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10.09.20

Munay Sisters, la ropa para la sociedad post pandemia

‘Nada va a cambiar’, ‘Los humanos somos la plaga’, ‘¿Qué pasó con Greta Thunberg?’, esas son algunas de las frases que se leen a diario en las redes sociales, y que reflejan el miedo de muchos por vivir el fenómeno descrito por la serie ‘31 Minutos’ en uno de sus episodios: ‘Se acabó el mundo pero inmediatamente empezó otro exactamente igual’. Sin embargo, existen personas e ideas que esperan cambiar esa apocalíptica sensación. Hablamos con Munay Sisters, la marca de moda chilena con responsabilidad ética y sostenible, que busca ser una de las respuestas a la industria después de la pandemia.
Fotografía: Maximiliano Jorquera. Maquillaje y pelo : Berni Silva. Estilismo : Mauricio Fredes. Casting: Katherine Sosseman. Modelo: Keyla Quintero, Élite Chile. Agradecimientos: Carrito de Flores. Entrevista y texto: Diego Ignacio Ramirez.

 

Munay Sisters nace el 2018 en Nueva Zelanda, de la mano de las hermanas gemelas Loreto y Pía Leiva, las cuales vivieron por cinco años en el país-isla, descubriendo así su interés por el diseño, la cultura y el medio ambiente. “La marca partió por varios cuestionamientos al mundo del vestuario. Nos apasiona la moda, trabajamos muchos años en el rubro, pero sentimos que este no conversa con nuestros valores. En Nueva Zelanda se nos aclaró bastante el panorama al vivir en una sociedad donde la moda es parte de todes. Es político, es cultural y nosotras queríamos que en Chile sucediera lo mismo”, aseguran.

Munay Sister se caracteriza por no producir desechos desde que comienza la producción hasta que llega a las manos de su comprador, e incluso sus envases son 100% compostables. En este sentido, las diseñadoras cuentan cómo todos sus modelos son realizados con telas orgánicas certificadas y telas reutilizadas de origen chileno, para así disminuir la huella de carbono que implicaría el traslado desde otros países. “Nos preocupamos de que sean de origen orgánico certificado GOTS (Global Organic Textile Standard) y WFTO (World Fair Trade Organization) o de telas reutilizables hechas en Chile. Nos encanta trabajar con joyas como las telas de Bellavista Oveja Tomé, una fábrica que durante los años 50’ y 60’ era catalogada como la lana de mejor calidad del continente y que, luego del golpe de Estado, tuvo que ser vendida por no poder competir con el mercado exterior”.

 

 

 

 

Por esta razón, Munay Sisters está trabajando en su certificación ‘Huella Carbono Cero’ hace dos años, lo que garantiza que sus producciones no generan emisiones de dióxido de carbono. Un hecho que no deja de ser importante, especialmente luego de la desafortunada –por decirlo menos- presidencia de Chile en la COP25, donde no logró llevar a cabo ningún acuerdo respecto al mercado de carbono. “Como marca, entendemos que nuestro trabajo afecta al medio ambiente, ya que la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta, por eso nos interesa generar acciones que ayuden a contrarrestar y disminuir al máximo ese impacto. De igual forma, hace dos años que estamos trabajando en un plan para neutralizar las emisiones que no podemos reducir con Proyectae, una empresa consultora chilena que se especializa en sustentabilidad corporativa”, cuentan.

Loreto y Pía también se asesoran con expertas como María Beatriz O’Brien, socióloga que trabaja en Fashion Revolution y la historiadora de moda Pía Montalva, las que no solo las han educado en cuanto a las transformaciones que ha tenido la industria chilena e internacional en el tiempo, sino que también las han ayudado a explorar sistemas económicos más conscientes. “En general los consumidores no son conscientes de que el valor precio de la ropa de retail se basa en una serie de injusticias que son invisibilizadas por la propia industria, como el trabajo forzado, la explotación infantil y la desigualdad de género, entre muchas otras. La pobreza y países completos que dependen de una economía en base a la producción de ropa donde no hay derechos humanos. Por eso, como marca  nos sentimos responsables de transparentar sus procesos, para que así el consumidor también se haga responsable desde ya de cuestionar el origen de su ropa”.

