Luna Miguel: “que alguien que lee me arrastre a sus obsesiones, me parece súper erótico” - Galio
Entrevista
13/12/2022
Entrevista: June García Ardiles Ilustración: María Jesús Conteras
Entrevista: June García Ardiles Ilustración: María Jesús Conteras
13/12/2022

Luna Miguel: “que alguien que lee me arrastre a sus obsesiones, me parece súper erótico”

La periodista, editora y escritora española Luna Miguel conversó con June García sobre ser catalogada una “poeta del cuerpo”, la fobia a la monogamia y ser lectora. Además, June incluye todos los detalles de su recorrido para conocer a Luna Miguel.

Me siento en una banca fría de la Rambla del Raval, caen unas pelusas blancas que me hacen estornudar y recuerdo que abril significa primavera en Barcelona. Hicieron falta pocos días para darme cuenta de que aquí la gente viene a reinventarse, la ciudad se abre como una oportunidad transparente para otros sueños.

Una economista se transforma en bailarina, una periodista en pastelera, un psicólogo en asesor comunicacional, un completo extraño pasa a ser mi mejor amigo, mi profesora de literatura se convierte en maestra de primaria y vuelve a Cataluña para intentar calmar una nostalgia que le quema el cuerpo.

Algo cambia Barcelona en la gente y me pregunto si mi breve paso por ahí también marcará un quiebre en mí. Es la ciudad donde vive Luna, quien me deja señales en el camino a mi encuentro con ella. Bar Restaurant Luna, ¿la estoy invocando? Calle de la Luna, ¿la estoy somatizando? Luna Frutería, ¿coincidencia o destino?

Imagino que acá ella también se ha reinventado porque lleva muchos años en esta ciudad, y ningún cuerpo es ajeno al tiempo, y es el tiempo el que decanta ideas y transforma certezas, es el tiempo el que hacemos nuestro cuando leemos, cuando escribimos, también cuando nos masturbamos. Pienso en el tiempo porque ha pasado bastante desde que conversé con Luna. Yo ya no soy la misma y supongo que ella tampoco, pero eso me lo tendrá que confirmar cuando nos encontremos bajo el sofocante calor santiaguino de diciembre.

Un océano y unos meses de distancia desde esa tarde en el Bar del Toro.

* * *

Busco los libros de Luna en los distintos lugares que ocupan en mi casa. Su poesía está junto a los otros de la Bella Varsovia en mi librero estrecho. Caliente está con los libros de amor en el de mi pieza. El coloquio de las perras entre las lecturas sobre literatura. El funeral de Lolita en narrativa. Leer mata lo tengo en la mesita de noche.

Los junto y me doy cuenta que es la escritora de la que tengo más libros.

Digna de mi generación, llegué a ella por una historia de Instagram donde mostraba que llevaba una maleta solo de libros. Envidia. Me decidí a seguirla porque mirando su feed vi que publicaba sobre todo de literatura. Felicidad. Muchos de esos libros me eran muy desconocidos. Curiosidad. Deseo. Hambre.

Conocí primero a la Luna lectora, algo muy en la línea de la manera en la que se define ella misma. Cuando en una entrevista le preguntaron cómo quería ser recordada, primero pensó “¡qué pregunta!” y luego respondió: “como una mujer que lee mucho”.

En la bio de tu insta tienes “leo, escribo y edito”, todas estas se conectan entre sí, pero ¿hay alguna que vaya primero para ti?

—Creo que la de leo, esa es la faceta con la que más cómoda me siento. ¿La palabra en la que estoy más cómoda? Lectora… entre otras cosas, porque inevitablemente las otras vienen acompañadas. Alguien que lee mucho, inevitablemente, acaba escribiendo, aunque sean notas sobre lo que está leyendo, aunque no sea con una pretensión de publicarlo. Y alguien que lee mucho puede organizar sus lecturas, incluso saber, tener la intuición o la capacidad de pensar en qué cosas de las que no están publicadas deberían ser publicadas, ¿no? Entonces mi trabajo, el de la escritura y el de la edición, inevitablemente, vienen de la lectura. Y por eso es lo primero.

