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No arrugarse, no comer y, ahora, no respirar: siempre hay una nueva frontera que conquistar cuando se trata de mejorar el cuerpo. En Apnea, Candela Capitán crea un spa del futuro donde el bienestar consiste en llevar el cuerpo hasta sus límites, incluso hasta rozar la muerte por unos instantes. Conversamos con la artista sobre su nueva obra, estrenada en la galería LABOR de Ciudad de México.

Bienvenidos a Apnea, el spa del futuro creado por Candela Capitán. Un nuevo concepto en bienestar y mejoramiento corporal que presenta su tratamiento más avanzado hasta la fecha. Una experiencia exclusiva, personalizada y pensada para llevar el control del cuerpo a un nivel nunca antes visto. Porque siempre podemos estar un poco mejor.
¿Cómo funciona?


Hace solo unos días, la artista sevillana Candela Capitán (1996) estrenó Apnea en la galería LABOR de Ciudad de México, una performance que lleva la obsesión contemporánea por el control y el bienestar hasta sus últimas consecuencias. En este caso, la protagonista del tratamiento termina haciendo algo que ningún spa convencional incluiría entre sus servicios: dejar de respirar.
La idea surgió, entre otras cosas, cuando Capitán se topó con distintos videos de la apneista mexicana Camila Jaber; reconocida porque en abril de 2026 alcanzó los 91 metros de profundidad sin tanque de oxígeno, estableciendo un récord nacional de apnea. “Me obsesioné con su contenido donde explica la apnea de una manera contemplativa, donde la anulación de la respiración termina pareciendo placentera”, explica la artista.
A partir de ahí, la coreógrafa comenzó a pensar en la manera en que el mercado contemporáneo ha tomado el lenguaje y las imágenes para vender el wellness —originalmente asociado a prácticas espirituales y contraculturales— a través de métodos cada vez más sofisticados que ‘mejoran el cuerpo’. Como inyectarse sangre procesada, derretirse la cara –también conocido como peeling– o el reciente flop de la década: relleno de ácido hialurónico. “En ese sentido, mi obra es una crítica a cómo el sistema nos ha impulsado poco a poco a que el cuerpo esté cada vez más optimizado, perfecto, como una actualización de iPhone”, cuenta.


Para llevar esta idea a escena, Capitán diseñó un ‘spa de un futuro cercano’ donde se ofrece optimizar el cuerpo a través de masajes y apnea. El espacio está construido alrededor de un sistema hidráulico de acero inoxidable que incluye diversas tuberías, una bañera, un depósito de agua y una bomba.
“La pieza habla de cómo las tecnologías buscan optimizar el cuerpo y cómo el sistema intenta que seamos cada vez más hábiles. Entonces, el spa, más que ofrecer un descanso profundo, lo que promete es una mejora del cuerpo, para aguantar más”.
La obra se completa con una puesta en escena protagonizada por Capitán, en el papel de ‘paciente’, y las mexicanas Camila Arroyo y Daniela De La Torre, que interpretan a las ‘ayudantes del spa’.


“No es casualidad que sean solo mujeres. Mi trabajo en general habla de cómo el cuerpo de la mujer es tratado por las nuevas tecnologías, y cómo la imagen ha ido mutando para convertirse en el cuerpo ideal femenino de hoy en día. En Apnea intento problematizar cómo la sociedad ha conseguido que las mismas mujeres se cosifiquen. Ya no es necesario que nadie nos controle, porque lo hacemos solas. En ese sentido, el hecho de que sean dos mujeres las que preparan y manipulan el cuerpo de una tercera para que después realice la apnea termina representando cómo ya no es necesario que el hombre, o un tercero, nos obligue a someternos a torturas para ‘ser mejores mujeres’”, explica.
Galio: En la historia del arte, el cuerpo femenino bajo el agua suele estar asociado a la muerte, la fragilidad o la desaparición. ¿Qué diferencia existe entre un cuerpo femenino que aguanta la respiración bajo el agua y la representación tradicional de un cuerpo femenino ahogado?

Candela Capitán: Aunque en la obra existe una crítica a cómo nos sometemos a distintos procedimientos para sentirnos ‘mejor’, también resalto cómo, a pesar de todo, continuamos sobreviviendo. Todos mis personajes son mujeres fuertes, que resisten a todas las intervenciones y presiones del sistema, porque son conscientes de lo que están haciendo.
Galio: Dentro del texto que acompaña la performance se menciona la hidroterapia psiquiátrica de los siglos XIX y XX. ¿De qué manera se conectan esas antiguas prácticas de control y sometimiento del cuerpo con las actuales prácticas de autocuidado?
Candela Capitán: Casi todas mis obras hablan de la época en que empezó la psiquiatría y, por tanto, los centros psiquiátricos, porque es cuando empieza el control sobre el cuerpo. Es el momento en que la sociedad empieza a ver que, a través de la ciencia, puede tener control de los cuerpos y llevarlos al límite para conseguir determinados resultados.
Otro elemento importante de Apnea es el vestuario, que refuerza la idea de que la paciente llega ‘montada’ —léase en el sentido transformista— al spa: tacones y una cola de pescado en el pelo, un gel que utilizan las nadadoras de nado sincronizado para evitar que se desarme bajo el agua.




Luego de eso, la paciente se desnuda y es cubierta con un traje técnico para apnea de la marca Best Dive. “La gracia es que es color plateado, igual que la máquina, por lo que funciona perfecto para dar a entender cómo el cuerpo se termina mezclando con ella”, dice Capitán.
Y mientras Apnea lleva el cuerpo de la artista hasta sus límites, Capitán ya prepara su próximo trabajo. Granjas Humanas, que se estrenará en el Festival Grec de Barcelona, que compara las granjas de influencers de Asia —esas habitaciones llenas de celulares conectados entre sí para generar contenido pagado— con las máquinas industriales utilizadas para ordeñar vacas.
Apnea de Candela Capitán será presentada los sábados 26 de septiembre, 3 y 10 de octubre de 2026 en Galería LABOR (Ciudad de México, México).



