‘Cámara Lenta’, el primer fotolibro de la fotógrafa Val Palavecino - Galio
Reportaje
02/04/2026

‘Cámara Lenta’, el primer fotolibro de la fotógrafa Val Palavecino

De tomar fotos en celebraciones familiares, pasando por bares en Bellavista, en el backstage de conciertos pop, hasta llegar a sacar la foto presidencial que se encuentra en todo edificio estatal. Val Palavecino lo ha hecho casi todo… excepto publicar un libro. Algo que se encuentra a punto de cumplir gracias a la editorial Metalibro. Conversamos con la fotógrafa sobre el lanzamiento de ‘Cámara Lenta’, sus inicios en la industria musical y cómo fue trabajar junto a una ministra y una candidata presidencial.

“En las juntas familiares siempre pedían que yo no sacara las fotos porque apuntaba para cualquier lado menos a las personas”, recuerda la fotógrafa Valentina Palavecino –más conocida como Valpa– quien llegó a la industria creativa gracias al encuentro fortuito con distintas personas a lo largo de su vida. 

Val Palavecino (1997) creció en Quinta Normal, Santiago de Chile, y al poco tiempo de nacer tuvo que adaptarse al ritmo de las dos mujeres que la criaron (su madre y abuela), quienes le hicieron entender que cualquier pataleta las podía retrasar de sus labores. “Aprendí a ser independiente desde muy chica, pero también andaba de arriba para abajo con mi abuela. Me acuerdo que la acompañaba harto a la feria, y ahí aprendí a observar a la gente y a enamorarme de los estímulos visuales”.

Por esos mismos años Palavecino comenzaría a enamorarse de las artes, gracias a la música que se escuchaba en su casa, como Juan Gabriel, Emmanuel, Sandro, y el techno noventero, y también la danza, que tuvo la posibilidad de estudiar gracias a que su madre la inscribió en un taller. “Cuando chica quería ser bailarina… pero esa idea no prosperó [se ríe]”. Aún cuando, admite, nunca fue ‘la típica niña artística’ ni en la casa ni en el colegio, la cercanía con diferentes personas lograron influir para que continuara explorando su faceta creativa. “El arte entró a mi vida de manera bien intuitiva, en especial gracias a que hubo gente que me ayudó a entender y organizar todas mis ideas”.

Galio: En una entrevista para Radio JGM dijiste que tu primera relación con la fotografía fue a través de un novio que tuviste.

Valpa: Sí, fue en 2015, cuando tenía 17 años. Él estaba enfocado en la fotografía callejera, y me gustaba mucho la relación que tenía con las personas a las que retrataba, porque les hacía sentir que tenían un lugar en el mundo al hacerles una foto. Siempre fue muy abierto a pasarme la cámara, y después que terminamos quedé con el bichito. 

Galio: Y después tuviste otra pareja fotógrafa, ¿no?

Valpa: Sí, él sacaba fotos a bandas. Ahí nació esta unión entre la música y la fotografía que me caracteriza hasta el día de hoy. 

Por esa misma época la quintanormalina entraría a estudiar Fotografía vespertina en el Instituto Profesional Arcos. Un horario que le permitiría salir justo a las 23:00 horas para irse directo a cubrir los show en lugares como El Clan y el Bar Loreto, desarrollando así su portafolio. “Creo que ir paso a paso, como una escalerita, es lo mejor, ya que te permite después llegar al centro de la industria sin que te abrumen las cosas y entendiendo que todo se sostiene de un gran grupo humano, alguien va delante de ti y detrás de ti, y todos ellos son tu equipo”. No obstante, cuenta, en el transcurso varias veces se sintió pasada a llevar, en especial por los hombres fotoperiodistas quienes menospreciaban su trabajo por ser mujer y joven. “No tenía ni el poder ni la personalidad para poder reclamar. No sabía reglas básicas, como que los fotógrafos se visten de negro, o que mientras más silenciosa era mejor para que las personas se sientan cómodas con la cámara”. 