* * *

Luna Miguel tiene 32 años y se desliza por la web elegantemente. En su Instagram sube fotos de su vida, de sus lecturas, historias de sus viajes. En Youtube recopila sus participaciones en distintas charlas, encuentros, conversaciones, lives y sus propios videos, algunos en formato vlog, otros, pequeñas cápsulas literarias en las que comenta sobre libros como Anna Karenina, Biografía del hambre o escritoras como Virginia Woolf, Cristina de Pizán, Hilda Doolittle, Simone Weil y tantas más. Muchas de estas grabaciones provienen de su Patreon, plataforma de suscripción que empezó a utilizar desde que se separó, para así poder solventar los altos gastos de vivir sin él. Le apetecía poder llevar su contenido ahí porque sentía que desde adolescente llevaba haciendo mucho trabajo no remunerado: “En las redes sociales, parece que estamos publicando cosas porque sí, pero en realidad estamos trabajando tanto para esas redes que se alimentan gracias a que nosotros estamos todo el día publicando para la comunidad que nos sigue”.

¿Cómo ha sido llevar parte de tu trabajo a Patreon?

—Me he gastado tanto dinero comprando bibliografías, he perdido tanto tiempo traduciendo algunos versos, escribiendo a editoriales para proponer que publiquen a ciertas autoras, contestando todo, todas las respuestas a stories, no pude más con eso. Entonces me puse a ver qué tal si hago esto en Patreon, pongo un precio básico: cinco pavos en plan: p’alante. A ver qué pasa. Y luego, dos niveles superiores donde ofrezco un contenido guapo para las que son más cotillas de mí: diario. Para las que están más interesadas en mi pensamiento: reseñas. Y para las que están interesadas también en la comunicación y demás, pues los talleres y las conversaciones de los clubes de lectura. Si he terminado un capítulo de la nueva novela, lo publico. Cuando estaba escribiendo el ensayo de Leer mata, les puse las primeras páginas para ver si les molaba o no. Como una especie de muchísima intimidad y también conexión. Hay gente que me pide bibliografía para escribir su propia novela; hay mucho respeto, pero al mismo tiempo siento que es hacer lo que toda la vida hice gratis, pero cobrando un poquito para poder mantener ese ritmo y para poder seguir ofreciendo esa calidad que yo ofrecía, pero que me estaba matando.

* * *

No fue tan fácil llegar a la Luna poeta, en Chile no existían sus libros y yo me las arreglé entre envíos internacionales carísimos y amigues que viajaban a España para poder leerla. Partí con El arrecife de las sirenas y me quedó bastante claro que estaba frente a una escritora que reflexiona constantemente sobre su oficio. Luna no solo escribe poesía, sino que la piensa, la disecciona, la explota.

“la poesía es sangrar sobre esto y sobre aquello,

tal vez,

derramarse en lo que nadie se derrama porque

mira: el mundo sigue abierto”

El arrecife de las sirenas (La Bella Varsovia, 2017)

“Que la culpa no la tiene el amor:

si la Literatura”

—Poetry is not dead (La Bella Varsovia, 2013)

“de la poesía espero maldad”

—Estar enfermo (La Bella Varsovia, 2010)

El 2020 publicó Pensamientos estériles, libro original del 2011, donde reescribió sus poemas cargados de entusiasmo adolescente y los llevó a un estado más puro, mostrando ese encuentro entre la inocencia de la Luna que los pensó primigeniamente y la madurez de la Luna que los editó, generando quiebres a través del uso reiterado de corchetes. Rescata el espíritu de lo que fue con todo lo aprendido de lo que es.

“YO QUIERO QUE NUESTRA LITERATURA

sirva

yo quiero que nuestra literatura

mate

yo quiero

[que me ames]”

—Pensamientos estériles (La Bella Varsovia, 2020)

Se revisa a ella misma, sus temáticas y poemas dialogan. Uno de mis preferidos se titula Escribo esto mientras cruzo un océano de vuelta al hogar en un avión de aeroméxico de El arrecife de las sirenas y me sorprendió cuando, años después, leí el otro lado del poema desde la voz de un hombre en Poesía masculina, titulado: Escribo esto mientras ella cruza el océano de vuelta a casa en un avión de aeroméxico.

