Dame: La evolución del gogó en Chile - Galio
Reportaje
17/04/2026

Dame: La evolución del gogó en Chile

Por generaciones han sido parte de los carretes de Chile y el mundo, haciendo bailar a tus abuelos, padres, hermanos y amigos. Y aún cuando nadie parece entender quiénes son ni qué hacen realmente, una cosa es cierta: son una pieza fundamental para crear el ambiente de una fiesta. Son los gogós, históricas figuras secundarias de la vida nocturna, quienes hoy viven una transformación y se han tomado el escenario principal de las fiestas Dame. Conversamos con las gogós Catarsis y Organa Feminazi sobre el rol que cumplen en una de las fiestas más importantes de la escena local, qué las diferencia de las gogós del pasado, además de una mini historia de cómo evolucionó el gogó en Chile

Es la madrugada del 2 de septiembre de 2022 y el Teatro Caupolicán de Santiago de Chile retumba por los bajos de la música que se escucha desde su interior. ‘Bassiani’, uno de los clubes electrónicos más importantes del mundo se encuentra realizando un evento sold out en conjunto con la fiesta local Dame. De pronto, un foco ilumina el centro de la pista, y una figura comienza a despegarse de la multitud. Larga, delgada y vestida con cadenas y tacos aguja, el ser abre sus brazos y su cuerpo se despega del suelo. Telas comienzan a ser arrastradas desde sus extremidades y son lo único que mantiene a la figura conectada con la tierra. Son minutos, tal vez segundos, los que pasan antes que la gente note el acto, mientras que la figura está cada vez más cerca del cielo que de la pista. No se trata de una simple ilusión, es una verdadera abducción, mientras la música continúa sonando inmutable desde dentro del Teatro Caupolicán. 

“Tenía ganas de experimentar con lo etéreo”, recuerda Catarsis, la gogo encargada de llevar a cabo el acto de esa noche, titulado ‘Abducción’. “Todo partió cuando le comenté a la producción de Dame que me gustaría ser elevada desde la pista en medio de la fiesta, y les encantó la idea, así que nos conseguimos una mochila con arnés de la cual me tiraron”.

Enzo, nombre real de la persona que interpreta a Catarsis, nació en 1989 y creció en la comuna de El Bosque de Santiago de Chile. Lugar donde pasó la mayor parte de su infancia creando y dibujando un personaje muy particular, el cual representaba diferentes arquetipos femeninos como la diva, la fetichista, la romántica, entre otras. “Me entretenía pensarla en distintos escenarios, hasta que llegó un punto en que quise que cobrara vida. Así que empecé a diseñar vestuario y maquillaje para así encarnar en ella, naciendo de esa manera Catarsis”.

Con referencias en personajes de la cultura pop, el cine y la escena del techno de los noventas, Catarsis es descrita por Enzo como una extensión de su personalidad pero con una inyección de teatralidad. “Me interesa mucho el cuerpo performativo en general, independiente de su origen. Tomo cosas de ‘Las yeguas del apocalipsis’, el movimiento electroclash que se gestó principalmente en el ‘Club Bizarre’, los gogó gay del club ‘Boccara’, figuras como Hija de Perra e incluso el transformismo más clásico del ‘Fausto’”.

Una mezcla singular que no sólo llamó la atención de las fiestas under de la capital, que empezaron a llamar a Catarsis para gogear en sus eventos, sino también de los productores de la fiesta Dame, quienes contactaron a la intérprete desde sus inicios para que trabajara junto a ellos. “Me llamó la atención la idea que tenían, donde Djs y bailarines de todas partes de Chile y el mundo se unían para crear una sola gran fiesta. Además de contar con un escenario ideal para realizar intervenciones”, explica Enzo. 

A pesar de que no recuerdan el momento exacto de cuándo se les ocurrió la idea de las fiestas Dame, sus productores Felipe Sepúlveda y Camilo Barnier realizaron el primer evento a mediados del año 2020. “Personalmente siempre tuve la idea de generar algo para mi comunidad, donde pudieran pasarla bien”, explica Sepúlveda. Para ello, mezclaron Djs alternativos, cuartos oscuros, la regla de ‘no fotos’ y la participación de gogós permanentes en los escenarios. “Desde un inicio les gogós o las personas que hacen performance han estado presente en eventos pero siempre ha sido en espacios más pequeños o en entornos puntuales, sin poder salir de ese circuito. Por eso queríamos darle la importancia artística que tienen en un escenario central para que la gente sí o sí las vea”. 

