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27.07.20

La reinvención de los fotógrafos

El reinventarse constantemente va de la mano con la esencia del artista, y muches fotografes latinoamericanos han tenido que aceptar desafíos en cuanto a su trabajo artístico en estos meses. Conversamos con les fotógrafes Paola Velásquez, José Moraga, Gabriel Pérez e Isidora Pardo, la uruguaya Paloma Correa y el fotógrafo colombiano residente en Barcelona David Mesa, sobre las dificultades y aprendizajes que este periodo de confinamiento ha significado tanto personalmente como en el desarrollo de su oficio.  

 

Sin dudas, el proceso de adaptación a la pandemia ha sido turbulento para todes. Emocional, física y económicamente, los cambios repercuten en nuestra rutina, cambiando casi todo nuestro cotidiano, y una reinvención casi obligatoria en muchos oficios ha sido la pauta de los últimos meses.

En el oficio fotográfico, comúnmente es necesario relacionarse con otros o un ambiente para trabajar. Sin poder salir de casa y trabajar físicamente con otres, ¿qué impacto ha tenido el distanciamiento social y la pandemia para les fotógrafes?

 

 

 

“En un principio, y emocionalmente hablando, fue muy intenso. Venía con un vuelo de hacer muchas fotos y muchas actividades. Significó parar con un freno de emergencia. No estaba lista para esta gran introspección forzosa, me quedé con una gran energía guardada”.

Para la fotógrafa chilena Paola Velásquez, la pandemia en sus inicios significó un duro golpe emocional, que con el paso de las semanas se fue transformando en una oportunidad. “Entendí que esta introspección finalmente se transformó en algo muy necesario, que siempre uno debiese ejercer. Una revisión interna para ver cómo fluimos con lo externo”, admite.

Y es que esta nueva forma de crear tomó a todos por sorpresa, cada une con sus ritos o ejercicios de introspección para volver a reconocerse como artistas, y construir a través de la observación de elles mismos, apostando por un trabajo –en el caso de Velásquez- “en menor escala, mucho más pensado y con mucha más meticulosidad”.

 

 

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🌞 Provisorias, London 2017.

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¿Qué procesos de cambio has vivido en tu trabajo durante este confinamiento?

Tuvo un cambio rotundo. Pasé de frenar todos los proyectos que tenía pendientes a no hacer nada, para luego repensar las maneras de trabajo con mucho más detalle y tiempo. He trabajado encerrada sola en mi casa para revistas y marcas, complementándonos a distancia. En cuanto a lo económico, obviamente mis ingresos se vieron interrumpidos por un buen momento, y te das cuenta lo preparado que hay que estar y lo difícil que es para la gran mayoría en este país, donde uno recibe más ayuda de su entorno y cercanos que de las instituciones que corresponden.

 

Hace un tiempo trabajaste en una serie de autorretratos para la revista Paula, y comentaste en tu Instagram que era la primera vez que hacías algo así. ¿Cómo fue ese proceso?

Fue muy interesante, sobre todo porque la primera vez que me dijeron no alcancé a pensarlo y mi “no” fue rotundo. No entiendo porqué habré descartado la idea tan fuertemente, pero al final no me costó nada y me sirvió de ejercicio. Me traté como otra persona y no me di muchas vueltas. Hice lo que fotográficamente me parecía atractivo, lo mismo que hago con mis retratados. Entregué apenas pude las fotos y dejé ir antes de que me dieran ganas de buscarme detalles. Después de eso me he sacado más fotos, así es que en el fondo estoy muy agradecida de que me hayan invitado, que me hayan dado el espacio, y haber aprovechado esta cuarentena para hacer una íntima liberación del cuerpo.

 

 

 

 

Así como Velásquez, muches fotografes han tenido que aceptar desafíos en cuanto a su trabajo artístico. Por otro lado, nos hemos visto obligados a virtualizarnos.

El fotógrafo José Moraga, co-fundador de Ultra Estudio, estudio creativo y publicitario especializado en moda, confiesa que a pesar de lo difícil que es el encierro, “ha sido un buen momento para revisar lo que uno viene haciendo, en términos laborales y humanos”.