“Fui entrando de a poco en los backstage”, continúa. “A mí no me hizo entrar un manager, sino los guardias que me veían en cada tocata y se apiadaron de mí. Por ese mismo motivo, cuando empecé a tener pase de prensa y ciertos beneficios propios de mi trabajo quise devolverles la mano, no sólo ofreciéndoles agua, café o comida, sino que sacándoles fotos para hacerlos sentir parte de la producción”. 

Galio: No es algo usual incluir a esa parte del equipo en las fotos oficiales.

Valpa: Es que yo me identifico como fotógrafa documental y para mí es importante dejar registro de qué ocurre tanto en el escenario como también detrás de él, incluyendo a todos los trabajadores que hacen posible que la escena siga funcionando y creciendo”. 

Galio: ¿Te has encontrado alguna vez con esos guardias ahora que estás más establecida?

Valpa: Siempre me acuerdo que la primera vez que fui al Lollapalooza acreditada nos reconocimos con algunos de ellos y celebraron mi crecimiento. 

Según datos de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (2018), solo el 14% de sus 18 mil afiliados son mujeres. Mientras que, de acuerdo al informe del Observatorio Latinoamericano de Música Independiente (2021-2022), solo un 30,2% de quienes trabajan en la industria chilena son mujeres.

A pesar de esas cifras, Valpa cree que en los últimos años ha incrementado la presencia de mujeres fotógrafas y audiovisuales en la música. «Siempre ha sido difícil trabajar con figuras masculinas que en vez de verte como un par se dedican a menospreciar y a hacerte mansplaining, porque la mayoría piensa que saben más que tú, que te vas a enredar en los cables y desenchufar todo, o de frentón te dicen que ‘andas puro luciéndote’ cuando en verdad estás trabajando. He visto ese tipo de actitudes tanto en la escena indie como en lo más mainstream. Por suerte trabajo para dos grandes mujeres artistas chilenas, Fran Valenzuela y Mon Laferte, quienes mantienen equipos con personas que llevan muchos años con ellas, tanto hombres como mujeres. Me siento orgullosa de trabajar con ellas, son grandes líderes”.

El año 2019 se vivió en Chile el llamado ‘estallido social’, un momento en la historia política del país que traspasó sus fronteras geográficas gracias a los miles de registros de las barricadas, marchas y bailes que circularon en distintos medios internacionales. Todas las producciones de imágenes y videos que, de alguna u otra forma, pusieron en jaque la credibilidad del gobierno de Sebastián Piñera y le devolvió el respeto –aunque sea por unos meses– a periodistas y fotógrafos, quienes sintieron el llamado de volcar su profesión al lado social; algo que en el caso de Valpa la llevó incluso a militar en el Partido Comunista de Chile. 

“A mí siempre me importó lo social, pasé toda mi infancia en un barrio vulnerable y entiendo lo importante que es la comunidad para el bienestar de los vecinos. Por esa razón, quise organizarme a través del partido, y en paralelo también formé el colectivo de fotógrafas FOI:  Fotografas Organizadas Independientes], junto a mujeres que conocí en las calles en las protestas. Después llegó la pandemia y participé en ollas comunes, y así fui conociendo a más personas”. Una de esas sería la, en ese entonces, diputada Camila Vallejo, con quién formó una amistad y que, tiempo después, buscaría a Valpa para acompañarla en la Vocería de Gobierno como fotógrafa oficial –y luego asesora de vestuario– bajo el mandato de Gabriel Boric. “La veo más que a mi mamá, de lunes a viernes, a veces incluso los fines de semana. Gracias a eso he llegado a registrar no solo su trabajo sino que también momentos íntimos, como lo fue su embarazo y las primeras fotos de su guagua, el backstage básicamente”.

Galio: ¿Y cómo se dio la oportunidad de hacer la fotografía oficial del presidente Gabriel Boric?

