acogedora, pero que al mismo tiempo es completamente misteriosa, e incluso perturbadora. 
Entrevista: Colomba Molina.

 

Cuando tenía 20 años fue contratado para hacer un mural de 40 metros. A los 22 se marchó a Noruega para ser aprendiz del connotado pintor figurativo Odd Nerdrum. Su trabajo se hizo conocido cuando a sus 25 años, realizó seis grandes retratos en la estación Baquedano del Metro de Santiago. Cinco años después, presentó su primera exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes. Y actualmente, con tan solo 35 años, cuenta con un amplio reconocimiento, tanto a nivel nacional como internacional. Se trata, sin lugar a dudas, de un artista sumamente talentoso y con un gran camino por delante. Edward Lucie-Smith, un reconocido escritor, poeta, crítico y curador de arte, ha descrito a Lorca del siguiente modo: “Él y sus creaciones; niños, animales, pájaros, todos presentados dentro de un marco barroco que a primera vista parece tranquilizadoramente familiar, son de hecho señores del caos orgullosamente perturbadores”.

Conversamos con él sobre su pintura, su infancia, sus inicios como artista, sus fuentes de inspiración, y también sobre la creatividad, la soledad, la angustia y la filosofía.

 

 

 

 

Tu carrera artística comenzó cuando partiste estudiando arte en la Universidad Católica, estudios que luego abandonaste para irte a Noruega donde el pintor Odd Nerdrum. ¿Podrías contarnos sobre tu formación e inicios como artista? Y, ¿Cómo fue la experiencia con Nerdrum?

Fui estudiante de arte durante los tres primeros años, pero entremedio hice un mural en la Viña Tabalí, para lo cual tuve que congelar la carrera. Y luego, todavía en medio de la carrera, se me dio la oportunidad de ir a Noruega donde el pintor Odd Nerdrum, que era lo que más me interesaba en ese momento. La universidad tenia sus pros y sus contras. Había mucho que aprender y conocer, por lo que no me arrepiento de haber estudiado esos años. Pero irme con Nerdrum era algo que me interesaba más, su pintura me llamaba mucho la atención, entonces fue algo muy bueno. Estuve como medio año en Noruega. Lo mas interesante de Nerdrum es su relación con la pintura, la entrega que tiene y cómo encontró esa voz propia. Aprendí de él como ejemplo, para después yo poder hacer ese camino por mi parte.

 

¿Cómo es la vida como artista? ¿Se vuelve muy solitario mientras pintas? ¿Disfrutas de tal soledad? ¿Sueles escuchar música o algo para acompañarte?

Hay que aprender a tener una buena relación con uno mismo. Uno va aprendiendo a tener diálogos internos y a tener otras formas de acompañarse y de valerse por uno mismo. En ese sentido, es bueno. Es menos estresante que las relaciones sociales, las cuales a veces generan estrés y confrontación. Esas partes malas de las relaciones sociales yo me las puedo saltar generalmente. Me salto ese estrés, esa es la parte buena. El costo vendría siendo que el cuerpo viene programado para tener ciertas relaciones sociales y no le gusta estar solo. En cuanto a la música, no escucho mucha música, escucho conferencias, audiolibros. Me meto a explorar. A veces también pongo música de meditación. Voy variando, dependiendo del día, de la hora, y del nivel de concentración que necesito.

 

En relación a tu modo de trabajar, ¿Tienes una rutina de trabajo, un horario fijo, o tiendes más bien a trabajar cuando encuentras inspiración?

No, no, nada funciona así; uno tiene que trabajar como en cualquier otra cosa. Lo que pasa es que tengo cierta libertad con respecto a los horarios. Yo tiendo a trabajar más de noche, y hay una parte del trabajo que funciona por periodos, la de los periodos creativos, y ahí los horarios se desordenan un poco. Funciona un poco distinta la cosa, ya que hay que estar concentrado en estar sacando ideas, y eso funciona en un ritmo muy distinto a cuando estoy en periodos de pintura. Los periodos de pintura son mas ordenados. Tengo cierta libertad, pero trabajo con constancia.