“Hay que pensar Dame como un show musical”, dice Catarsis. “Las performances son parte central del evento, y nuestra participación va más allá de bailar una canción y desaparecer, que es lo típico. Son actos pensados y ensayados con días de anticipación y en coordinación con los Djs”.

Es 18 de abril de 2025, y en el escenario central una cruz de madera comienza a ser arrastrada por el escenario central de Dame. Líneas con llamas de fuego se encienden y entre ellas aparece la figura de Catarsis a torso desnudo y una corona de espinas en la cabeza. Mientras camina, un corset unido a una falda de cuero restringe sus movimientos que buscan encender la estructura de madera en medio del escenario. 

“‘And when he falleth Part. 2’ se llama esa intervención”, aclara Enzo. “En ese momento estaba muy metido en películas con temáticas crudas, de guerra, gore, harta sangre, el lado oscuro de la humanidad, pero donde siempre hay algo de inocencia. Entonces, quise representar una figura angelical sufriente, una inocencia quebrada, un ángel caído en desgracia”. 

Cinco meses después, el 20 de octubre de 2025, la performer publicaría en sus redes sociales el registro de otra de sus presentaciones en Dame, titulada ‘Narcótica’. Un fashion film que incluyó el uso de todas las pantallas de la sala Basel, mientras la Dj Roberta Von tocaba música industrial. “Cuando aparecí en escena hicimos que las pantallas de los costados se llenaran de imágenes de mis ojos. Mientras que la pantalla central reproducía el video en cuestión, el cual gestioné y dirigí personalmente”.

Un acto que, según Enzo, actualmente es sólo posible llevar a cabo en Dame, ya que es el único lugar donde les performers tienen total libertad para su arte. “Podemos incluir emociones desde la alegría hasta el descontento social y político. Es algo inédito para les gogós, ya que pocas veces se había dado con este nivel de escala y visibilidad en las fiestas en Chile… Lo más cercano serían las Spandex, pero eran más fashion y, por lo mismo, no todas las personas se sentían bienvenidas o representadas”. 

Fue durante la década de los setentas y ochentas que en Chile surgieron las primeras discotecas modernas; como ‘Garage’ de Matucana, el ‘Trolley’, así como también la ‘Topsy’ en Reñaca Bajo, ‘La Playa’ en Valparaíso, el ‘Piano Bar’ de Concepción, entre otras. A éstas se le sumarían las primeras discos LGBT+ made in Chile, como el ‘Burbujas’ en 1976, el ‘Fausto’ en 1979, el club ‘Galao’ y la ‘Divine’ en Valparaíso, que se caracterizaron por incluir transformistas que amenizaban la velada con espectáculos basados en divas latinas. “Cantantes y actrices latinas, como la Yuri o la Angélica Castro. No había ninguna Selena Gómez ni Beyoncé”, recuerda Janin Day, artista de la bohemia en (pos)dictadura que comenzaría su carrera en 1988 en la discoteca Quásar. 

Ya a principios de la década de los noventas las fiestas ‘Spandex’ marcarían un antes y un después en la movida santiaguina. Creadas por Daniel Palma, estos carretes itinerantes destacaron por proyectar espectáculos inspirados en los clubes como el ‘Blitz’ de Londres, el ‘Hacienda’ de Mánchester y el ‘Studio 54’ de Nueva York, especialmente reflejados en las coreografías de les gogo dancers, quienes vestían prendas de segunda mano y montaban shows con alto calibre homoerótico. Según Jordi Castell, gogó de las fiestas Spandex, “Todo el mundo que iba sabía que podía encontrarse con un punk o el hijo de algún embajador bailando, había mucha diversidad de personas, edades, roles y modas”.

