Amigas y Rivales: 20 años de historia y palabreo - Galio
Reportaje
02/09/2026
Texto: Diego Ignacio Ramirez Fotografía: Nacho Rojas Agradecimientos: Marco Antonio Fausto, Nacho Rojas
Texto: Diego Ignacio Ramirez Fotografía: Nacho Rojas Agradecimientos: Marco Antonio Fausto, Nacho Rojas
02/09/2026

Amigas y Rivales: 20 años de historia y palabreo

Antes de que RuPaul’s Drag Race llevara el drag al mainstream, en Chile ya existía un reality con cámaras de pocos píxeles, luces de baja gama y transformistas diciendo cosas que hoy probablemente terminaría en demandas y funas. Veinte años después, Amigas y Rivales celebra otra final de temporada, consolidándose como referente indiscutido del transformismo chileno y de toda una generación que aprendió el palabreo –antes que el shade– viendo YouTube.

“Amigas y Rivales, en mundos desiguales, siempre tan amigas, siempre tan rivales, ellas solo quieren amar”, dice la letra de la canción oficial de la teleserie «Amigas y Rivales» de 2001. Sin embargo, en Chile esta canción probablemente se hizo mucho más conocida años después, gracias a un reality show de transformistas que tenía bastante menos filtro que su contraparte mexicana: con baldes de agua, pelucas arrancadas y uno que otro palabreo que terminaba en amenazas de muerte (todo parte del showbuss).

Un experimento que partió casi como un juego entre la productora de la discoteque Fausto y las concursantes, pero que terminó convirtiéndose en todo un fenómeno cultural. Primero, para quienes asistían al club y, después, para toda una generación de personas LGBT+ que semana a semana hacía click en los videos de YouTube para seguir los cahuines, aprenderse uno que otro chiste —que después repetirían en carretes con amigos— y, de paso, convertir a las concursantes en estrellas del under chileno.

Pobreza, vulgaridad y pulserita 

Aunque Amigas y Rivales como reality aparece a mediados de los 2000, su historia comienza bastante antes. En 1993, Fausto creó Miss Fausto, un concurso que se hacía en el mismo club y con los años llegó a escenarios como el Teatro Caupolicán y el Teatro Cariola. Sin embargo, el gran salto a la fama llegó cuando el concurso comenzó a ser registrado en video y publicado en la cuenta de YouTube de la discoteque en 2006. 

La fórmula era sencilla: luego de los shows las concursantes bajaban a grabar a una especie de sótano el backstage de la competencia. Donde comentaban —con distintos niveles de diplomacia— lo que acababa de ocurrir. Registrando así las relaciones, peleas, amistades y, por supuesto, el siempre necesario palabreo que ocurría en el ese entonces oculto mundo del transformismo. Permitiendo así que todo eso saliera de Fausto y llegara a personas que probablemente jamás habían puesto un pie en la discoteque o, incluso, en Chile.

Durante las siguientes temporadas apareció una verdadera constelación de nombres que terminarían siendo fundamentales para el transformismo chileno moderno: Maureen Junott, Kassandra Romanini, Titi Bernal, Mayra Vuitton, Hade Mebarak, Paris Forever, entre otras. Algunas con una larga trayectoria antes de llegar a Fausto y otras que utilizaron el espacio como plataforma para construir sus personajes y carreras.

“No somos nada”, “Maricón patas con tierra”, “Tú eres de Melipilla”, “Eres tu Faloon” y “Pooobre” terminaron convirtiendo esos backstage en un programa de culto y en una fábrica de memes que, según Janin Day, conductora del backstage de más largo aliento, terminó “fundando todo un nuevo lenguaje gay a nivel nacional”. En 2021, en entrevista con Galio, ella misma explicaba el alcance que tuvo el programa gracias a internet: “Creo que con las redes sociales los transformistas logramos ir más allá de las discoteque y tocar la vida de las personas. Muchos me han dicho que gracias a mí han logrado asumirse como homosexuales”.