 

 

 

 

 

¿En que consisten los procesos creativos que mencionas?

Es la parte más complicada… es donde uno tiene que encontrar motivos para pintar. Es donde uno se tiene que encontrar a uno mismo y buscar lo que tiene para decir. En eso tengo muchísimos registros, en donde voy agarrando la notas que he tomado a lo largo de mi vida. Y ahí uno tiene que hacer trabajar el cerebro hasta que te de lo que uno quiere.

 

En una entrevista mencionaste que tu mente nació un poco complicada. ¿A qué te refieres con eso? ¿Piensas que la creación artística se ve potenciada cuando los artistas tienen, por decirlo en tus palabras, “la mente complicada”?

Generalmente la creatividad está asociada a que la mente esté un poco “desordenada”. La mente ingenieril, por muy correctamente que funcione, no es tan útil para la creatividad, independiente de que alguien creativo pueda ser un ingeniero. No es algo contra los ingenieros. Lo que pasa es que efectivamente se ocupa un lóbulo cerebral. Hay una interacción entre los lóbulos, con un poco más de actividad en el lóbulo derecho en las mentes creativas. Y la gente que tiende a estar en esta nebulosa, muchas veces se asocia a tener una que otra inestabilidad emocional. Porque se necesita de esa emoción para poder crear algo, sino no tienes como comunicarte con esta parte creativa del cerebro. Uno se comunica con la emoción. Uno no puede hacer todo de forma racional, hay muchas cosas que no se pueden. De niño, y al principio de mi edad adulta, yo tuve que pelear con sensaciones muy fuertes. Algunas eran muy buenas y otras eran horribles. Y se daban nomas; al cerebro le molestaba algo y exageraba a la hora de mandar la señal.

 

¿Y de qué tipo de sensaciones se trataba?

De angustia. Yo nunca he sido depresivo, tiendo más bien a ser positivo y alegre, pero sí tiendo a la angustia. Entonces es algo que hay que aprender a manejar. Ahora bien, la angustia no sirve mucho. No creo que se relacione con la creatividad, no es que de la angustia uno saque algo creativo. Hay momentos malos que no son tan malos, que son bajones, bloqueos creativos o adversidades, que hacen que uno reaccione y salga de la zona de confort, que se active el cerebro y que comience a crear cosas. Yo creo que desde ahí uno puede funcionar mejor, pero hay ciertas cosas malas que no son productivas. Por ejemplo, la tristeza puede ser productiva eventualmente, pero la angustia no. La angustia es cuando hay cortocircuito. Pero en la tristeza sí se encuentran muchas cosas. Hay sensaciones no agradables pero que guardan un pequeño goce subyacente. Uno puede encontrar por ahí inspiración y cierta poesía, y ciertas cosas que son muy lindas. Algunos sentimientos pueden no ser placenteros pero tienen su belleza, y de ahí uno puede rescatar muchas cosas.

 

 

 

 

Me encantaría saber de tu infancia. ¿Cómo fue? ¿Siempre tuviste un interés por el arte y la pintura? ¿Cuándo nace este interés por materializar lo oscuro y onírico?

De chico tenia otros intereses pero siempre me interesó la plástica, el acto mismo de dibujar o de pintar. Me gustaba pintar dinosaurios, estaba obsesionado con eso. Y crear escenas, que algunas tienen algo en común con los cuadros. Es curioso. En cuanto a la técnica, era más o menos realista, porque estaba dentro de la línea del realismo, pero era muy niño. Pero incluso ahí ya tenia una tendencia expresiva a la hora de pintar. Sigo teniendo una tendencia expresiva, no opero de manera obsesiva y pulcra. Me interesa que aparezca la expresión y me sale natural también. Prefiero que se marque la mano, es como la diferencia entre una alfombra hecha a mano y una hecha a maquina, hay ciertas sutilezas expresivas que vale la pena destacar.

