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20.01.20

El íntimo e irreverente relato de Vicente Gutiérrez

“Ansioso y Desnudo”, el debut literario del periodista Vicente Gutiérrez, como si fuese un meme busca hablar sobre temas densos por medio de un lenguaje directo, acompañado de las ilustraciones de Sebastián Brize. Una literatura rápida que desde la irreverencia invita a cuestionar nuestras vidas y el sistema sociocultural al que pertenecemos.
Entrevista: Diego Ignacio Ramirez.

Vicente Gutiérrez Berner (Santiago, 1994) ha sido hijo, hermano, un par de veces músico y, otras tantas, periodista y locutor de radio. Sin embargo, como todo gran personaje que se caracteriza por haber experimentado una vida “no tan normal” –fue criado evangélico, es homosexual y hermano de la reconocida escritora Camila Gutiérrez Berner- faltaba que escribiera sus memorias. Así nace “Ansioso y Desnudo” (Los Libros De La Mujer Rota, 2019), compilado de relatos que entrecruzan referencias musicales, religiosas y mucho sexo.

La industria del espectáculo ha visto nacer muchas parejas de hermanos famosos, como es el caso de Beyoncé y Solange Knowles o Paris Hilton y Nicky Hilton, donde, desafortunadamente, el talento de una siempre es comparado con el de la otra.

La presión de ser una power couple no es poca, y obliga casi siempre al menor de los hermanos a corroborar su relevancia y talento. Un desafío que Vicente Gutierréz Berner ha sabido sortear con destreza puesto que, desde que su hermana Camila alcanzó el reconocimiento público por su película y libro “Joven y Alocada”, ha conseguido hacerse un nombre por sí mismo. Un hecho corroborado con la publicación de su esperado libro “Ansioso y Desnudo”.

“Jorge Núñez, editor de Los Libros De La Mujer Rota, se fijó en mí luego de leer mis columnas de opinión en The Clinic y Noesnalaferia. Creo que llamé su atención porque, como editorial, siempre están buscando artistas que desarrollen proyectos interesantes no considerados por el mainstream”, asegura Vicente.

 

 

 

 

Un debut como escritor que no hace más que confirmar la apuesta de Gutiérrez por lo independiente o fuera del establishment, algo latente desde el año 2016 cuando formó su banda “Cola Condenada”, proyecto, en conjunto con Dominga Bofill y Nicole Senerman, donde creaba música de protesta con bases electropop, y que cosechó éxitos como “Guagua gay” y “Reggaetón del paco pasivo”.

“Las canciones trataban sobre homofobia y discriminación, temáticas que siguen vigentes hoy en día, así como también mi sentido de protesta. No obstante, creo que el hacerme mayor me he institucionalizado, y ahora esa misma energía la encauzo en otras formas de lucha, tales como mi trabajo en el Congreso o mi vinculación con organizaciones LGBTQI+. Guardo con mucho cariño los recuerdos de Cola Condenada, full cumpliendo el sueño adolescente de tener una banda y convertirse en pop star, recorriendo Chile, empelotándose en discoteques”, admite.

 

 

 

 

La educación evangélica es un tema que aparece tanto en tu libro como en el de tu hermana. ¿Cuál es tu relación actual con la iglesia evangélica?

Actualmente no tengo ningún vínculo con alguna religión, salvo la fascinación que me generan los relatos y fábulas religiosas, y lo recurrente que suelen ser estas historias en las conversaciones que tengo al comer en la casa de mi mamá, quien es creyente evangélica.

 

¿Crees que es compatible ser homosexual y evangélico o cristiano?

No quiero desconocer lo traumática que fue mi experiencia personal al respecto. No obstante, creo que hubiera sido igual de traumática si yo hubiese sido heterosexual, porque la doctrina de la iglesia a la que asistían mis padres se oponía a casi cualquier expresión normal del proceso que implica crecer: querer tener sexo, desarrollar un pensamiento crítico, disentir políticamente de tus autoridades o elegir un proyecto de vida distinto al que “Dios tiene destinado para tu vida”.

 

Además de hablar de su vida privada, la narrativa de Vicente se encarga de tocar temáticas propias de los millennial, como el terror a ser “funado” o la consciencia del privilegio. Ambos elementos propios de una nueva escritura más comunitaria y menos intimista, muy conectada al actual contexto político mundial.

“En mi libro se habla de cómo hace siete años atrás no era raro que un niño anhelara abiertamente ser rubio y cuico. Un hecho que, sin embargo, guardaba relación con cómo los homosexuales hemos tenido que compensar el supuesto defecto que supone serlo con los estándares de éxito y atractivo físico que establece cada época”, comenta.

 

¿En qué ámbito crees que es posible ver la diferencia de exigencias entre los heterosexuales y la comunidad LGBTQI+?

Creo que un ejemplo súper bueno es que si yo soy drogadicto, seré maricón y drogadicto. Sin embargo, si un heterosexual es drogadicto solo es eso, drogadicto, y el serlo no supone una suma de defectos. Los homosexuales, tal como las mujeres, tenemos que cumplir con altísimos estándares para merecer ser aceptados. En ese sentido, y citando a mi querida amiga Marialy Rivas: “El patriarcado se habrá acabado cuando mujeres mediocres alcancen puestos de poder, tal como hoy sucede con los hombres”. Creo que esa máxima también corre para quienes somos personas LGBTQI+.

 

¿Por qué crees que aún cuando tu libro habla de la vida de un hombre homosexual, las mujeres se sitúan como personajes centrales dentro de la narrativa?

Debido a que se trata de un libro autobiográfico me interesaba relatar cómo ciertas mujeres, tanto a nivel de amigas como de figuras públicas, fueron quienes me consolidaron como el humano que soy hoy en día. Entre esas mujeres hay heterosexuales: Britney Spears y mi mejor amiga del colegio, y lesbianas: Javiera Mena y mi polola de pantalla de segundo medio.

 

 

 

 

“Creo que para hacer realidad el lema de ‘hasta que la dignidad sea costumbre’ debemos reconocer que estamos inmersos en un sistema que nos empuja constantemente a la locura, sin tiempo para hacer cosas tan simples como cocinar, hacer deporte o pasar tiempo con quien amas. En este último caso, Chile es un país donde las demandas de la comunidad LGBTQI+ continúan siendo: que no nos maten, que no nos golpeen, que no nos violen y que nos entreguen los mismos derechos que tienen las personas heterosexuales. Creo que como comunidad LGBTQI+ deberíamos exigir una mayor representación política”, asegura.

 

¿Has pensado en una carrera como político?

No necesitamos que nadie hable por nosotres, ya que existen muchas personas capaces de construir una sociedad más justa para la comunidad. En ese sentido, por supuesto que me pondría a disposición de un proyecto político que apuntara en esa dirección.

 

¿Cuáles son tus planes a futuro?

Junto a mi hermana Camila escribiremos un libro basado en el contenido de nuestro programa “El Amor Según”, el cual será publicado por la editorial Montacerdos. Espero que el libro que sea tanto autobiográfico como periodístico, teniendo la música en español como protagonista. Quiero seguir también con el programa y participando en política, dentro de todos los espacios en que me sea posible hacer un cambio.

 

Entrevista: Diego Ignacio Ramirez.