Una fiesta que pese a su corta duración –debido a la explosión del VIH/sida– influiría en la creación de una escena contracultural marcada por eventos electrónicos itinerantes, como la fiesta del eclipse de Arica (1994), ‘La Perrera’ y la Open Rave de Santiago, así como también la apertura de diferentes boliches. Entre los que destaca la mítica discoteca ‘Blondie’ en 1993, donde el rol de les gogós comenzó a ser difuso, ya que no existía una tarima exclusiva para bailar, permitiendo que cualquiera pudiera subir y volverse parte del espectáculo. “Pensaba que era un extraterrestre, no sabía cómo encajar en el mundo, y de repente en la Blondie encajaba”, explica K-Mil, asistente/performer recurrente de la discoteque, en el libro ‘Gente Común, Una Historia Oral de la Blondie’ (2022).

Sin embargo, esa línea borrosa entre quién es bailarín y quién es asistente no se dio en todos los carretes por igual. Un ejemplo de ello es el club Máscara de Valparaíso, inaugurado en 2002 como la alternativa porteña de Blondie, que se hizo conocido por su estilo new wave/oscuro, shows teatrales y gogós metidos en celdas. “Manteniendo las distancias, era un mundo medio Andy Warhol el de las performances”, dijo un asistente a la discoteca para un reportaje del The Clinic. 

Paralelamente la televisión estaría viviendo un recambio de rostros con el inicio de la farándula chilena, a la que se achaca su origen a una pelea en una discoteca (las gemelas Campos en 1999), levantando así personajes que poco a poco comenzarán a ser reconocidos por el público y asociados a la vida nocturna del país: primero como asistentes y luego como performers de ‘show discotequeros’. Estos últimos incluían baile, presentación en el escenario y animar al público desde algún espacio del recinto; básicamente lo que siempre ha hecho un gogó.

Por ese mismo tiempo, comenzaría a aparecer en la escena underground de Santiago la transformista, Hija de Perra, quien se caracterizó por desafiar los límites del club, llevando sus performance tanto a la calle como a la Academia. De ella se desprendería toda una camada de artistas que mezclaban la estética thrash y punk con discursos políticos y reivindicativos de las disidencias; abriendo así una nueva faceta de les gogós en Chile que se alejaba de la imitación a la diva pop o el modelo Calvin Klein.

Sin embargo, el caso de Hija de Perra y sus ‘hijas’ se trataría más bien una excepción a la regla, puesto que la mayoría de los performers de los años venideros compartían la idea de que una transformista debía ser lo más parecido a una ‘mujer real’. Siendo ésta la escuela que finalmente se apoderaría de las discotecas con la proliferación de fiestas LGBTQAI+ de inicios de década. Gracias a la descriminalización de la homosexualidad en 1999, la apertura político-cultural postdictadura, la consolidación del activismo, la emergencia del pink market en el mundo y la expansión del internet en la población; todo reflejado en la aparición del reality show chileno más conocido centrado en las performers de una discoteque: ‘Amigas y Rivales’ de Fausto (2006). 

Ya en los 2010s, con el estreno del programa RuPaul’s Drag Race (2009), masificado en los años venideros, el concepto de transformista o drag comenzaría una nueva etapa. Profesionalizando el show de discoteque –desde el espectáculo competitivo hasta el café concert y la performance experimental– ampliando además el reconocimiento del público sobre los performers. En Chile, este cambio se vería reflejado por una oleada de transformistas que mezclaron el show nocturno con la visualización de su arte a través de redes sociales. 

Eso, hasta que en 2019, con el estallido social y posteriormente la pandemia de Covid-19,  muchos centros nocturnos comenzaron a cerrar y, con ello, a despedir a sus bailarines. Algo que produciría un quiebre y reconfiguración de la escena: donde les gogós dejaron de ser únicamente espectáculos de celebración y pasaron a convertirse en vehículos de expresión política, tanto en las protestas como también en las fiestas itinerantes que comenzaron a proliferar luego de que la pandemia disminuyó.

“Siempre me dediqué a las artes escénicas pero recién en el estallido comencé a hacer performances como tal”, dice Organa Feminazi. “Mi introducción al mundo del espectáculo no fue a través de las fiestas, sino que por medio de la militancia política, colectivos anarquistas y toda la escena under de Valparaíso”.