Valpa: Cuando salió elegido, el comando comenzó a llamar a diferentes fotógrafos y entre ellos estaba mi nombre. Los quince preseleccionados, que incluía personas como Sergio López, Sebastián Utreras, Paloma Palomino y Paz Errazuriz, llegamos a una reunión en enero del 2022 a la Moneda chica, donde nos pidieron presentarles una idea. Luego de eso, nos fuimos a tomar a un bar con la Paloma y se nos ocurrió trabajar juntas, saliendo finalmente la idea ganadora de Boric con el mar detrás. Fue una sesión que duró 20 minutos, pero con una preparación de más de dos meses.

Galio: ¿Crees que toda fotografía es política?

Valpa: Sí, porque la sola postura o ángulo con que se tome la foto hace que sea algo político. El lugar de donde uno viene es lo que construye la esencia de lo que uno es y por ende, de lo que se mira. Lo que se encuadra y lo que se deja fuera es una decisión, no es azar. Puede que en el momento no tenga un valor político en sí, pero desde la perspectiva del archivo todo tipo de registro guarda una narrativa del contexto y la intención con la que fue hecha. Sino es cosa de ver todo lo que produce una imagen de IA, se controlan muchas cosas, incluso campañas políticas.

El 5 de abril de 2025 fue proclamada como candidata presidencial del Partido Comunista Jeannette Jara, quien luego se convertiría en la representante del bloque de la izquierda progresista, frente a los candidatos de derecha y extrema derecha. Una voluntad popular que, a vista de la mayoría, parecía carrera perdida debido a la mala fama que se la ha hecho por décadas al partido ‘de la hoz y el martillo’ a través de los medios. Y que, sin embargo, consiguió repuntar –más no ganar– gracias al apoyo de un gran equipo audiovisual, entre los que se encontraba Valpa. “Hacer campaña con Jeannette fue muy inspirador, recorrimos todo Chile. Ella es muy querida, se sentía como estar acompañando a una rockstar, a Dua Lipa. La gente admira mucho a ciertos políticos, quieren sacarle fotos, tirarse encima”. 

Por esto último es que la fotógrafa eligió llevar a cabo un enfoque menos ortodoxo y volver, de alguna forma, a su método en conciertos, alejándose de la figura central para así captar el ambiente en torno a ella. “Todo comunica, no solo la persona que esté en el escenario, intento siempre tener conocimiento absoluto de lo que ocurrirá, porque eso permite organizar mejor mi trabajo. Me aprendo ciertas frases de los discursos que sé que van a resonar con la gente, también cuando hay momentos más tranquilos los aprovecho para dedicarme a editar y enviar las fotos a los equipos de comunicación central, ya que todo tiene que ser inmediato. Un show es largo, tiene pausas, hay tiempo para registrar, mientras que un discurso es corto y preciso, por lo que cada segundo es importante”. 

Galio: ¿En qué se parece la manera en que cubres a un político y un músico?

Valpa: En ambos busco saber cosas que hacen sentir cómoda a las personas con las que trabajo, reconocer los gestos que indican ciertos cambios de ánimo. Por ejemplo, yo me doy cuenta cuando la Jeanette o la Mon no quieren más fotos, así que bajo la cámara o me pongo a trabajar con una más pequeña y menos intrusiva. Mi metodología incluye siempre cargar tres cámaras, una digital y otras dos análogas. 

Galio: ¿Temes que tu vinculación con Camila Vallejo, Gabriel Boric y Jeannette Jara pueda afectar tus posibilidades laborales futuras, en especial con un gobierno de derecha?

Valpa: No, porque son mis convicciones y valores. Soy una mujer de izquierda que lleva su trabajo con mucho orgullo, pasión y profesionalismo, eso hoy me llevó a retratar el gobierno de Gabriel Boric, y ha sido una gran tarea. Creo firmemente que las imágenes preservan la historia y son las que nos permiten imaginar espacios y tiempos que no vivimos directamente. Son importantes para la construcción de la memoria colectiva de cualquier nación, así que siento mucho orgullo de que ese material quede para la posteridad y que represente la fortaleza de nuestra democracia.