En la tesis Análisis sociopragmático del palabreo como formato conversacional de la comunidad LGBTIQ+ chilena y sus alcances identitarios (2023), uno de los informantes sitúa al programa como una pieza importante en la forma en que distintas generaciones de colas aprendieron a relacionarse entre sí: “Si ese reality no hubiese existido, no sé si hubiese conocido el palabreo, quizás tendría otra forma de relacionarme con mis pares gays”.

Rostros angelicales y televisivos

Otra gran protagonista de esta historia fue Botota Fox, cuya participación en Amigas y Rivales ayudó a convertirla en uno de los personajes más populares de la escena y, posteriormente, en una figura habitual de la televisión chilena. Su salto a la fama llegó especialmente después de que un extracto de uno de los backstage, donde pedía que le tiraran agua, superara el millón de visitas en YouTube. 

Y no fue solo Botota. Con el paso de los años, varias de las transformistas que pasaron por el programa terminaron ampliando los límites de ese pequeño escenario. Uno de los ejemplos más recientes fue Asskha Sumathra, la autoproclamada reina del café concert que en 2026 se convirtió en la primera transformista en presentarse en la Quinta Vergara, donde además recibió las Gaviotas de Plata y Oro.

Sin olvidar, la muerte de algunas de las participantes, como Katiuska Molotov, Cony Dacardill, Samantha Price, Valentina Bemontt, “La Porota” o Francis Françoise, cuyas presencias continúan formando parte de la memoria de toda una generación de personas que creció aprendiendo sobre el arte del transformismo a través de sus computadores.

En otras palabras, aquellos minutos semanales frente a una cámara, en esa sala mal iluminada y, según algunos, con una combinación de olores difícil de olvidar, terminaron creando un registro oficial de cómo fue mutando el nivel de los espectáculos y el humor que hoy es reconocido mundialmente. Algo que Lita Junghyun, otro de los rostros reconocidos del espacio, resumió bastante bien en uno de sus palabreos: “A ti nunca se te debe olvidar que Fausto te hizo a ti”.

No es nostalgia, es historia

Después de veinte años de temporadas, Amigas y Rivales llegó a una nueva final. La temporada “No es nostalgia, es historia”comenzó en abril de 2025 y se extendió por cerca de 46 semanas, con más de 50 entregas entre capítulos y backstages.

El domingo 30 de agosto de 2026, el Teatro Cariola recibió a las siete finalistas de esta edición: Azul Sampaio, Dramatilda, Ms. Keller, Capriz, Queen Urán, Dari Cooper y La Chama Drag. Después de casi un año de competencia, fue Azul Sampaio quien se quedó con el primer lugar, seguida por Dramatilda en el segundo puesto.

Pero las figuras no estuvieron solamente en el escenario. Entre el público también se encontraban transformistas históricas como Paula Berry, conocida por ser la primera eliminada de la primera temporada de Amigas y Rivales; algo así como la Carlaly del transformismo chileno. Veinte años después, volvió a mirar desde la platea un espectáculo que también forma parte de su propia historia. “Aquí se han formado muchísimas artistas, y que entremedio han habido llantos, peleas y alegrías, pero al final del día todos ganamos algo siendo parte de esto”, explicó a Galio.

También estuvo Kmila Manson, otra de las participantes de aquella primera etapa, quien resumió lo que Amigas y Rivales ha terminado significando para la comunidad LGBT+: “Se ha convertido en una de las formas más importantes y hermosas de reconocer el mundo del transformismo, la forma en que nos relacionamos, nuestra idiosincrasia, y maximizar el trabajo que se hace en Chile para todo el mundo”.

Y así, entre nuevas, consagradas y un Teatro Cariola lleno, terminó una temporada que se extendió por casi un año y donde no solo ganaron quienes se llevaron la corona. Sino también cualquiera que entienda que detrás de cada peluca, cada personaje y cada show hay personas que ponen el cuerpo y buena parte de su vida al servicio del —muchas veces ingrato— arte del transformismo. 

Una noche más en la historia de un programa que comenzó hace dos décadas en una discoteque, pasó por YouTube, llegó a la televisión, a la academia y hasta a la Quinta Vergara. Nada mal para un concurso que partió entre pelucas, bicicletas robadas y varias canciones pop mal dobladas.

Otros Relacionados