V, más conocida como Organa Feminazi, nació en 1998 en Punta Arenas, Chile, y siempre se sintió fuera de lugar en la ciudad que le tocó nacer, ya que jamás tuvo un lugar donde poder compartir con otras disidencias del ‘fin del mundo’. “Por eso desde chica fui construyendo mi identidad con la ayuda del internet. Admirando a divas pop como Gaga, Madonna, Beyonce, Marilyn Manson y Amigas y Rivales, que se convirtieron en un refugio siendo un cola de región”. 

Un contexto que cambiaría rotundamente cuando V se mudó a Valparaíso para estudiar psicología, conociendo así no sólo la literatura y filosofía queer, sino también la vida nocturna de la mano de la productora Bizarre. “Hice performance en la discoteque ‘Morgana’ de Valparaíso, además de otras fiestas, ocupas y protestas, y se incrementó  en el periodo de la revuelta social”. Sería justamente en unas de esas intervenciones que los productores de Dame notarían el desplante y discurso de Organa, proponiéndole trabajar junto a ellos en un evento. “Yo nunca había ido a sus fiestas, ya que en ese tiempo no era mucho de carretear, pero Camilo me comentó que querían sumar un formato más teatral a las fiestas, así que acepté”. 

El primer acto de Feminazi sería en mayo de 2023, presentando su canción ‘Desobediencia Sexual’. Un manifiesto en que la gogó se movía al ritmo de la música –producida por Kitshpig– y con las vísceras al aire, mientras las pantallas del Teatro Caupolicán reproducían imágenes del artista visual Carlos Leppe, la toma travesti de Víctor Hugo Robles y Michelle Clementi, la intervenciones de la CUDS con Hija de Perra, las Rubias por el Socialismo, entre otras manifestaciones. “Era una declaración política respecto a la violencia político-sexual que habitamos las corporalidades disidentes en el mundo, usando como base mi experiencia como víctima de violencia sexual”. 

Tan solo unos meses después, el 11 de septiembre de 2023, Organa presentaría su segunda intervención en la Dame, titulada ‘Chile está muerto’. Una obra en colaboración con Jose Sin Tilde, que gozó de estructura teatral, y que retrata ‘la naturaleza zombie de los discursos neo fascistas’. “Es una declaración y es también una reivindicación sobre la violencia político-sexual que vivió la población LGBT antes, durante y después de la dictadura. Incluyendo testimonios de Pilola Polett, El Che de los Gays y Eva La Medallita, organizadora de la marcha de las locas de 1973”. La performance además incluyó la canción ‘Tanta impunidad’ de Las Tesis, que fue creada precisamente para la presentación. 

“Todes les gogós de Dame son políticos”, asegura Felipe Sepúlveda. “Ya que utilizan su cuerpo para protestar o entregar mensajes cargados de un tema que va más allá de la diversión”.

Es el 18 de octubre de 2025 a las 12:30 a.m., y empieza la presentación en el óvalo central principal del Teatro Caupolicán de la obra titulada INFAME. Un híbrido entre la performance, el arte escénico y la producción audiovisual, que narra la historia del personaje llamado Infame –interpretado por Organa– que se ve seducido por el amor romántico y la idea de feminidad. Siendo ambos los factores que terminan por deformar poco a poco su cuerpo, convirtiéndola en una especie de novia Frankenstein, quien muere por el juicio de la sociedad heterosexual finalmente.

“La idea es que este tipo de intervenciones le llegue justamente a esas personas que van a los carretes pero que suelen renegar de la realidad, como lo fue la dictadura”, explica Feminazi. “La fiesta termina siendo un vehículo de consignas y discursos que la gente no espera en ese tipo de espacios, en especial porque a Dame asisten no solo personas de izquierda o progresistas, sino también gente abiertamente de derecha y que vota en contra de los derechos de la comunidad LGBTQAI+”.

Galio: ¿Consideran el gogó como un trabajo político?

Catarsis: Es político en el sentido que la persona elige desarrollar esa profesión a pesar de que socialmente no es reconocida o respetada. Es un acto de rebeldía frente al sistema constante.