“no tengo a nadie a quien rezar, pero sí tengo alguien a quien decir «te necesito»”

—El arrecife de las sirenas (La Bella Varsovia, 2017)

“tengo fuego entre las manos cuando escucho

sobre su deseo

creo que su sexo es más sexo cuando lo escribe

que cuando lo practica”

—Poesía masculina (La Bella Varsovia, 2021)

Son este tipo de asombros los que me hacen sentir que es imposible leer solo uno de sus libros porque lo va conectando todo en su escritura. Arma genealogías de su literatura que se nos hunden en el cuerpo como bibliografía urgente. En Poesía masculina hace referencias a Marguerite Duras, Monique Wittig, Emily Dickinson, Sharon Olds, Amalia Bautista, Paul B. Preciado y Anne Carson. En Caliente además a Maggie Nelson, María Moreno, Lucía Guerra, Brigitte Vasallo, Julia Kristeva, Gabriela Wiener, Annie Ernaux, Aleksandra Kollontai, Hilda Doolittle, Anaïs Nin, entre tantas más. Cruza y muestra las propias maneras en que esas escrituras se han encontrado, entre ellas, con ella, con nosotras. Una literatura del vínculo.

* * *

La han denominado “la poeta del cuerpo”, porque sus poemas cargan fluidos, sangre, órganos, enfermedades. A mí, me gusta pensarla más como la poeta del dolor, que sin duda es algo que viene del cuerpo, que nace ahí, en un apretón de estómago, pero que logra extenderse hasta pensar de qué manera el dolor es simplemente existencia y cómo nos lleva a buscar posibilidades menos terroríficas. El dolor como una potencia creativa, el dolor como esperanza de que hay nuevas cosas que probar, el dolor como compañero inevitable del deseo.

Conocemos poco las cosas sencillas, pensé.

Nada nos importa hasta que duele”

—Los estómagos (La Bella Varsovia, 2015)

“Cuanto más deseo la herida, menos colma el dolor”

—La tumba del marinero (La Bella Varsovia, 2013)

En Caliente explora a través de un ensayo literario los encuentros entre el dolor y el deseo; los quiebres, la escritura, el placer, las no monogamias. Luna entra de lleno a poner el cuerpo en la reflexión sobre el amor en nuestros tiempos.

“Emily Dickinson escribió: «Estoy orgullosa de mi corazón roto». Bad Bunny cantó: «No me rompiste el corazón, ya yo lo tenía roto». Y entonces me pregunto si el estado primario del corazón quizá sea esa grieta, esa cuchillada; y si el trabajo verdadero de la vida – y del placer, y de la escritura consiste en inventar una masilla pegajosa, densa, con la que poco a poco volver a ensamblarlo”

—Caliente (Lumen, 2021)

¿Emily Dickinson y Bad Bunny? Además nos topamos con Sex and the city, Britney Spears, Sailor Moon y Big Mouth, porque también hay literatura ahí (aunque a los hombrecillos literatos les moleste). Luna genera estos ft. sin pudor y con mucha inteligencia.

Caliente ha sido mi libro de compañía porque el título me toma, porque también soy una mujer que escribe de/desde su cuerpo, porque concuerdo con que los relatos que exhiben vulnerabilidad no son degradación, porque perreo sola, porque me gustan las selfies, porque me masturbo y no encuentro vergüenza en decirlo ni en escribirlo, porque me entibió el corazón saber que hay tantas más imaginando otras maneras de amar, porque una de sus últimas líneas ha sido mi amuleto estos años para enfrentar los quiebres.

“¿Y si el gran hallazgo está en comprender la fortaleza de este vínculo, de este viaje, de esta amistad que, ocurra lo que ocurra a partir de ahora, ya os ha unido para siempre?”

