Baile, política y comunidad: Maricas, la fiesta queer de Barcelona - Galio
Entrevista
04/07/2020
Entrevista: Colomba Molina Fotografías: Pinus Flash
Entrevista: Colomba Molina Fotografías: Pinus Flash
04/07/2020

Baile, política y comunidad: Maricas, la fiesta queer de Barcelona

Explorar identidades, jugar con las normas establecidas en un espacio seguro y liberarse de las etiquetas: eso es Maricas. Algo que partió como una fiesta en el 2018, hoy ya ha alcanzado un alto reconocimiento internacional y ha dado origen a una agencia, un sello discográfico y una familia.

 

 

Maricas es una fiesta queer y feminista de Barcelona que nace ante la ausencia de un espacio que combinase buena música electrónica con un público LGBTQAI+. Desde 2018 ha permitido crear una comunidad en torno a la música, el arte y el mundo queer, abriendo espacios en donde la gente puede sentirse verdaderamente aceptada y libre. Sus fiestas tienen un fuerte componente político, visibilizando, reivindicando y concientizando sobre la existencia y las necesidades de la comunidad.

 

Maricas, cuyo nombre fue pensado para quitarle la connotación negativa a la palabra, fue fundado por tres mujeres LGBTQ+: ISAbella, Gina Guasch y Eloisa Blitzer. ISAbella, DJ colombiana que lleva las fiestas Mistress en Barcelona es quien se encarga de la música, Gina, diseñadora gráfica catalana que trabaja en Gina Guasch Team, se encarga del diseño y la dirección de arte y Eloísa, comunicadora y agente uruguaya, lleva la parte de PR, comunicaciones y redes.

 

Conversamos con ellas sobre el proyecto, el rol político que tienen las fiestas queer, la comunidad Maricas que han formado alrededor del mundo y su visión de Latinoamérica.

 

 

 

 

¿Cómo surge la idea de fundar Maricas?

 

Gina y yo (Eloisa) nos conocimos en Tinder. Tuvimos una date hace como seis años y nos hicimos súper amigas. A Isa la conocíamos de ir a verla pinchar, la fuimos a ver un par de veces y nos parecía súper guapa. Un día le escribí y a partir de ahí nos fuimos viendo. Tuvimos un momento en el que tuvimos un súper crush, pero después nos hicimos muy amigas las tres. Un día tomando birras fue como: “No puede ser que no haya una fiesta para gente queer en la que pasen la música electrónica que nos gusta”. Íbamos a fiestas, pero no nos sentíamos 100% cómodas. Teníamos ganas de hacer una fiesta a la que pudiéramos ir nosotras, bailar, que nos gustara la música y ligar. Ahí empezamos a maquinar como hacerlo.

 

¿Qué es para ustedes Maricas?

 

Es como una familia, un lugar, un modo de vida que hemos implementado. Es una liberación, una diversión, es el momento del mes en el que somos más felices y libres. También es un aprendizaje muy grande, al menos a nivel personal. Nosotras empezamos todo esto sin tener idea de millones de cosas, sin conocer a tanta gente diversa y tantas historias, entonces al final nos hemos nutrido un montón al formar parte de esto.

 

Llama mucho la atención que no solo han logrado hacer fiestas donde la gente se siente segura y libre, sino que también han logrado formar una especie de familia en torno a Maricas. ¿Cómo fue ese proceso? ¿Eran personas que ya conocían? Y, ¿creen que hacer familia o comunidad tiene un rol fundamental en el sentirnos realmente aceptados y libres de ser quienes somos?

 

¡Claro! Más allá de la realización profesional o creativa, fue una realización súper personal, de encontrar un lugar, por primera vez en nuestras vidas, donde nos sentíamos totalmente entendidas, respetadas y cómodas en todo sentido. Eso es lo que hace tan especial a Maricas, porque lo que nos pasó a nosotras tres, es lo que le paso a casi todes. Fue como encontrarnos. Y no conocíamos a casi nadie de antes. Hicimos una primera campaña de videos caseros donde la gente podía mandarnos cualquier video. Vimos a gente que se sentía muy identificada con lo que estábamos haciendo y fuimos armando una comunidad. Y cuando hacemos fiestas en otras ciudades, allá también hay familias Maricas. Esto que se ha creado aquí, también se ha creado fuera. La familia es enorme, y toda la gente ya por venir a la fiesta, pertenece.

