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09.03.20

Una carta de amor en tres partes de Cristalina Parra

"Decidí escribirle una especie carta de amor en tres partes a todas las compañeras chilenas que residen al otro lado de la frontera. Para mí no estar en casa es un proceso difícil y al cual tengo que acostumbrarme todos los días. Se me hace más fácil con el apoyo de todas ellas", cuenta Cristalina Parra, a quien invitamos a compartir un texto sobre su sentir respecto al 8M.

 

Nado Largo

 

Nade por el Atlántico

Para intercambiar

Una mirada perdida

Con sabor a sal marina

Con olor a nieve andina

 

Camine por tu palma

Hasta llegar al centro

Para quedarme dormida

Escuchando el palpitar

De tu cuerpa tranquila,

 

Pero al despertar,

Tu nombre brillaba

Como estrella nortina.

Flotaba sobre la pantalla,

Preguntándome,

Si volvía a casa

 

 

Alexa, make some coffee

La polola de Carmen trabaja en la oficina de Amazon en Seattle, es gringa y no habla español. Hace dos semanas le trajo a Carmen una Alexa. Se la conectó a todos los gadgets eléctricos. Lo primero que se conectó fue la maquina de café para que, por las mañanas, Carmen pudiera decir, entre pestañeo y bostezo,

«Alexa, make some coffee

Así Carmen ahora rompe el silencio mañanero, con ayuda del sonido de la maquina de espresso. El estudio niuyorkino de Carmen se llena de olor a café en cápsula mientras ella abre los ojos con flojera y se para, lentamente, al borde de su cama.

A Carmen la verdad no le gusta tanto el café. Prefiere tomar mate pero, al otro lado de América, su mamá, María, no comenzaría el día sin su tasita de café.

Desde que Carmen tiene memoria, María camina por las mañanas, con un ojo medio cerrado, desde la pieza hasta la cocina para preparar su cafetera Italiana. Varias veces, se le cae la cafetera por andar dormida y, entonces, se derrama el café hirviendo por la cocina, manchando el pijama de María, el suelo, y el aire. Un grueso café oscuro cubre el pequeño departamento en el piso catorce.

Cuando Carmen todavía iba al colegio y vivía con María en su departamento de Fleming, el café se tumbaba a un lado por lo menos una vez a la semana. Carmen despertaba con el sonido eléctrico de la cafetera metálica estrellándose contra las baldosas de la cocina. Inmediatamente después de el sonido, llegaba el olor a café al cuarto de Carmen. Estas mañanas caóticas, manchadas e irritables son las que más extraña Carmen. El olor a café por la mañana le recuerda a su madre y a su Chile, a su pequeño departamento en Fleming, al gato del vecino y al niño que vivía en el edificio de al frente.

 

 

Whatsapp:23 de Octubre, 2019

 

Hola amiga

Hola Carmen

Quiero estar allá

Me siento lejos

Estamos lejos

Yo también

Tengo una pena

que me tira

desde la tripa

Desperté en la noche con miedo

Desperté con ataque de asma

Es que no

me concentro en nada

Te apoyo desde lejos

No pena,

Rabia sí

Pena de estar lejos no ma’

Y,

Que onda tu mamá?

Mi mai bien-

Saliendo a caceroliar.

Y cuando vuelves a Chile?

Diciembre, y tú?

 

Yo también.