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17.09.19

Lucas Balmaceda

Lucas Balmaceda (1992) es uno de los actores jóvenes con mayor proyección del país, y que tras una exitosa y promisoria carrera en teatro y televisión, hoy cursa un Magíster en Actuación en Juilliard School, el prestigioso conservatorio de artes en Nueva York. Con un trabajo y una existencia cada vez más libre de definiciones de género, emerge como uno de los íconos de las nuevas generaciones. Pero Balmaceda no quiere descansar en las categorizaciones ajenas, ni menos aún en las propias.
Entrevista: Diego Ignacio Ramirez. Fotografía: Pepo Fernández @Ultraestudio. Estilismo: Jazmin Cortes. Dirección de arte: Felipe Montalba. Maquillaje y pelo: Josefa Inostroza.

 

 

 

Lucas Balmaceda Pascal nació en 1992 en Orange County, California. Hijo del reconocido médico José Balmaceda y Verónica Pascal, es el menor de cuatro hermanos, entre los que se encuentra el también actor Pedro Pascal. Luego de que Lucas cumpliera tres años, su familia decidió volver a Chile, lugar donde el joven debió enfrentarse a una idiosincrasia completamente diferente, la cual se hizo especialmente palpable al ingresar al Colegio Saint George, cuna de la élite chilena y prueba viviente de la profunda diferencia social del país. Así, aún cuando el menor de los Balmaceda Pascal se reconoce de mente abierta y dispuesto a conversar sobre cualquier tema, hay algo que jamás consiguió entender ni agradar de Chile: los cuicos. Personas de clase socioeconómica alta (chetos en argentina, mirreyes en México) con los que el actor creció y con los que se siente como una especie de ‘marginado’.

 

¿Consideras que el nacer en una familia con privilegios sociales y poseer rasgos físicos más caucásicos te han ayudado en tu carrera?

A pesar de que se podría llegar a pensar que el ser blanco y rubio (según los estándares chilenos) pudiera ser un factor determinante para lanzar la carrera de alguien, en mi caso no fue así, ya que soy evidentemente queer. No es por victimizarme pero, especialmente en la televisión, he sufrido discriminación o he sido objeto de duda por mi identidad, llegando incluso a debatirse en frente mío si puedo interpretar un personaje heterosexual siendo tan afeminado. Yo no considero que mi carrera se haya dado fácil, de hecho me he sacado la cresta para llegar a donde estoy, algo que, a la larga, me ha hecho crecer tanto como actor y como persona.

 

De todas formas elegiste una profesión que suele ser asociada con la elite.

Sí, por eso mismo creo que la educación en un factor de gran importancia a la hora de crear nuestra sociedad. Nadie va a ir al teatro a no ser que le hayan enseñado que se trata de una actividad entretenida, la cual desarrolla el discernimiento y la sensibilidad. El consumo en masa no invita a reflexionar ni a sentir, es por eso que ahora las teleseries siempre repiten los mismos guiones y las mismas formulas; para que la gente vea algo que ya tiene completamente integrado, sin tener la necesidad de pensar ni analizar.

 

 

 

 

El 1 de agosto se estrenó en la microsala de M100 “Kassandra”, obra protagonizada por Lucas Balmaceda y que narra la historia de una migrante trans que vende productos de contrabando en un pub clandestino. Con este, ya son dos los montajes en que el actor interpreta a una mujer trans (el primero fue en la webserie “Nuevo en Casa”), algo que, admite, ha sido de pura casualidad. “Creo que se debe a que la gente me ve con maquillaje y piensa que me veo muy femenino y, por lo mismo, quieren jugar con eso”, asegura.

Un devenir orgánico en su carrera que sin embargo ha desencadenado un intenso trabajo de autoanálisis y reflexión, el cual ha obligado al joven actor a replantear su método de trabajo habitual. “Aún cuando normalmente intento distanciarme de mis personajes, estos últimos roles donde interpreto mujeres trans han hecho difícil que no me sienta identificado o cuestionado, puesto que he debido mirarme al espejo y replantear mi propia identidad, retomando así preguntas que pensé ya había superado”, admite.

 

¿Crees que es problemático que un hombre aparentemente cisgénero interprete a una mujer trans?

Yo no me considero cisgénero. De hecho, toda mi vida dudé si era una chica trans, y lo sigo pensado aún, pero tal vez es una duda que siempre estará flotando dentro de mí. Actualmente me siento en un entremedio muy cómodo, donde me identifico tanto con lo ‘femenino’ como con lo ‘masculino’ y, al mismo tiempo, intento romper con ambos términos con fin de convertirme en algo más allá que una simple categoría, para existir sin definiciones de género. Ser, simplemente, Lucas.

 

¿Por qué te cuesta identificarte con un género?

El ser humano no es algo definido ni determinado, sino que está en constante cambio, por eso creo que es problemático categorizarme bajo una identidad. Mi problema radica en la necesidad de definir los parámetros de ciertas experiencias sabiendo que estas se tratan de cosas subjetivas y no fijas, algo que Hunter Schafer (actriz trans que protagoniza la serie de HBO “Euphoria”) ha sabido resumir muy bien en su Instagram,  donde se pregunta si la disforia corporal se trata de algo real o si solo es resultado de un sistema transfóbico, misógino, racista, binario, etc.