—Caliente (Lumen, 2021)

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En Caliente mencionas que te contagiaste con gusto de la fobia a la monogamia, ¿qué te ha enseñado alejarte de la institución monógama?

Uf, yo creo que soy muy monógama y muy heterosexual… ¡Titular, jajajaja! A pesar de lo que parece. Yo creo que toda esta reflexión, y lo decía ayer en el club de lectura precisamente, estamos leyendo a bell hooks y estoy convencida de que soy mejor monógama sin serlo y mejor heterosexual sin serlo, sobre todo desde que leo sobre poliamor y también desde que leo sobre religión y la institución propia del matrimonio.

Cuando lees sobre todas esas cosas, puedes también decidir dónde estás. Sabes lo que piensan los que están en las antípodas de tus ideas y sabes lo que piensan los que te están descubriendo cosas nuevas. Siempre digo que para mí, descubrir a Brigitte Vasallo, fue como »esto es horrible, no me creo nada, no puede ser». Me dolía lo que decía. Claro, porque me sentía tonta de repente. Luego la volví a leer y dije, »esto en realidad no me está criticando a mí por ser monógama, sino que está criticando un espacio en el que yo me muevo y del que tengo que reflexionar el por qué estoy haciendo todo esto, por qué me he dejado llevar durante tantos años por una corriente en la que yo no quiero estar realmente’’.

Entonces, yo siempre digo que no sé lo que soy y no me puedo poner palabras; no me definiría como poliamorosa, por ejemplo, porque siempre tengo una relación principal y suele ser además con un hombre, y así ha sido mi vida, pero luego, de cuando en cuando, por épocas, puedo conocer a mujeres. Yo a eso no sé si lo llamaría poliamor tal y como es. No es una relación como la de Gabriela Wiener, donde hay algo más estructurado. Lo llamaría relación abierta. Entonces, no puedo definirme porque además todo va a cambiar y es que esa es la movida, que todo va cambiando.

Sé a quién quiero y sé a quién amo y sé a quién deseo, pero también sé a quién no me apetece desear o muchas veces, también, puedo encontrar placer en desear a alguien y que no ocurra nada con esa persona. Que esto es algo que se habla poco. Cuando hablamos de poliamor, hablamos poco del no hacer nada

* * *

“Además, ¿por qué iba a ser una traición que él amase a otra persona? Y si no era traición. ¿a qué tanto drama con lo del «corazón roto»?”

—Caliente (Lumen, 2021)

“los dos sabemos de sobra que nuestros corazones

son grandes y que en ellos a veces resuenan las

risas de los otros eso nunca nos ha importado

en la teoría pero la práctica siempre es diferente”

—Poesía masculina (La Bella Varsovia, 2021)

“Tampoco sé cuántas veces me masturbé fantaseando con la idea de que ya no era el centro de los deseos de mi compañero. Fantaseando con que esa intermitencia que supuestamente «me hacía daño» también podía volverme de una vez libre, voluptuosa. ¿Por qué resultaba tan placentero ese dolor?”

—Caliente (Lumen, 2021)

“creo que si juntos hemos sido capaces

de edificar intimidad a través de poemas ajenos

no debería ser tan difícil volver a amarnos

por medio del deseo hacia otros cuerpos”

—Poesía masculina (La Bella Varsovia, 2021)

* * *

Si antes era casi imposible pillar a Luna Miguel en las librerías chilenas, hoy tenemos la fortuna de poder encontrar varias de sus obras: Caliente, Poesía masculina y Leer mata, recientemente publicado en el país por Los libros de la mujer rota.

Hablando de escritura y placer, me cuenta que antes de sentarse a escribir, se masturba. Sexo con una misma. “Escribir: ¿masturbarse?” se pregunta en Caliente. En Leer mata lleva esta misma premisa a otras dos acciones: follar y leer –culear, diríamos en Chile, ya que Luna viene pronto tiene que estar al tanto–. En esta obra plasma su fascinación obsesiva por los libros a través de una protagonista que adquiere distintos nombres según cambia su disposición hacia la lectura: Bulímica, Enfermiza, Amorosa, Sumisa, Somática. Explora así, mediante una amplia bibliografía de libros sobre libros, su historia con la lectura y cómo esta se ha visto afectada por las personas que la rodean.