 

 

 

 

En muchas partes suele ocurrir que las fiestas queer son dominadas por hombres, hombres gay en su mayoría. Al ser ustedes tres mujeres, ¿cómo han hecho para que se sienta que es un espacio seguro para mujeres y con una fuerte presencia femenina?

 

Yo creo que en nuestro caso se dio de manera muy natural. Al ser tres chicas las que llevamos la fiesta, la comunicación ya va bastante enfocada en mujeres, querámoslo o no, porque es lo que nos sale más natural. Además, hemos formado una comunidad que no solo incluye mucho a las lesbianas, sino que también a no binaries, trans, genderqueer, etc. Al final hemos creado un sitio que incluye a gente que no se siente muy a gusto en un ambiente mega hetero. El espacio ha permitido que muchas personas comiencen a explorar su identidad y que se haya formado esta comunidad de personas muy diversas. No va tanto en la orientación sexual ni nada, de hecho, hay gente que es súper queer pero que son heterosexuales, es una cosa bastante fluida en ese sentido. Eso es lo mas guay de Maricas: lo queer como celebración, el eliminar un poco las etiquetas y estos patrones que tenemos de lo que es una cosa y lo que es otra. Y también la desnudez es importante, porque es de las pocas fiestas en las que puede haber chicas sin camiseta y que no les pase nada. Creo que es algo que hacia falta en esta ciudad.

 

¿Cómo es la situación en España con respecto al machismo, la homofobia y la transfobia? ¿Piensan que fiestas como las de Maricas abren espacios que no solo hacían falta, sino que eran necesarios? En ese sentido, ¿creen que las fiestas tienen un rol político o de activismo, que las fiestas son algo así como el punto de partida para generar cambios sociales?

 

Sí, totalmente. Irte de fiesta es muy guay y tal, pero una fiesta como la nuestra tiene una parte mucho más política y reivindicativa. Al final cuando hacemos una fiesta y viene la gente vestida de cualquier manera y cualquiera se liga con cualquiera y a nadie le importa, si hacemos fotos, por ejemplo, le llega a un montón de gente que capaz que nunca había visto esto, y permite que lo entiendan por primera vez.  Visibilizar es súper importante, tiene un poder político de decir: “Esto esta pasando, estamos acá, y existimos todos los días”. En cuanto al machismo, nosotras podemos hablar específicamente desde la cultura club, porque normalmente los clubs en España están manejados por hombres. Pero también es bonito cómo se pueden trabajar y transformar esos espacios, y que ellos también se adapten a una noche como las de nosotras.

 

 

 

 

 

¿Cómo ven el crecimiento de Maricas con el paso de los años? ¿Superó la expectativa original?

 

Mega superada la expectativa original. Creo que aún no somos conscientes de la magnitud que tiene. Para la primera fiesta teníamos miedo de que no vinieran las 200 personas que necesitábamos, y ahora tenemos un mega reconocimiento por parte de djs, artistas, gente de fuera, etc. Tenemos un montón de gente que vuela solo para venir a nuestras fiestas. Hay un turismo que es muy Maricas, y es increíble.

 

¿Cuáles son las mayores dificultades han enfrentado en el camino? Las han censurado en redes sociales en numerosas ocasiones, ¿A qué creen que se debe esto? ¿Cómo lidian con la constante censura?