Uno de los grandes desafíos de Moraga ha sido pasar de trabajar en el estudio, donde cuenta con equipo y modelos, a realizar una fotografía más solitaria y completamente a distancia. En los últimos meses, Moraga ha incursionado en la fotografía por FaceTime.

 

 

 

 

¿Cómo ha sido este proceso?

Es bien interesante el formato. Por un lado, hay nuevos términos para dirigir a los modelos y por otro, el trabajo fotográfico se hace importante, porque una vez que se revisa el espacio, se toma la decisión de dónde se hacen las fotos y hacer esto de forma virtual complica un poco las cosas.

 

¿Crees que esta técnica a través de FaceTime, u otras técnicas que son necesarias actualmente se mantendrán en el tiempo, aún sin distanciamiento social?

Creo que como técnica es válida, y obviamente va a seguir. Está en la mano de cada fotógrafo o director cómo se ocupe. Hoy vemos cómo en las producciones de moda y editoriales de grandes marcas se utilizan técnicas que en algún momento aparecieron como el VHS, Mini DV, HI-8, etc.

 

 

 

 

También hay fotógrafos que han convertido la casa en un estudio y a miembros de su familia en modelos. Gabriel Pérez es un fotógrafo chileno que, a pesar del estrés económico y emocional que significa el confinamiento, admite que las restricciones se han convertido en una oportunidad para pensar nuevas maneras de trabajar y crear con pocas cosas.

“Este proceso me ha aportado bastante a la hora de tener que pensar en cómo sobrellevar esto desde mi casa y seguir haciendo lo que me gusta. En el inicio de cuarentena realice una editorial para Galio, todo pensado en no tener contacto ni asistencia. Utilicé a mi hermano como modelo y ropa que había en la casa”, cuenta.

 

 

 

 

¿Qué procesos de cambio has vivido en tu trabajo durante este confinamiento?

Relacionarse con otros es fundamental, súper necesario para trabajar y tener un crecimiento positivo. En mi caso tuve que reinventarme, he estado postulando a proyectos de financiamiento y me he creado una nueva cuenta de Instagram orientada solamente a trabajos comerciales y a ofrecer servicios, cosa que me ha resultado hasta el momento, apoyando visualmente a marcas, pymes y empresas consolidadas.

 

 

 

 

Por otro lado, la fotógrafa viñamarina Isidora Pardo asegura que este momento le ha traído cambios más que nada internos, a partir de un constante estado de reflexión, asegurando que “el reinventarse constantemente va de la mano con la esencia del artista y es un espacio para ser creatives”.

 

 

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flor es ser: Construimos e inventamos constantemente obstáculos innecesarios e inexistentes entre nuestro cuerpo y nuestra mente, como si fuesen enemigos heterogéneos, formados por elementos de distinta procedencia y naturaleza. Una vez escribí eso (y un poco mas) sobre amor propio y saqué estas fotos para el radblog de @radelica (ke deberíamos volver siono) y fue muy lindo. Nunca subi las fotos que mas me gustaban (pa variar) y ahora a falta de, las resubo. Se las saqué a mi sister ke me apaña siempre @_aliciafunk en agosto del 2018 jeje, cuéntenme ke opinan. Y que tan importante es el amor propio para ustedes, sobre todo estos días ke hemos estado encerrades, con nosotres mismes al fin y al cabo 🤍 besos se me cuidan . #photography #photooftheday #photographer #photoshoot #photoshooting #amorpropio #selflove #selflovequotes #womanpower #womanphotographer #womanphotography #chileanphotographer #womanartist #instachile #fotografiachilena #fotografachilena #chilefoto #descubriendoigers #descubriendofotografos #sexualidadesfemeninas

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¿Qué aprendizajes te ha dado este proceso, tanto como artista como persona?

En general, cuestionarlo todo y ver esto como un tiempo más que un encierro. Esto es lo que me ha hecho poder encontrar la manera de seguir reflejando mi arte y seguir reflejándome a mí misma. Volver a mirarme, no evitándome, con pausa.