 

 

 

 

En 2014, mientras cursaba cuarto año de teatro, Lucas protagonizó la obra “La noche obstinada”, y ese mismo año debutó en televisión interpretando a Axel Miller en “Los 80”. En 2015, fue coprotagonista de la teleserie de TVN “Juana Brava” y, al año siguiente, actuó en la telenovela “Veinteañero a los 40” de Canal 13. A fines de 2016 tuvo su debut cinematográfico en “Prueba de actitud”, seguido por su aparición en la serie de Netflix “Narcos” (2017). Una intensa vida laboral que, en 2019, le permitió ser parte de tres producciones cinematográficas chilenas: “No quiero ser tu hermano”, “Ella es Cristina” y “El príncipe”.

“Creo que para ser actor hay que ser un poco obsesivo con el trabajo, ya que es necesario investigar arduamente tu personaje y su historia. Sin embargo, es difícil realizar una buena interpretación con los acotados tiempos que hoy en día tienen las producciones. Esto puede explicar el por qué se dice que ciertos actores se encasillan en personajes o que, directamente, actúan mal. No es que estén haciendo siempre el mismo rol, sino que a veces uno descifra formas de actuar y que, por tiempo y practicidad, se elige continuar con ese método en vez de descifrar nuevas maneras de expresar un guión. Creo que lo más interesante de la actuación aparece cuando los actores son capaces de salir de su zona de confort, de ese código que lograron descifrar y que temen volver a perder, y se arriesgan para probar el infinito abanico de posibilidades”, asegura.

 

 

 

 

 

Hace unos meses, Lucas y otros 2.000 candidatos postularon a Juilliard School, el prestigioso conservatorio de artes situado en Nueva York, con la esperanza de estudiar allí un Magíster en Actuación. Un programa que, aparte de llamar la atención por sus destacados graduados (Viola Devis, Robin Williams, Jessica Chastain, entre otros), se caracteriza por ser una escuela dirigida para la crème de la crème estadounidense. Algo que Balmaceda tuvo siempre en su cabeza mientras participaba de las extenuantes jornadas de postulación y que, para su sorpresa, darían por resultado convertirse en uno de los 18 seleccionados para ingresar en el icónico recinto.

“Tenía la prenoción de que Juilliard era una escuela de élite. De hecho, buscando en internet lo primero que noté fue la imagen snob que desprende la escuela, algo que por supuesto me aterró antes de dar mi audición. No obstante, cuando estaba preparándome pensé: ‘Soy un actor queer y, aún cuando puede ser tremendamente arriesgado, voy a mostrarle a Juilliard quién soy realmente’. Por eso, presenté dos monólogos creados desde una perspectiva femenina. Algo que me sirvió finalmente para darme cuenta que lo que estaban buscando no era un actor clásico y varonil, sino que uno diverso que sea apasionado y trabajador”, confiesa.

 

¿Piensas que puede ser peligroso para tu carrera encerrarte por cuatro años en un conservatorio?

Aún cuando soy joven, dentro de mi carrera he tenido momentos súper álgidos, donde el  escrutinio público ha sido muy intenso. Por alguna razón, no sé si de manera inconsciente o por salud mental, es justo en esos momentos de mayor visibilidad que me vuelvo más introvertido, me encierro, me pongo detrás de la cortina. Creo que se debe a que he aprendido que es muy difícil crecer cuando se está en el ojo público, con tanta gente mirando. Uno no actúa de forma natural. Así me siento en Chile actualmente, por lo que prefiero tomar mis cosas y encerrarme en un conservatorio.

 

¿Le temes a la industria creativa estadounidense?

Sí. Me asusta que parezca que todo está hecho, solucionado, higienizado, catalogado. Algo que incluso pasa con las razas, donde me he tenido que enfrentar a preguntas tales como: “¿Por qué eres latino si tienes cara de blanco?”. Eso lo encuentro súper aburrido e incluso racista. Es una manera súper capitalista de ver la vida, donde todo está gremializado y todos quieren ser la voz de una experiencia general.

 

¿Cómo definirías el éxito?

No voy a negar que el éxito alcanzado por mi familia ha repercutido en mi vida y ha hecho que reflexione sobre el tema y cuáles son sus consecuencias. No me interesa seguir reproduciendo ese mensaje de éxito que se basa en la sobreexposición de mi persona en las redes sociales para que así me nombren ‘la joven promesa del año’. Creo que el éxito es algo que tiene que ver más bien con los logros internos, esa conversación que uno tiene consigo mismo y que te permite decir al final del día: “Me gusta mi vida”. No busco ser el único bajo el reflector, sino que quiero compartirlo con más gente a quien admiro. El éxito no es autoritario ni un monopolio.

 

 

 

 

 

Entrevista: Diego Ignacio Ramirez. Fotografía: Pepo Fernández @Ultraestudio. Estilismo: Jazmin Cortes. Dirección de arte: Felipe Montalba. Maquillaje y pelo: Josefa Inostroza.