Además de su trabajo en la música y la política, Palavecino ha realizado diferentes proyectos con el género como tema central, destacando su registro de personas trans, publicado en revista Balam: No. 9: New Masculinities / Nuevas Masculinidades, que incluía a su ex pareja. “La fotografía siempre ha sido mi diario visual, que comprende mi cotidiano y, en ese sentido, mi relación queer era parte de mi día a día. Esa serie tuvo como misión representar y visibilizar a través del amor cuerpos que transicionan y decir ‘¡está todo bien con eso!’, son personas que aman, que ríen, que lloran, que tienen amigues y seres amados que se preocupan por elles, y que luchan con elles. Como fotógrafa me parece importante visibilizar lo que no nos muestra el relato hegemónico, y poner en jaque «lo que merece ser visto y que no”. Y es que aún cuando el tema no la tocaba en primera persona, Valpa es creyente de que la fotografía puede ser un medio para ayudar a otras personas. “Creo que es muy complejo decir qué es lo ético y qué no. Mi poder como fotógrafa es limitado, y en mi caso traté de ayudar a dar visibilidad a procesos que pienso son importantes, sin invadir a sus protagonistas”. 

Una nebulosa ética que, sin embargo, no empaña los valores de base de la fotógrafa, quien declara tener condiciones mínimas para colaborar con alguien. “Si se dan situaciones raras yo soy la primera en exigir conversar con los involucrados. Siempre he sido confrontacional, me gusta que me expliquen las cosas directamente y no andar con recados. Siempre estoy dispuesta a iniciar una revolución”. Y eso no solo significa en su círculo más cercano, sino que en toda la industria fotográfica local, donde ya se ha convertido en una referencia obligada. Logrando así lo que muchos quieren y pocos logran: publicar un libro compilatorio de su trabajo, llamado ‘Cámara lenta’ (editorial Metalibro), que será lanzado el 12 de mayo de 2026 en el Centro Gabriela Mistral (GAM).

“Fue una selección en colaboración con las editoras Javiera Novoa y Paloma Palomino, ambas conforman la editorial chilena Metalibro. Las chiquillas me pidieron que recolectara mis fotos favoritas de estos diez años, de 2016 a 2026. De ahí, comenzamos a agruparlas en temáticas para poder darles un orden: backstage, escenario, retrato, polaroid y otras. Fue un proceso muy entretenido pero también largo, porque el 90% de las fotos que seleccionaron son análogas, lo que significa que tenía que sumergirme en mis cajas de negativos (muy desordenados por lo demás) y encontrarlas y escanearlas. Eso me permitió ordenar mi archivo también, así que lo agradezco. Ver a la Javi y la Paloma trabajar en mi archivo, seleccionando fotos, descartando otras y tomando decisiones, fue muy inspirador y desafiante, aprendí muchísimo. Ellas son las que guiaron todo el proceso, pero el equipo es más grande: Denise Ruiz-Aburto fue la encarga de digitalizar mis fotos, el diseño de “Cámara lenta” está a cargo de Ari González y el texto curatorial está escrito por Mónica Salineros, a todas las admiro un montón y su trabajo es impecable. Hicieron posible las más de 80 páginas que componen el libro”. 

“No tiene orden de lectura ni categorías”, sigue. “Yo ando con 10.000 cámaras siempre, y hago distintos registros de distintos formatos del mismo show. Así que sentimos que iba a ir en contra que fuera tan categórico”.

Galio: Entonces, ¿cómo esperas que lo lea el público? 

Valpa: Me gustaría que lo sintiera como una entrada a la intimidad, tanto de las personas que fotografío como de mi propia vida. Quiero que se sientan en un viaje íntimo más que el diario de diferentes superstars. 

Actualmente, además de encontrarse ad portas del lanzamiento de su libro, Palavecino está viendo la posibilidad de viajar con su fotolibro a distintas ciudades para así presentar ‘Cámara lenta’. “También me gustaría comenzar a exponer más y dar charlas en distintos lugares sobre el trabajo documental, cómo lograrlo, cómo sentirse cómodo trabajando con distintos soportes, etc.”. De igual forma, Valpa desea retomar la academia para así estudiar cine y vincularse más a la ‘imagen en movimiento’.

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