 

En el caso de la fotografía, comúnmente es necesario relacionarse con otros o un ambiente para trabajar. ¿Qué procesos de cambio has vivido en tu trabajo durante este confinamiento?

La soledad me ayuda a no callar las ideas, a aterrizarlas, sin el ruido de la ciudad. En este caso, re-mirar nuestro entorno y ver qué nos dice. Ver objetos, sombras, luces repetitivamente por un tiempo prolongado, el detalle en nosotres mismes, en vez de en un otre, un modelo, es autoconocimiento.

 

 

 

 

Paloma Correa es una fotógrafa de Uruguay que, al igual que sus colegas chilenos, admite que la pandemia ha sido una oportunidad para “estar con uno misme, reconocerse un poco más y hacer mil cosas que antes no”.

Como si fuese un oasis dentro de Latinoamérica, Uruguay ha logrado mantener una tasa de contagios baja, en una estrategia que de hecho nunca incluyó cuarentena obligatoria. “Acá en Uruguay la gente sigue haciendo sesiones fotográficas. De hecho, para las sesiones que no se pueden hacer en Europa, se han contratado fotógrafos Uruguayos y el trabajo se hace acá”, asegura.

 

 

 

 

Y aunque el trabajo fotográfico no se ha detenido en Uruguay, Correa se vio muy afectada por la situación a nivel mundial, ya que la pandemia afectó completamente sus trabajos internacionales.

“El quedarme acá fue muy depresivo, pero trataba de aceptarlo. Igual me he reinventando en varias cosas, me he dedicado a pintar y también a escribir mucho, incluso pretendo sacar un libro con todo este tiempo libre que tengo. Ahora último hice accesorios de porcelana para una producción. Y cada vez avanzando más. Al final, me adapté haciendo muchas cosas distintas, no he parado para mantener la cabeza ocupada, como artista necesito de eso”, admite.

Estas fotografías las realizó en su casa junto a sus amigas. Tanto la dirección de arte como las pinturas, objetos, paneles y accesorios que sirven de decoración los ha realizado Paloma en los últimos meses.

 

 

 

 

David Mesa es un fotógrafo colombiano que actualmente reside en Barcelona. A diferencia de Uruguay, y en un experiencia más similar a la que hemos vivido en Chile, en España el proceso de confinamiento duró meses. Y, al igual que sus contrapartes latinoamericanos, Mesa admite que el encierro le permitió reinventarse, aprovechando el tiempo para ver mucho cine, “lo que hizo que mi mente se abriera más para seguir creando historias”.

 

 ¿Qué cambios sucedieron en Barcelona respecto al oficio fotográfico? ¿Cómo los viviste particularmente?

Los cambios en Barcelona fueron muy fuertes en cuanto al oficio fotográfico. Pero al mismo tiempo hicieron que me reinventara una nueva forma de poder hacer dinero y mantenerme creativo. Por el ejemplo, al principio de la cuarentena empecé a tener proyectos personales con amigos entre México y Barcelona vía zoom. Me ha funcionado mucho vender prints y postales worldwide, y he sido afortunado ya que he tenido el apoyo de muchos.

 

En España, las medidas de distanciamiento social se han visto levantadas en ciertas áreas, ¿esto ha permitido mayor libertad en cuanto al trabajo artístico?

Claro que sí, después de haber estado aislado por tres meses generó una sensibilidad en mí hacia todo lo que veía diariamente cuando salía a las calles por Barcelona. A pesar que durante la cuarentena intenté mantenerme creativo, no era suficiente para realmente seguir creando como lo hacía en exteriores. La primera vez que fue permitido dar paseos en ciertos horarios, salí trotando a la playa mientras escuchaba Kokoroko – Abusey Junction”. Fue una escena muy hermosa poder ver el mar, sentirme inmenso y querer escapar.

 

¿Qué aprendizajes te ha dado este proceso, tanto como artista como persona?

Me he podido encontrar conmigo mismo, y darme cuenta que realmente yo soy mi propia casa, sin importar el lugar y circunstancia en la que me encuentre. También el hecho de estar aislado hizo que adoptara una nueva rutina en la que valoro más el tiempo.

 

 

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