 

 

 

 

En este sentido, la identidad de Munay Sisters establece una fuerte crítica al ‘Greenwashing’, concepto utilizado para identificar las malas prácticas que ciertas empresas realizan para así presentarse como responsables con el medio ambiente aunque en realidad no lo sean. Por ello, las hermanas Leiva intentan ser lo más transparentes con sus clientes, con fin de que estos entiendan cómo ha funcionado hasta el día de hoy la industria de la moda, y por qué este sistema ya no es sostenible. “La manera en la que se ha ido desarrollando la industria está decayendo, debido a las injustas condiciones de trabajo en que se sustenta. La pandemia viene a acelerar ese proceso, a poner en manifiesto lo frágil de la situación en la que nos encontramos”.

Las diseñadoras siempre han considerado dentro de su esquema de negocio el comercio y salario justos, con espacios de trabajo apropiados y con contratos, además de un trato de género igualitario. Un hecho que se puede ver en la confección de su ropa, la que está hecha por distintas comunidades de La Ligua y General Lagos, potenciando así el trabajo local y la artesanía. “La diferencia entre Nueva Zelanda y Chile, es que allá las marcas extranjeras no son ‘mejores’ que las nacionales. El consumo local es importante para todes, ya que entienden que es una forma de potenciar su propia economía. Y aún cuando sabemos que resulta fácil encontrar diferencias entre dos países con escenarios tan distintos, también nos resulta fantástico que ellos, sin dejar de valorar lo local, miren a Chile y Latinoamérica como una región rica en recursos y paisajes. Por eso mismo creemos que debemos re-significar lo hecho en Chile”.

 

 

 

 

En este sentido, no deja de ser relevante cómo la industria de la moda chilena ha comenzado a vislumbrar cada vez más su falta de identidad local y el abandono que sufre por parte del Estado, especialmente después del estallido social de octubre. Un síntoma que también ven reflejado los consumidores quienes, según el informe de Criteria (2020), “Marcas y proyectos en época de crisis”, sienten una desconexión con las marcas, a las cuales se les exige ser más realistas, más cercanas a la gente, tener mayor conciencia social y que potencien un menor consumismo.

“Todos los sucesos político-sociales generan cambios en el consumo. Creemos que hoy estamos en una transición donde nos estamos dando cuenta de cuáles son las prioridades de cada une, y de nosotres como sociedad. Por eso es tan importante que la moda tenga un espacio dentro de las políticas públicas, ya que es parte de un sistema económico que actualmente contribuye no solo a la destrucción de nuestro medio ambiente, sino que también a la precarización de muchos trabajadores”, explican.

Este interés por reflexionar respecto a los tiempos en que vivimos es lo que llevó a la marca a ser la única chilena presente en ‘Global Talents Digital’, un proyecto parte del Russia Fashion Week, que se centra en la moda sustentable. “El Council Global Talents de Rusia nos invitó a participar en esta plataforma digital que mostró nuestra nueva colección. Además, somos parte de una aplicación llamada ‘ARFA’ en donde creamos un conjunto de gifs y logos con movimiento para jugar y sacar selfies y fotos”. Una medida que –al menos- equilibra la inasistencia de Rusia en la última COP25, manifestando así sus medidas personales para detener el calentamiento climático, el cual afecta a Rusia 2,5 veces más rápido que a cualquier otro en el mundo.

Respecto al futuro de la marca, tanto Pía como Loreto se encuentran trabajando en varios proyectos simultáneamente. “En octubre seremos parte de Encuentro Local, que este año será increíble en relación a la propuesta de diseñadores, con muchos proyectos y marcas de todas las áreas y de alta calidad, y donde presentaremos un producto inédito. Sumado a eso, en poco tiempo comenzaremos a vender en Nueva Zelanda en Chapman Store, y estamos en conversaciones para tener puntos de venta en Europa y Estados Unidos. En un futuro soñamos con tener distintas líneas de productos sustentables, que vistan un guardarropa de uso diario, temporada tras temporada. Solo les podemos adelantar que se viene nuestra nueva línea de ropa interior, con piezas cómodas y suaves”.

 

 

 

 

 

Fotografía: Maximiliano Jorquera. Maquillaje y pelo : Berni Silva. Estilismo : Mauricio Fredes. Casting: Katherine Sosseman. Modelo: Keyla Quintero, Élite Chile. Agradecimientos: Carrito de Flores. Entrevista y texto: Diego Ignacio Ramirez.