 

De hecho, has mencionado que lo que te interesa de una obra no es que sea realista, sino que el contenido mismo de la obra. ¿De dónde sacas las ideas que materializas en tus cuadros? ¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?

Mis fuentes de inspiración son muchas. La naturaleza misma es una gran fuente de inspiración. Cuando uno piensa en la naturaleza quizá uno se imagina plantas, pero me interesa mas bien la dinámica que hay entre los seres vivos. Me inspiran también muchísimos artistas de todo tipo: ilustradores, animadores, antiguos maestros, etc. E incluso cosas que no necesariamente están relacionadas con el arte. Me gustan mucho las películas de Miyazaki, también el arte japonés, y el arte primitivo de culturas varias. Me gusta mucho ir a la parte de los museos en donde están recopiladas las distintas culturas mesopotámicas y lo que se hacía en esa época, en donde se convivía más de cerca con el instinto, con la violencia, con la muerte, pero también con la pasión y con el amor. Era un mundo menos protegido, pero estaba más cercano a los sentimientos.

 

En cuanto al formato en el que pintas, ¿Siempre te interesó hacer cuadros en gran formato? ¿Te acomoda trabajar en tal magnitud?

Generalmente la composición va guiando el tamaño del cuadro. A mí me gusta crear una relación con el espectador en un formato parecido al de la realidad. Si me surge la idea de un árbol, tiende a ser un cuadro gigantesco, porque un árbol es grande. Pero a veces un cuadro no necesita mayor tamaño para decir lo que quiere decir, entonces a veces hago cuadros chicos, pero no cambio el formato –no hago caras diminutas o cosas por el estilo–. Y trabajo varios cuadros en paralelo, pero tardo mucho mas de lo que me gustaría, no puedo hacer muchos cuadros al año.

 

 

 

 

En tu arte se pueden visibilizar ciertas influencias de grandes artistas, como Rembrandt y Caravaggio. ¿Qué artistas te gustan e inspiran? 

De los Old Masters, al que encuentro mejor es a Rembrandt. Se nota en persona, uno lo ve de lejos, se los come a todos. Es una pintura muy poderosa. El otro que me encanta es Sorolla. Desde el punto de vista técnico, Sorolla es sublime. Lo encuentro incluso más talentoso que a Rembrandt y que a Velásquez. Pero que sea más talentoso por su capacidad de resolver de esa forma la pintura –por las pinceladas, los colores, etc.– no significa que sea mejor artista. Son dos cosas que no necesariamente están unidas. Pero Sorolla maneja un nivel de talento impresionante mezclado con un propuesta estética que le funciona muy bien. Pero Rembrandt tiene algo mas poderoso, más profundo para mi. Técnicamente, Rembrandt es un poco mas fácil. No es que sea fácil, es tremendo, pero tiene ciertas consignas que son más imitables. La de Sorolla no es imitable, si no se tiene la capacidad por genética, no se puede nomas. No es una cuestión de practica.

 

Por último, si tuvieras que describir tu estilo artístico a alguien que nunca ha visto tu trabajo, ¿Qué dirías?

Creo que está dentro de la nueva pintura figurativa del siglo XXI. Desde pasado el 2010, la pintura figurativa ha agarrado una fuerza gigantesca, quizá influenciado por Instagram y el arte urbano. Muchos artistas tienen su mano particular y expresión, pero creo que a la larga a esta generación se le va a dar un nombre. Yo creo que debo ser parte de esta. Ahora, el nombre no está. No se cual será… “neo narrativa” quizá. Ahí vamos a ver si la figura de los historiadores lograrán suficiente peso como para nombrar, porque la figura del crítico y del historiador no funciona como funcionaba en el siglo XX. No estoy seguro como se va a dar. Hay que esperar que pase el tiempo para ver qué pasa.

 

 

 

Entrevista: Colomba Molina.