Organa Feminazi: Yo también creo que es político porque se ejerce un rol que interrumpe y emplaza a través de la semiótica, utilizando el cuerpo como soporte. Históricamente el gogó no ha sido remunerado éticamente, o directamente no es pagado. Por eso creo que Dame es uno de los primeros espacios donde he sentido que realmente se valora lo que hago. Y no solamente se aprecia lo actual, sino que en una fiesta puedes encontrarte a gogós del underground, del transformismo clásico, del ballroom, es un reconocimiento al oficio histórico. 

Galio: ¿Cuál es la diferencia entre les gogós actuales y les del pasado?

Organa Feminazi: La gran diferencia es literalmente física. Los espacios donde trabajaban antes solían estar literalmente bajo suelo, under, incluso hay que pensar en dónde se grababan los capítulos de Amigas y Rivales, que era como un bunker, mientras que la nueva escuela contrasta por su hipervisibilidad, el internet y ocupando espacios diurnos como las ballroom, las rave y eventos masivos como la Dame. De todas formas, ambos mundos están muy conectados, ya que se gestan en discotecas que son históricamente espacios de encuentro para la población marginalizada.

De acuerdo al artículo ‘The Night is Still Young: A Cross-Disciplinary Forum on Queer Nightlife Studies’ (2025), la vida nocturna queer son expresiones vitales de ciudadanía para las personas LGBTQ+. En especial, porque permite albergar no sólo la alegría de sus asistentes sino también sus dolores y problemas que no pueden expresar en fiestas de mayor público heterosexual. Por ese mismo motivo, Felipe Sepúlveda cree que eventos como Dame se han transformado en algo más que un simple carrete. “Tener el teatro Caupolicán es muy importante, no sólo porque es un lugar histórico, sino que también porque estamos mediando para que lo ocupen corporalidades que han sido invisibilizadas históricamente. Esto ha permitido que a la larga tengan un impacto que va más allá de Dame, como el hecho de que otras fiestas, que no son necesariamente LGBTQ+, han comenzado a incluir performance en sus eventos, y con ello a contratar a más personas de la comunidad”. 

Para Catarsis esto último es justamente uno de los puntos más débiles del pasado gobierno de Gabriel Boric. “Aún cuando el gobierno tenía un discurso progresista, no le pusieron apuro al proyecto de salud trans integral, ni que decir del cupo laboral trans, que es algo que afecta a muches gogós”. Una opinión similar a la que tiene Organa, quien cree que el no garantizar los derechos humanos de las personas trans marcó un precedente respecto a la postura real de la izquierda chilena. “Se dieron mil volteretas para firmar el papelito, ese papelito que iba a permitir que las personas trans pudiesen continuar sus tratamientos hormonales y acompañamientos psicosociales durante el siguiente gobierno”.

Respecto a lo que creen que sucederá en un futuro con el arte del gogó en Chile, Catarsis siente que las artes en el país se encuentran en un punto crítico, en especial tras la victoria del candidato presidencial José Antonio Kast. “Por eso mismo, creo que probablemente vamos a tener que ser cada vez más disruptivas, pero no solo en la Dame, sino también en las calles. Les gogós vamos a tener que volver a las calles”.  

“Personalmente, no tengo una percepción muy optimista del futuro”, dice Organa. “Me gustaría que, aún con el contexto desalentador, se continuara avanzando en la dignidad del oficio de las artes escénicas, además de reconocer al gogó como una manifestación artística que puede servir como medio para la transformación social. Mi meta siempre ha sido disfrutar, aún cuando sea en medio del caos. Hay que tratar de encontrar cobijo en las personas que conoces y que permiten que todo sea más amable”.

Mientras tanto, Felipe comenta que ya se encuentra trabajando junto al equipo de Dame en las próximas ediciones, las cuales continuarán garantizando el cupo laboral trans y las listas especiales para que la gente que no tiene los recursos pueda acceder a sus fiestas. “También estamos pensando en ampliar más aún la presencia de les gogós, armando un sector que funcione en ciertos horarios y donde la gente se pueda acercar a ver directamente sus performance o intervenciones. Ya que han sido, son y siempre serán el alma de la fiesta”.

Bibliografía

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Taylor & Francis. (2024). The Night is Still Young: A Cross-Disciplinary Forum on Queer Nightlife Studies.

The Clinic. (2023, junio 10). La discotheque Máscara de Valparaíso: La última resistencia.

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