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07.05.20

La importancia de nuestra salud mental en cuarentena

Pánico, soledad, ansiedad, dificultad para establecer rutinas o horarios de sueño, entre otros, son hoy en día cosas comunes en personas que hasta entonces nunca habían tenido que lidiar con este tipo de problemas o sensaciones. El encierro puede ser una oportunidad para observarnos y descubrir cómo nos sentimos realmente, y tomar conciencia de algo que la vorágine de la vida moderna nos hace descuidar: nuestra salud mental.
Ilustración: María Jesús Conteras.

Quizás ya te has encontrado con numerosos posts en internet que recomiendan, para sobrellevar la incertidumbre del encierro, establecer una rutina diaria, levantarse de la cama y hasta encontrar un nuevo hobbie. Pero a la hora en que el ritmo cardiaco se acelera, la respiración se hace cada vez más corta y la ansiedad se hace presente en nuestro cuerpo y mente, todo lo que leímos al respecto parece esfumarse de nuestra memoria, y lo único real pareciera ser esa presión tan fuerte en el pecho.

“Al principio estaba bien. La cuarentena me pareció una gran oportunidad para hacer cosas en la casa, estudiar y terminar cosas pendientes. Tenía una visión muy optimista. Pero las semanas fueron pasando, y me empecé a sentir cada vez más encerrada, no solo en mi casa, sino que en mi propia cabeza. Me siento muy frustrada porque no logro armarme una rutina, aún cuando tengo muchas cosas que hacer”, cuenta Martina, estudiante de arquitectura.

¿Cuánto tiempo más vamos a estar encerrados? ¿Cuándo volveré a abrazar a mis amigos o a mi familia? ¿Qué pasará con mi trabajo? ¿Siquiera habrá un futuro?

Las preguntas -casi todas sin respuesta- se van acumulando, y la incertidumbre comienza a apoderarse de nuestra mente. Algunos días se sienten eternos y otros muy cortos. A los temores tradicionales de la vida moderna se le suman nuevos. Pánico, sensación de soledad, ansiedad, dificultad para concentrarse o para establecer rutinas y problemas para dormir son hoy en día cosas comunes en personas que hasta entonces nunca habían tenido que lidiar con este tipo de problemas o sensaciones. O, quizás, solo no se han habían detenido a reconocerlas.

Es completamente saludable tener miedo o estar sensible durante una pandemia. La ruptura con la rutina es fatal para algunas personas y, dependiendo de algunas variables como la falta de contacto humano y problemas de salud física, algunos pueden sentir esa ruptura con más agudeza que otros”, explica la psicóloga inglesa Eleanor Morgan, escritora del libro “Ansiedad para principiantes”.

 

 

“Fueron semanas donde no me levantaba, no me lavaba ni la cara y sólo me quedaba en el teléfono. Hacía todo lo que sabía que eran comportamientos destructivos como no comer bien, desvelarme, no vestirme, etc. Es tan difícil cuidarse uno mismo teniendo depresión o ansiedad. Tengo tan claras las cosas que debería hacer para sentirme mejor, pero no las hacía, no había caso. Después de unas semanas las cosas cambiaron un poco: ahora de nuevo tengo una rutina, aunque sigo haciendo todo en pijama. El mejor hábito que estoy tratando de desarrollar es no ver las redes sociales al levantarme y antes de dormir. La hiperconectividad produce mucha ansiedad”, cuenta Andrea, quien lleva un año de terapia contra la ansiedad.

Es probable que con esta crisis aprendamos a reconocer de mejor manera los problemas de ansiedad que acarrea la vida moderna: el exceso de trabajo, la idea imperante de productividad, la sobreinformación e hiperconexión constante. Y es que esta pandemia parece restregarnos en la cara todo lo que hemos descuidado. Así como sabemos que “debemos” seguir haciendo las cosas de la manera más “normal” posible, también debemos darnos el espacio y tiempo necesario a sentir nuestras emociones. Tener empatía y compasión con nosotros mismos y nuestra cabeza.

“De alguna manera, las emociones ligadas a la cuarentena no son tan extrañas para mí. Desde hace años que casi todos los días tengo que luchar contra el pánico, la soledad y la incapacidad de concentrarme, y de alguna manera pienso que estoy perfectamente preparado para esto. Es interesante ver cómo problemas que siempre han sido una lucha muy personal y solitaria, hoy son tema de conversación para todo el mundo”, cuenta Felipe, quien ha sufrido de cuadros severos de ansiedad durante los últimos 10 años.

Esta crisis es una oportunidad para reeplantearnos la visión que tenemos de los problemas de salud mental como individuos y sociedad y, de ser necesario, comenzar algún tipo de terapia psicológica a distancia o meditación. Es un buen momento para que generemos conciencia sobre estos, los que son cada día más comunes en Chile, y que no son tratados por las autoridades con la seriedad que merecen.

Pocas cosas parecen seguras hoy en día. Pero si hay algo en lo que han sido enfáticas las organizaciones de psicólogos es de la importancia de seguir ciertas recomendaciones. Levantarse temprano, ducharse y cambiarse de ropa, comer al menos tres veces al día y hacer ejercicio parecen ser impostergables si queremos mantener, dentro de lo posible, una buena salud mental durante el encierro. Para ello, un grupo de psicólogas de Valencia preparó una guía muy completa para poder enfrentar esta situación. Lo puedes encontrar en este link.

 

Ilustración: María Jesús Conteras.