 

La censura fue de las cosas más heavy. Nos censuraban por millones de cosas, por fotos de besos, por desnudos, por el logo e incluso por el nombre. Nos decían que Maricas era una palabra ofensiva, que la gráfica era agresiva. La censura venía de parte de Instagram y Facebook, y ahí te das cuenta de que son súper homofóbicas las redes sociales, porque uno veía perfiles súper hetero con fotos de desnudos y no pasaba nada. Nosotras, en cambio, subíamos una foto de un beso entre dos chicos o entre dos chicas y nos bajaban la cuenta. No tenía ni pies ni cabeza. Y más allá de los seguidores, era terrible porque teníamos un archivo de arte de todo lo que habíamos hecho con el tiempo, y lo íbamos a perder. Ahora ya salimos de ese loop y esperamos que no vuelva a pasar, pero ahora tenemos un cuidado enorme con lo que subimos.

 

Sabemos que Eloísa es uruguaya, ISAbella colombiana y que varies de la comunidad de Maricas son latinos. ¿Creen que la escena nocturna latinoamericana tiene algo que la europea no tiene? ¿Qué cosas rescatan?

 

¡Claro! Son países que tienen tantas ganas de libertad y de hacer cosas. Algo que pasa mucho en Latinoamérica es que el salir de fiesta, o el simple hecho de hacer este tipo de cosas, tiene un valor mucho más político que en Europa. Es diferente, se siente como lucha. Es como una lucha de los jóvenes, de tener espacios, y de la opresión que se vive en Latinoamérica. Son pasos muy importantes para que la gente joven se sienta libre al final. Y eso también esta súper arraigado en la personalidad de la gente que es latina. Nosotras intentamos traer todo esto a lo que es la esencia de Maricas, y se nota un montón.

 

 

 

 

 

En términos más prácticos, ¿viven de las fiestas o tienen otros trabajos? ¿Cómo les ha afectado el coronavirus, al ser productoras de fiestas en tiempos donde las fiestas están prohibidas? ¿Consideran que esta crisis sanitaria ha sido una oportunidad para desarrollar nuevos proyectos desde Maricas?

 

Tenemos otros trabajos, pero la verdad es que el coronavirus nos ha afectado muchísimo. Pero al mismo tiempo ha sido una oportunidad para reinventarnos, para hacer la plataforma House of Maricas, y para colaborar en otros ámbitos. También tuvimos bastantes proyectos que nos fueron saliendo, como lo de Boiler Room y lo del sello Maricas Records. Lo que sí nos pasó, es que al hacer cosas diferentes y hacer esfuerzos por reinventarnos, nos ha costado más sacar adelante algunos proyectos. En la fiesta todo fluye mucho. Además, cuando vas a la fiesta y ves a toda la gente, es un sentimiento tan bonito. Mucho de lo que nos inspira y de lo que nos da felicidad es trabajar como trabajamos, ahí tenemos una gran recompensa. Llega el día de la fiesta y tienes un beneficio personal enorme, hay un sentimiento de autorrealización, de reconocimiento, y además lo pasas bien. Algo que nos paso con la plataforma, es que no estábamos sintiendo ese reconocimiento, y eso a veces te bloquea un montón. Estando en casa, trabajabas pero no terminabas de entender a qué llega o qué beneficio tiene, porque en la plataforma no había manera de recibir feedback. Creo que el coronavirus ha tenido cosas muy negativas y cosas muy positivas, pero al final es un aprendizaje y un salir adelante.

 

¿Qué proyectos tienen en mente para el futuro? ¿Se proyectan haciendo cosas acá en Latinoamérica?

 

Tenemos bastantes fechas pendientes alrededor del mundo, en especial en Europa. La verdad es que nosotras esperamos que Maricas crezca más aún, queremos que sea algo bastante interdisciplinario. Nos molaría mucho que exista la fiesta Maricas, el colectivo, la agencia, Maricas Records y otros proyectos que tenemos –como hacer un fanzine o un libro, y hacer una porno–. La verdad es que tenemos bastantes ideas, pero de momento no tenemos ni el tiempo ni los recursos económicos para hacerlo. En cuanto a Latinoamérica, 100%, es algo que queremos hacer, ya que es muy importante para nosotras. Hay unas movidas súper guay allá, nos hace mucha ilusión hacer algo. A Chile vamos seguro.

 

 

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