Su propio acercamiento a la lectura ha cambiado bastante los últimos años. Casi toda su vida literaria había sido al lado de una misma persona, pero cuando eso dejó de ser así,  lo más sorprendente fue darse cuenta de que por primera vez en su vida, no deja que recaiga el peso de la conversación literaria sobre una sola persona, sino que la reparte entre muchas: “Yo creo que la influencia de mi círculo más cercano es fundamental, tengo en mi vida a Ernesto, a Alicia, a Laura. Son personas que están en mi día a día, como escritora y como lectora”.

En el poema inédito El libro de Ernesto un verso dice “la poeta no podría existir sin su circunstancia» y en Leer mata planteas que las parejas de lectoras están poco exploradas, ¿de qué manera la lectura del ser amado aviva o apaga tu deseo?

—Ostras, bueno, es que a mí me encanta hablar de libros. Si alguien no me gusta como lee, creo que esa persona no me gusta para empezar. Entonces, ya hay gente a la que no podría desear precisamente. Más que la lectura, es la falta de curiosidad, me gusta la gente curiosa. Entonces, no es tanto cuánto leen, sino cómo leen y con qué curiosidad leen, con qué curiosidad miran el mundo. Yo creo que esa curiosidad, ese querer saber más y ese compartir la ambición de querer descubrir cosas juntos, es lo que me genera todo ese deseo.

Por ejemplo, siempre hablo con mi amiga Alicia. Ella y yo tenemos una relación que cuando hablamos con amigas lesbianas nunca entienden o incluso con amigas heteros. Porque yo creo que es una relación romántica, pero al mismo tiempo no hay una sexualidad súper viva entre nosotras. Apenas hemos hecho borrachas alguna cosa alguna vez, pero hablamos constantemente. Todos los días a todas horas. Hablo más con ella que con mi novio, por ejemplo, y hablo con ella de cosas muy serias, de cosas que tienen que ver con política, con familia, con literatura, con tal. Nos dejamos libros constantemente, nos queremos muchísimo, dormimos juntas si hace falta. Compartimos novios si hace falta. Esta relación no podría ser así si las dos no tuviéramos una curiosidad tan latente a propósito de nuestras lecturas y de nuestra escritura siendo tan diferentes. Ella filósofa política y yo poeta.

Entonces que alguien que lee me arrastre a sus obsesiones, me parece súper erótico. Alguien que me convence de que tenemos que leer eso juntos. Esto me encanta y esos retos de los que te hablaba también. Yo, por ejemplo con Ernesto, siempre tenemos la cosa de a ver quién termina antes esto. Entonces, de repente nos ponemos libros así. Como trabajo para leer, yo siempre gano. El día que me gane, lo mismo: ya deja de parecerme bien.

«Sumisa nunca creyó en un dios, pero sí en los libros. Rezar es memorizar, memorizar es releer y releer es regresar, de acuerdo con Virginia Woolf, «a nuestras horas más felices». Sumisa es feliz. El dolor de la lectura le emociona»

—Leer mata (Los libros de la mujer rota, 2022)

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Luna Miguel estará en Chile en el marco de la publicación de Leer mata en distintas actividades entre el 14 y el 18 de diciembre, todas detalladas en el Instagram de @loslibrosdelamujerrota. La pueden ir a escuchar a su presentación en la Furia del Libro el sábado 17 a las 4pm en el GAM, o esa misma mañana a pedirle una recomendación en el Espacio Literario de Ñuñoa a las 11.

Por mi parte, le pediré que se haga un hueco para cobrarle el perreo que me prometió hace un tiempo y si va a estar en la capital mundial del reggaetón, no se lo puede perder. Así también aprovecho de contarle que al igual que Somática, yo también me enamoré recientemente de alguien por cómo subraya.

[¿Qué me dejó Barcelona? Un corazón roto y una maleta llena de libros. Soy el cliché de una lectora de Luna Miguel]

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